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miércoles, 11 de octubre de 2017

Tras el grito... Y si fuese el contexto y no las drogas lo que causa la adicción?

Hay tantas realidades como personas...
...el punto de vista determina lo que uno ve, los sueños pueden seguir siendo sueños, o pueden ser muy reales, sientes con una parte de tu cerebro y razonas con otra totalmente diferente, ambas interconectadas pero independientes, ni todo es razón, ni todo es sentimiento, se entrecruzan, se mezclan, no son agua y aceite.
Lo que para ti puede ser bueno, para mi malo, para otras personas ni siquiera existe; mañana evoluciona, para ti eso es malo, para mi bueno, para otras muchas personas sigue siendo inexistente...
...piensa que cuando sientes, eres responsable de tus sentimientos, eres responsable de lo que tus sentimientos acarrean para otras personas, dominas y conoces los tuyos, pero desconoces e infieres los de los demás, y cuando ya crees que los conoces, piensas, razonas, y cometes el error de intentar salvar a un pez de ahogarse.
Las drogas nunca son el problema, el problema son las personas. Y yo hablo libremente de las personas, sus logros y miserias. Cada droga representa una debilidad, el alcoholismo surge del temor a las dificultades de la vida, la cocaína del ego desbocado que busca el éxito vano. No hay razón pues para temerlas y por eso bromeo con ellas. Evidentemente una sociedad farisea y paternalista necesita escandalizarse y prohibirlas, pero eso no varía la debilidad del adicto.
http://www.elcultural.com/noticias/cine/Juanma-Bajo-Ulloa-Espana-es-como-ir-en-pelotas-mola-pero-da-verguenza/8084

La guerra contra las drogas arrancó hace más de un siglo cuando Harry Anslinger, de la Oficina Federal de Narcóticos, decidió perseguir y encarcelar a los consumidores.
Harry Anslinger es el hombre más influyente del que hayamos oído hablar, y jugó un papel clave en ese momento de la historia. Inventó el concepto de la guerra contra las drogas, y lo utilizó para iniciar una guerra contra los dos grupos que más odiaba, los adictos y los negros.
https://www.redyerba.com/usuario/isidro-marin-gutierrez/blog/harry-anslinger-el-primer-zar-de-las-drogas
La teoría de la adicción que damos por buena proviene de una serie de experimentos que se realizaron a comienzos del siglo XX. Eran muy simples. Coges una rata, la pones en una jaula y le das dos recipientes de agua. Uno tiene agua. El otro es agua con heroína o cocaína. Si lo haces, la rata probablemente preferirá el agua con droga y casi siempre se matará rápidamente de sobredosis. Esa es nuestra teoría de la adicción.
En los 70 el profesor Alexander revisó esos experimentos y se dio cuenta de que la rata no tenía otra cosa que hacer aparte de drogarse. Así que construyó una jaula diferente, a la que llamó Rat Park. Era el cielo de las ratas. Tenían buena comida, bolas de colores, muchos amigos y podían tener sexo todo el rato. Aparte, estaban los dos recipientes de agua. Esto es lo fascinante. En Rat Park no les gustaba el agua con droga. Raramente la tomaban, ninguno de forma compulsiva y ninguno sufrió una sobredosis.
“Lo que encontré es que casi todo lo que sabemos sobre el tema está equivocado. Las drogas no son lo que pensamos que son. La adicción no es lo que pensamos que es. La guerra contra las drogas no es lo que hemos visto en nuestros televisores durante un siglo. Y las alternativas no son las que pensamos que son”
En Vancouver a principios de los setenta. Después de que la conexión francesa que proveía drogas a EEUU desapareciese, hubo largos períodos (meses) en los que no llegaba nada de heroína a Vancouver desde Nueva York. Lo sabemos porque la policía se incautaba de la heroína que se vendía en las calles, la analizaba y descubría que no contenía heroína. Eran todo contaminantes y relleno.
Si crees que la adicción es causada por la química, ¿qué podía haber ocurrido? Los adictos deberían haber sufrido síndrome de abstinencia, dolores intensos y entonces haberse levantado liberados de su adicción. En realidad, no ocurrió nada de eso. Todo el mundo siguió como estaba: los traficantes siguieron vendiendo y los adictos comprando y consumiendo “heroína”, y llevando a cabo crímenes para conseguirla. No notaron la diferencia.
Esto nos dice algo importante. Cuando la heroína fue eliminada, “mantuvieron la esencia de su adicción, que es la adicción a la subcultura”. Cuando te han dicho que eres un pedazo de mierda toda tu vida, abrazar esa identidad de pedazo de mierda y al resto de pedazos de mierda y vivir abiertamente como un pedazo de mierda parece mejor que estar solo. Como le dijo un adicto a Bruce: “Esta es una vida, es mejor que no tener vida”.
https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2015-06-15/johann-hari-drogas-heroina-tras-el-grito_879957/

La felicidad es una droga mucho más potente que la cocaína, el cannabis o el alcohol y que, lo que realmente decide si te vas a ‘enganchar’ o no a algo (ya sean drogas, pornografía o redes sociales), será lo bien que te sientas en tu ‘jaula’ particular, es decir, en tu vida. Como bien dijo Hari, que por algo consiguió un best seller con su libro: “El verdadero remedio para la drogadicción está en rodear a los adictos de un entorno social positivo”.
“Hacerle entender que vuestra preocupación por su consumo nace de la importancia que tiene esa persona y su amistad en vuestras vidas, que si os necesita os tendrá para lo que sea y que no tiene por qué sentirse solo porque vosotros estáis allí para él”.
http://www.codigonuevo.com/esta-es-la-mejor-manera-de-ayudar-a-un-amigo-que-se-esta-pasando-con-las-drogas/

El coautor de la ley uruguaya del cannabis: "La respuesta actual a las drogas es absolutamente inefectiva"... "La comunidad internacional tiene que buscar otros caminos, y el regulatorio parece el más apropiado". "El Estado debe preocuparse de que llegue al público en condiciones sanitarias adecuadas. Nada más"
http://www.eldiario.es/andalucia/Diego-Silva-intervenir-Derecho-Penal_0_667034182.html

"Las alternativas abundan; sólo pensemos en toda la energía y el dinero que usamos para luchar contra las drogas y condenar a las personas que las usan y lo que puede hacer si dirigimos esos recursos de manera imaginativa a otro tipo de iniciativas. Un caso notable es del de Portugal. Lo que hicieron los portugueses es muy sencillo pero poderoso. Teniendo un alto índice de adicción a la heroína (1% de la población total), Portugal decidió despenalizar las drogas y redirigir todos los recursos que gastaban en arrestar y encarcelar a los adictos y emplearlo en reinsertarlos en la sociedad, darles trabajo y ver por ellos. En otras palabras, fortalecer su conexión con la comunidad, darle sentido a su vida. Después de casi 15 años de adoptar la medida existe consenso sobre el éxito de la misma: se redujo 50% el uso de drogas inyectadas."

Si al principio me hubieras preguntado qué provoca la adicción a las drogas, te habría mirado como si fueras idiota, y habría dicho: "Pues las drogas". No hay más que rascar. Pensé que lo llevaba viendo toda mi vida. Todos lo podemos explicar. Imagina que tú y yo y otras 20 personas que pasan por la calle tomaran una potente droga durante 20 días. Esas drogas tienen sustancias químicas muy adictivas, así que si lo dejáramos el día 21, nuestro cuerpo necesitaría esas sustancias. Tendríamos un mono terrible. Seríamos adictos. Eso es lo que significa la adicción.
Una de las formas en que esta teoría se estableció por primera vez fue mediante experimentos de ratas, que se inyectaron en la mente de los americanos en la década de los 80 con una famosa publicidad de Partnership for a Drug-Free America. Puede que os acordéis. El experimento es simple. Pon una rata en una jaula con dos botellas de agua. Una sólo con agua. La otra con heroína o cocaína diluida. Casi todas las veces que lleves a cabo este experimento, la rata se obsesionará con el agua con droga y volverá a por más hasta que muera.
El anuncio explica: "Una sola droga es tan adictiva que nueve de cada diez ratas de laboratorio la consumirán. Cada vez más. Hasta la muerte. Se llama cocaína. Y puede hacerte lo mismo a ti".
No obstante, en los setenta, un profesor de Psicología de Vancouver llamado Bruce Alexander descubrió algo extraño en este experimento. La rata está sola en la jaula. No tiene otra cosa que hacer aparte de tomar drogas. ¿Qué ocurriría, se preguntaba, si se intentara de otra manera? Entonces, el profesor construyó un parque para ratas (Rat Park). Se trata de una jaula de diversión en la que las ratas tenían pelotas de colores y la mejor comida para ratas y túneles para corretear y muchos amigos: todo lo que una rata querría. Alexander quería saber qué ocurriría.
En el parque de ratas, todas probaron los dos botes de agua porque no sabían qué contenían. Pero lo que sucedió fue sorprendente.
A las ratas que llevaban una buena vida no les gustó el agua con droga. En general, evitaban beberla y consumían menos de un cuarto de las drogas que tomaban las ratas aisladas. Ninguna murió. Mientras que las ratas que estaban solas e infelices se hicieron adictas, no le ocurrió lo mismo a ninguna de las que vivía en un entorno feliz.
Al principio pensé que era sólo una particularidad de las ratas, hasta que descubrí que al mismo tiempo estaba teniendo lugar un experimento equivalente en humanos. Se llamaba la Guerra de Vietnam. La revista Time informó de que el consumo de heroína era "tan común como mascar chicle" entre los soldados estadounidenses, y hay evidencias claras que lo respaldan: un 20% de los soldados estadounidenses había desarrollado adicción a la heroína allí, según un estudio publicado en los Archivos de Psiquiatría General. Muchas personas estaban comprensiblemente aterradas; creían que un gran número de adictos volvería a casa cuando terminara la guerra.
No obstante, un 95% de los soldados adictos -de acuerdo con el mismo estudio- dejó las drogas. Muy pocos se sometieron a rehabilitación. Pasaron de una terrorífica jaula a un lugar agradable, por lo que ya no querían tomar drogas.
El profesor Alexander defiende que este descubrimiento es un profundo reto tanto para la visión de derechas de que la adicción es un fracaso moral debido a los excesos hedonistas, como para la visión liberal de que la enfermedad es una enfermedad que tiene lugar en un cerebro químicamente secuestrado. De hecho, defiende que la adicción es una adaptación. No eres tú. Es tu jaula.
Después de la primera fase de Rat Park, el profesor Alexander continuó con sus pruebas. Repitió los primeros experimentos, en los que las ratas estaban solas y consumían la droga de forma compulsiva. Dejó que la consumieran durante 57 días. Luego las sacó del aislamiento y las situó en el parque para ratas. Quería saber si al caer en ese estado de adicción, el cerebro está tan secuestrado que es imposible recuperarse. ¿Las drogas se apoderan de ti? De nuevo, lo que ocurrió fue sorprendente. Parecía que las ratas tenían síntomas de abstinencia, pero pronto dejaron de consumir tantas drogas y volvieron a llevar una vida normal. La jaula buena las salvó...
...en el siguiente enlace se relatan otras mas historias, ábrelo y léelo.
http://www.huffingtonpost.es/johann-hari/se-ha-descubierto-la-causa_b_6569114.html

"La adicción no la causan las drogas sino el aislamiento del adicto"
"La adicción es causada por una sensación de desconexión en el adicto. No son las drogas, es su jaula", afirma el periodista Johann Hari, tras su último ensayo sobre la guerra contra la drogadicción...

“Antes de la prohibición, los consumidores de opio compraban la sustancia en la farmacia de la esquina a un precio módico. Algunos de ellos se volvieron adictos, lo que significa que su vida se fue arruinando de la misma manera que le sucede a un alcohólico. Pero ninguno de ellos se volvió un criminal ni tuvo que recurrir al delito para adquirir la droga. La mayoría pudo continuar con su vida normal, de la misma manera que lo hace una persona que todas las noches se toma varias copas, y que no por ello deja de ir a trabajar al día siguiente. Pero cuando se cortó la ruta legal hacia las drogas empezaron a aparecer todos los problemas que hoy asociamos con la drogadicción: criminalidad, prostitución, violencia”. Lo que sucedería si no se pudiera comprar más la cerveza y el vino en las tiendas y supermercados...
http://amiraarmenta.com/2015/05/05/tras-el-grito/

El periodista Dan Baum cuenta una conversación que tuvo con el asesor político de Richard Nixon, John Ehrlichman, quien le dijo que la guerra contra las drogas fue ideada en 1968 para mermar a las comunidades afroamericanas y a los grupos que se oponían a la Guerra de Vietnam. La conversación ocurrió en 1994, pero ahora, en un tiempo en el que la polémica sobre la política contra las drogas ha crecido, el contenido de la conversación ha generado una ola de discusión y reflexión que merece propagarse...
http://pijamasurf.com/2016/03/el-presidente-nixon-invento-la-guerra-contra-las-drogas-para-acabar-con-los-negros-y-los-hippies/

quien quiera leer la introducción del libro...
http://static0.planetadelibros.com/libros_contenido_extra/31/30166_Tras_el_grito.pdf

Defiendes que la adicción a la droga no funciona como pensamos que lo hace?
Pensamos que la adicción la causan los componentes químicos de las drogas, pero no es así. Si te rompes la cadera y te llevan al hospital, puede que te den un tratamiento con diamorfina, que es heroína purificada usada como analgésico farmacéutico. Es un opiáceo mucho más potente que la heroína que se puede comprar en la calle, porque no está adulterado. Vietnam es otro ejemplo? Allí los soldados norteamericanos usaron heroína. El gobierno tenía miedo de que cuando volviesen se llenase el país de adictos. Exacto. Hay estudios que hablan de que el 95% de ellos dejaron de usarla. Ni siquiera necesitaron rehabilitación. Si te sacan de una jungla hostil donde tienes que matar para no morir y vuelves a tu casa de Kansas con tu familia es casi como si te ponen en el Rat Park. Quieres estar presente en tu vida real, no quieres estar drogado. Los indios nativos americanos son otro ejemplo. Sus tierras fueron invadidas y la gran mayoría fueron aniquilados. Muchos de los supervivientes, traumatizados y encerrados en reservas, se convirtieron en alcohólicos.
Lo contrario de la adicción no es la sobriedad, es la conexión. Durante un siglo hemos estado lanzando gritos de guerra a los adictos. Es hora de cantarles canciones de amor.
http://www.playgroundmag.net/noticias/actualidad/Tras_el_grito-narcotrafico-war_on_drugs-Johann_Hari-Chasing_the_scream_0_1564043581.html?
“Cualquier chaval de la facultad podría responder a la pregunta de por qué se empieza, y es que las drogas son fáciles de conseguir y a los jóvenes les gusta el riesgo. También está el aislamiento, y quizá algo de depresión”, señala. “Pero, ¿por qué siguen consumiendo? Así que pasé a la pregunta sobre el umbral del abuso y se hizo la luz. Entonces viví mi propia versión del “¡eureka!”. Los chicos podían estar al borde de la adicción incluso antes de tomar la droga, porque la adicción estaba en la manera en que se enfrentaban a sus problemas”.
“¿Por qué no organizar un movimiento social basado en la embriaguez natural, en que la gente se coloque con la química de su cerebro –porque me parece evidente que la gente quiere cambiar su estado de conciencia– sin los efectos perjudiciales de las drogas?”
Su análisis puso de manifiesto claras diferencias entre las vidas de los niños que bebían, fumaban y consumían otras drogas, y las de los que no lo hacían. También reveló que había unos cuantos factores con un efecto decididamente protector: la participación, tres o cuatro veces a la semana, en actividades organizadas –en particular, deportivas–; el tiempo que pasaban con sus padres entre semana; la sensación de que en el instituto se preocupaban por ellos, y no salir por la noche.
https://elpais.com/elpais/2017/10/02/ciencia/1506960239_668613.amp.html
https://elbuhoneromarx.wordpress.com/tag/johann-hari/
No es la droga, es el contexto... http://rasgolatente.es/droga-contexto/
FUNDAMENTOS PSICOLÓGICOS DEL TRATAMIENTO DE LAS DROGODEPENDENCIAS - Roberto Secades-Villa, Olaya García-Rodríguez, José Ramón Fernández-Hermida y José Luis Carballo. Departamento de Psicología. Universidad de Oviedo
http://www.papelesdelpsicologo.es/pdf/1426.pdf

miércoles, 17 de julio de 2013

No lo llames Amor, llámalo adicción química... Por qué nos enamoramos?

El ser humano ha desarrollado a lo largo de su evolución mecanismos para conseguir la perpetuación de la especie. Uno de estos mecanismos es el enamoramiento, un proceso bioquímico iniciado en el cerebro que activa neurotransmisores, glándulas y respuestas fisiológicas para alcanzar la reproducción. El amor es por tanto algo tan simple y a la vez tan complicado como una adicción química entre dos personas.

Está demostrado que suelen atraernos las personas con rasgos similares a los nuestros y que tendemos a elegir de manera inconsciente el olor de aquellas que tienen un sistema inmunológico muy distinto al propio, lo que evita que nos enamoremos de nuestros familiares. Antes de que nos fijemos en una u otra persona, ya tenemos construido un mapa mental que determinará qué nos hará enamorarnos de alguien. Aunque disponemos de un sistema natural para llamar la atención de otras personas, relacionado con la presencia de sustancias químicas como las feromonas cuya percepción es instintiva, las personas estamos capacitadas para comunicarnos sin hablar a través de señales corporales, que pueden centrar nuestra atención en una u otra persona por medio de la atracción sexual que provocan. De entre estas señales corporales, las que mayor influencia tienen son las miradas. Los ojos hacen evidente el instante en que se despierta el apetito sexual, ya que las pupilas se contraen o se expanden en función al placer que anticipan. Los gestos con diferentes partes de nuestros cuerpos, pueden enviar mensajes de que se está listo para el placer sexual, como ocurre en el caso de los labios húmedos y entreabiertos, las cejas ligeramente arqueadas o roces discretos de las manos.
Una de las principales sustancias implicadas en el enamoramiento es la feniletilamina (FEA), una anfetamina que el propio cuerpo segrega y que activa la secreción de dopamina y de oxitocina. La dopamina es el neurotransmisor implicado en las sensaciones de deseo y en los mecanismos de refuerzo del cerebro, responsable por tanto de repetir los comportamientos que proporcionan placer, mientras que la oxitocina está implicada en el deseo sexual. Por tanto, cuando una persona nos atrae, el cerebro produce feniletilamina (FEA), que activa a su vez la secreción de dopamina y oxiticina. Cuando comienzan a trabajar los neurotransmisores implicados en este proceso es cuando decimos que estamos enamorados. La combinación de estas sustancias hace que las personas enamoradas puedan permanecer durante horas haciendo el amor y conversando, sin sentir cansancio o sueño. La euforia, placer y excitación que nos hace sentir estar con la persona de la que estamos enamorados, nos hace necesitarla como si se tratara de la adicción a alguna droga.
En las relaciones sexuales, tras el orgasmo, el sistema límbico del cerebro libera gran cantidad de oxitocina, responsable también de la vinculación emocional de la pareja. Esta hormona actúa de manera diferente en hombres y mujeres. La oxitocina en combinación con los estrógenos en la mujer, provoca que ésta se sienta cariñosa y conversadora, mientras que en combinación con la testosterona masculina, provoca en el hombre la necesidad de dormir. El tiempo de permanencia de la oxitocina en el organismo también varía entre hombres y mujeres. En la mujer permanece activa durante días después del orgasmo, mientras que en el hombre tiene efecto durante unas pocas horas. Este hecho podría explicar la diferencia existente entre sexos en cuanto a vinculación emocional tras la relación sexual. Tener relaciones sexuales sin enamorarnos es posible, pero si se tienen constantes relaciones con la misma persona, es posible que lleguemos a experimentar una especie de adicción, ya que  biológicamente estamos preparados para experimentar unión con nuestra pareja sexual, respondiendo al vestigio primitivo de conservación de la especie. La oxitocina, tras la primera oleada de emoción, actúa forjando lazos permanentes entre los amantes, cambiando las conexiones de los circuitos cerebrales.

Cuando estamos enamorados y vemos al ser amado, se activan ciertas zonas del cerebro como el córtex anterior cingulado, que responde también a estímulos producidos por drogas sintéticas, produciendo euforia y placer. Pero además, el amor también inactiva ciertas áreas, como las encargadas de realizar juicios sociales y, por tanto, de someter al prójimo a valoración, lo que explica por qué consideramos que “el amor es ciego” y nos resulta difícil observar fallos o condenar actitudes de la persona de la que estamos enamorados.

Pero esta secreción de sustancias en nuestro cerebro que provoca el estado de enamoramiento no dura eternamente. Si la síntesis de feniletilamina (FEA) se prolongara durante mucho tiempo, moriríamos de extenuación, por lo que tras dos o tres años sus efectos desaparecen. El organismo se va haciendo resistente a los efectos de estas sustancias y la pasión se desvanece gradualmente. Termina la fase de atracción y somos capaces de observar los defectos de la otra persona que antes no veíamos. Es en ése momento cuando, si se han asentado sólidamente las bases de la relación, comienza la etapa de permanencia, caracterizada por un amor más tranquilo. En esta fase son las endorfinas las que toman el control, aportando sensación de seguridad y apego. Si durante la primera fase no se han establecido las bases de una relación duradera y la relación concluye, dejamos de recibir la dosis diaria de neurotransmisores, a lo que se atribuye el sufrimiento que nos causa alejarnos del ser querido.

Así pues, como vemos, el proceso del enamoramiento, así como el desamor tienen una clara base biológica, pero el hecho de entenderlo no implica la capacidad de controlarlo, por lo que el amor continuará siendo algo que escapa a nuestra comprensión.


 “El amor es como Don Quijote: cuando recobra el juicio es que esta para morir”  Jacinto Benavente 

sábado, 8 de junio de 2013

De amor se vive (1982) - ensayo vital de un niño de 9 años.

Resulta sorprendente escuchar a Franck, un niño de 9 años, hablar sobre la sexualidad, cómo los adultos temen a los niños, y su filosofía sobre qué es una "buena vida"...

...sobre el amor, sobre el placer, sobre la guerra, sobre la droga.


Su claridad mental, mucho menos intoxicada que la de los adultos, me resulta reveladora, como analiza conflictos universales, sin tamices, casi sin prejuicios, desde esa visión limpia, que poseen los niños.

habla desde el amor y no desde el temor por eso no tiene pelos en la lengua y dice lo que realmente siente...

La infancia es inimaginable, no sabemos lo que puede un niño porque ya olvidamos todo lo que éramos capaces...
Silvano Agosti y Franck, nos ayudan a recordarlo.

martes, 30 de octubre de 2012

El cerebro adicto; un vídeo divulgativo de la Universidad de Navarra.

¿Qué efecto producen las drogas en el cerebro? ¿Es posible tener adicción a internet o a las compras? ¿Por qué se producen las adicciones?



Según la Dra. López Moratalla, lo que entendemos por adicción es un aprendizaje con recompensa que se hace patológico y acaba arruinando el proyecto de vida de la persona afectada y de quienes le rodean. En este proceso juegan un papel fundamental tanto la liberación de dopamina como nuestra memoria. 



La dopamina es el neurotransmisor que procesa los estados de emoción positiva y que, por tanto, segregamos naturalmente ante el riesgo, la aventura o la curiosidad por lo desconocido. Circunstancias que provocan en nosotros un placer innato, mayor o menor según cada temperamento.



“Ante una situación placentera -aclara la Dra. López Moratalla- las neuronas del núcleo accumbens reciben dopamina, mientras la amígdala evalúa la recompensa prevista. Asimismo, el cerebro posee mecanismos para controlar la liberación de esta sustancia y que permiten mantener un equilibrio para que no estemos ni eufóricos ni apáticos sin motivo”.



Drogas: un consumo “mortal”



Precisamente la vía de acción de las drogas consiste en romper ese equilibrio de la dopamina, aumentando su concentración en el espacio de la sinapsis o prolongando el tiempo que permanece antes de ser capturada.



En el caso de la cocaína, su consumo bloquea el recaptador de dopamina, de modo que esta permanece más tiempo en el espacio entre sinapsis, prolongando el efecto placentero. La anfetamina, además, aumenta la cantidad de dopamina que se libera. La nicotina, en cambio, estimula de forma directa a las neuronas que la producen. Y en el caso del éxtasis las neuronas quedan literalmente destruidas. 



“Si el consumo de drogas se hace crónico, disminuyen los receptores de la dopamina, que permanecen en niveles bajos incluso un año después de dejarlo. De ahí que los efectos placenteros disminuyan paulatinamente, creándose la necesidad de una mayor cantidad para conseguir el mismo efecto”, detalla la catedrática.

No obstante, la adicción no se desarrolla tras un primer consumo. Es un largo proceso de consolidación del aprendizaje en el que interviene la memoria: “Con el consumo crónico de droga, se modifica el proceso por el que se establecen las conexiones entre neuronas, ya que el exceso de estimulación producido por la dopamina acelera el recuerdo a largo plazo. En paralelo, el hipocampo establece la memoria emocional, esencial en la adicción”, argumenta la Dra. López Moratalla.


Adicción versus libertad



De hecho, en el inicio del consumo de drogas, o de los juegos de internet,  se aprenden de forma inconsciente las circunstancias ambientales, de modo que la recompensa se asocia a algo: un olor, un lugar… “Si volvemos a percibirlo, la dopamina promueve el recuerdo inconsciente asociado a la recompensa. En condiciones normales, seleccionaríamos la respuesta después de analizar los datos. Sin embargo, cuando se ha producido la adicción el funcionamiento es diferente: se pierde el control sobre los circuitos del lóbulo frontal y se generan respuestas automáticas y compulsivas. Quienes sufren la adicción no deciden, sino que se encuentran obligados a consumir”, alerta la investigadora.



La mayoría de las conductas adictivas comienzan en la adolescencia, cuando los sistemas de recompensa y memoria emocional no están ajustados: “Entonces, mientras el alcohol o las drogas producen efectos más intensos y una dependencia más rápida en las chicas, los chicos caen con mayor facilidad en los juegos de rol en internet”, explica la catedrática de la Universidad de Navarra. 



Ante esta coyuntura la Dra. López Moratalla subraya que la forma más efectiva de prevenir las adicciones es la educación, “que abre horizontes, y las relaciones personales, que permiten un diálogo franco. Es importante que cada uno pacte consigo mismo unos límites a las cantidades, la frecuencia y el tiempo empleado en estas prácticas. Además, el convencimiento de tener el destino de uno mismo en las propias manos, superar una crisis, y no estar solo, suponen una buena prevención para no caer en la destructiva red de las dependencias y adicciones”.

"Una asignatura optativa denominada, Felicidad, dirigida por Ernst Fritz-Schubert en un instituto de la ciudad alemana de Heilderberg, pone de manifiesto que el gusto por vivir y el desarrollo de la personalidad se pueden enseñar. Con sentido de la vida, que permite analizar los problemas y dominarlos, se puede experimentar el estrés en forma positiva como estímulo para vivir y convivir. Los alumnos de felicidad reconocen haber dejado de fumar compulsivamente o consumir hachís. El convencimiento de tener el destino de uno mismo en las propias manos, superar una crisis, y no estar solo, suponen una buena prevención para no caer en la destructiva red de las dependencias y adicciones."