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martes, 1 de septiembre de 2020

Avanzaron a golpes entre tinieblas; luego de triunfar, el camino parece evidente y único.

"Competir viene de las raíces latinas com (juntos) y petere (buscar), por lo que su significado original, buscar juntos, estaría más cercano a lo que hoy llamamos cooperar. Se dice que competir nos motiva, pero la cooperación nos motiva, además, emocionalmente. Con la fuerza incomparable que ello tiene."

La palabra "proletario" viene también de Roma, los que eran tan pobres que no tenían más que sus vástagos, su prole, a los cuales ponían al servicio del ejército romano, al servicio del imperio.

"Robot" es un término que proviene del vocablo checo "robota", que significa servidumbre o trabajo esclavizador. Fue usado por primera vez por el dramaturgo checoslovaco Karel Capek (1890-1938) en su obra de teatro Rossum´s Universal Robots (RUR), en 1920. El protagonista, Harry Domin, crea una empresa en una isla perdida en medio del océano dedicada a la fabricación de criaturas mecánicas a imagen y semejanza de los seres humanos para utilizarlas como mano de obra barata. La aventura empresarial marcha a la perfección hasta que el doctor Gall, jefe de Departamento de Psicología de Robots Universales Rossum, les confiere alma. A partir de este momento, los androides se rebelan contra sus creadores y declaran la guerra a la humanidad.

"La vida y el trabajo no se concilian, se integran. No trabajas para, sino que colaboras con; no te despiden, te desconectan; no te controlan, te valoran."
"Alguien me dijo que los riders de Deliveroo no eran precarios, sino microemprendedores independientes que están tomando las riendas de su futuro."
Jorge Moruno, sociólogo.

No mueres por estar enfermo, mueres por estar vivo...

"El término consumo, en su forma original, significaba destruir, saquear, someter, acabar o terminar. Es una palabra forjada a partir de un concepto de violencia y, hasta el S.XX tenía tan solo connotaciones negativas. A finales de los años 20 del pasado siglo se empleaba para referirse a la peor de las epidemias del momento: la tuberculosis.
La metamorfosis del concepto de consumo desde el vicio hasta la virtud es uno de los fenómenos más importantes observados durante el transcurso del S.XX.
El hecho de que los trabajadores, allá por 1920 en EEUU, prefiriesen cambiar horas adicionales de trabajo por horas adicionales de ocio se convirtió en una gran preocupación para los "capitalistas" u "hombres de negocio" cuyos inventarios de bienes se hacinaban rápidamente en sus plantas de fabricación y en sus almacenes por toda la nación.
La comunidad empresarial empezó a buscar de forma desesperada nuevas maneras para reorientar la psicología de aquellos que todavía disponían de capital llevándolos a lo que Edward Cowdrick, consultor en relaciones industriales de aquella época, definió como "el nuevo evangelio económico del consumo" - octubre de 1927."

Somos o no somos Robots???
Si no posponemos la satisfacción de nuestros deseos (y estamos condicionados para desear sólo aquello que podemos obtener), no tendremos conflictos ni dudas, no habrá que tomar decisiones, nunca nos encontraremos solos con nosotros mismos, pues estamos siempre ocupados, ya sea trabajando o divirtiéndonos. No necesitamos tener conciencia de nosotros mismos como tal, pues la tarea de consumir nos absorbe constantemente. Somos un sistema de deseos y satisfacciones; debemos trabajar para satisfacer nuestros deseos y estos mismos deseos son constantemente estimulados y dirigidos por la maquinaria económica.
Una persona que funcione como una máquina, en donde su razón se deteriora a la vez que crece su inteligencia, dando así lugar a la peligrosa situación de proporcionar a esa persona la fuerza material más poderosa sin la sabiduría para emplearla.
Es esta la libertad hacia la que nos conducimos???

A pesar de el aumento de la producción y el confort, perdemos cada vez más el sentido de ser nosotros mismos, tenemos la sensación de que nuestra vida carece de sentido, aunque muchas veces sea inconsciente. Antes, el peligro era convertirnos en esclavos, El peligro del futuro es que nos estamos convirtiendo en robots, pero los robots no se rebelan y dada la naturaleza del hombre, no podremos vivir y mantenernos cuerdos, buscaremos destruir el mundo y destruirnos a nosotros mismos, pues ya no seremos capaces de soportar el tedio de una vida falta de sentido.

Según Gary F. Marcus, doctor en ciencias cognitivas del MIT, el cerebro humano es apaño evolutivo, un Kluge. Ha ido evolucionando desde formas de organización más simples y adaptándose a las circunstancias ambientales de cada época. Somos producto de las circunstancias históricas que nos preceden. La sociedad ha ido colocando parches, como si de un cerebro se tratara, para mejorar su funcionamiento, construyendo sobre lo que funciona, o sobre lo que creen los que "deciden" que funciona.

“Cuando los hechos cambian, nos enseño hace casi un siglo John Maynard Keynes, yo cambio de opinión. ¿Qué hace usted?”

En un mundo feliz de Aldoux Huxley se describe un mundo en el que finalmente se han cumplido los peores vaticinios: triunfan los dioses del consumo y la comodidad, y el orbe se organiza en diez zonas en apariencia seguras y estables. Sin embargo, este mundo ha sacrificado valores humanos esenciales, sus habitantes son procreados in vitro a imagen y semejanza de una cadena de montaje.

Necesitamos una visión de conjunto del mundo, a lo largo de las historia, los especialistas, sabios en su campo, desechaban otras ideas revolucionarias por ignorancia. ..
Darwin, por ejemplo, tocó muchas ramas del saber: empezó estudiando medicina en Edimburgo y en su segundo año se juntó con varios naturalistas (Coldstream, Hardie), pero solo uno de ellos le influyó enormemente: el doctor Robert Edmond Grant, quien le descubrió a Lamarck; leyó a Malthus y su ensayo sobre el principio de la población, aprendió Botánica con Henslow y entomología con Hope; se llevó a su viaje en el Beagle los 3 libros del teólogo y filósofo cristiano Paley y su diseño inteligente, luego refutado por su teoría de la evolución; aprendió geología con Sedgwick y luego se formó leyendo a Lyell.
...el futuro es demasiado importante para dejarlo en manos de los especialistas, los cuales suelen pensar de manera reduccionista y como resultado, muchas veces, prefieren creer en un disparate pequeño, hecho a la medida de sus necesidades.

"Para construir el futuro necesitamos un panorama completo (dejar de ser robots de un engranaje) aunque sea provisorio. También necesitamos someterlo a revisiones periódicas tal como exige el método científico. Las sociedades experimentan y se equivocan mucho antes de conseguir los grandes cambios sociales.
La historia posee leyes, pero también posee saltos. Podemos tener una idea aproximada acerca de qué ocurrirá en el salto. Pero el salto no está determinado por lo previo, posee elementos nuevos, creadores, imprevisibles, no determinísticos, donde participa la acción humana.
La historia humana ocurre una única vez. Vivimos el presente una única vez. En el presente están todos los elementos para que ocurra el salto, pero no hay leyes. Solamente podemos interpretar el cambio una vez que el salto ocurrió. A la luz del presente, el pasado siempre nos parece determinístico e inevitable.
Avanzaron a golpes entre tinieblas; luego de triunfar, el camino parece evidente y único.

Libro: El fin del trabajo - Jeremy Rifkin, 1994
Libro: La danza de Shiva - Juan Grompone, 2002

martes, 25 de agosto de 2020

O que non sabías. Elba Pedrosa

 "Todos andamos nesta vida a buscar o amor. Todo é unha procura interminable de amor. Non é máis. O sentido da vida. Máis ninguén quere recoñecer a necesidade insaciable dese contacto uns cos outros. As veces chamámoslle "atención", outras falamos de "afecto" ou "amizade". "Coidados", digo eu. Palabras que non fan máis que chamarlle ao mesmo becho por outros nomes, para facer do amor algo máis pequeno e que non nos dea vergoña. Todos andamos a procura de alguén que aplaque as nosas ansias e desacougos, que nos acoche nos brazos coma nenos. Que nos deixe pasar isto sen tanto tedio."

"Paxaros que andamos á procura de amor e nos atopamos nunha gaiola sen poder voar máis."

"Amor de cantidade para nada."

"Si, a vida vai de bandos, dos malos de dos bos, e de poñer etiquetas xa dende nenos."

"Porque a terra sempre foi para os pobres: En vida, para traballar ata partir o lombo; e a hora da morte, para agocharnos ben profundo."

"Coma se sempre quixese dedicarnos todo tempo de seu, ata perder incluso a súa esencia."

"Só hai algo que non perdoo: Terme deixado levar pola rutina e botar a perder tantos anos a sabendas de que nada ía cambiar... Non era amor, foi miseria de liberdade."

"A vida sorrime logo de tantos anos. Pasou a treboada." Longa noite de pedra afastada, foi moi dura a tormenta, asulagoume, pero agora xa percibo os primeiros raios do novo solpor.

"Deille unha aperta desas que atrapan, desas que trasvasan as enerxías de corpo a corpo."

"Tal vez os homes fuximos das traxedias falando de festa ou mesmo facéndoa."

martes, 17 de enero de 2017

Meu Amigo Nietzsche...

La única manera de vencer al poder que esclaviza es pasar del miedo a la libertad, a través del conocimiento, ese conocimiento tiene que ser logrado mediante la educación crítica, que es la que nos enseña que, no hay "por qué" sin "cómo", y ese conocimiento es el que nos va a aportar herramientas que faciliten a cada persona crear su propia solución a sus propios problemas.
La ciencia de una generación, decía A. C. Clarke, era la magia de la precedente.
Un ser que elige sus actos guiado por esperanzas y miedos, de recompensas y castigos, es un ser heterónomo, esclavo. La literatura es peligrosa para aquellos que pretenden que tengamos el cerebro en barbecho, porque cuando éste despierta, empieza a darse cuenta de qué es mejorable. Es peligrosa porque nos hace libres. Se lee sin un objetivo, por el mero placer de leer. Los políticos que tienen en sus manos el verdadero poder no leen y, lo que es peor, no les gusta que la gente lea.
Cuando los que mandan, decía G.C.Lichtenberg, pierden la vergüenza, los que obedecen, pierden el respeto.
Avanzamos a golpes entre tinieblas; en el futuro, si triunfamos, el camino nos parecerá evidente y único. Luego están los que rigen bajo las máximas de su religión, que a grandes rasgos se resumen en esta frase...
...Actualmente no aceptamos nuevas ideas, gracias por tu interés, porque Dios lo dice, nosotros lo creemos y eso lo resuelve todo.
Mi amigo Nietzsche, el multipremiado corto sobre como un niño de las favelas en Brasil cambia su vida tras leer al filósofo, nos muestra ese interés innato que tienen los niños, esa fuerza interior que les obliga a absorber cual esponjas lo que leen y llevarlo a la práctica a pesar de fracasos o contratiempos, ese poder que emana de los libros y se traslada del autor al lector a pesar de los años. Un encuentro inesperado entre Nietzsche y Lucas es el comienzo de una violenta revolución en su mente, en su familia y en la sociedad. Al final ya no será un niño, ¡será dinamita!
“¡Arráncate los tapones de los oídos y escucha! ¡Quiero que hables! ¡Arriba! ¡Arriba! Aquí hay truenos bastantes para que también las tumbas aprendan a escuchar.Y borra de tus ojos el sueño y toda miopía, y toda ceguera. ¡Escúchame también con los ojos! Mi voz es medicina hasta para los ciegos de nacimiento.Y una vez despierto deberás estarlo para siempre.”Friedrich Nietzsche, Así habló Zaratustra.

lunes, 19 de diciembre de 2016

La sociedad actual...


"No es saludable estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma."
"No mueres por estar enfermo, mueres por estar vivo."
Nos venden la libertad de la esclavitud, somos lactantes, eternamente esperamos, eternamente frustrados, nos hemos transformado a nosotros mismos en un bien de consumo y sentimos nuestra vida como un capital que debe ser invertido provechosamente, para sentir que hemos triunfado, que nuestra vida tiene sentido, de lo contrario nos hacen creer que hemos fracasado. Nuestro valor reside en el precio que puedan tener nuestros servicios, no en cualidades humanas de amor, de razón ni de capacidad artística.
Esta sociedad tiene personas que se sienten libres e independientes, que creen que no están sometidos a ninguna autoridad o principios de conciencia moral, pero no obstante, dispuestos a ser mandados, a hacer lo previsto, a encajar sin rozamiento en la máquina social; personas que son guiadas sin fuerza, conducidos sin líderes, impulsados sin mas metas que el propio autoconsumismo, que el seguir en movimiento, funcionar, avanzar.
Lo que consumimos es algo enajenado, ajeno a nosotros, está determinado por frases publicitarias antes que por nuestras verdaderas necesidades, nuestros paladares, nuestros ojos o nuestros oídos.
Somos pasivos en gran parte de nuestros momentos de ocio, esos momentos de ocio logrados a base de sangre en el siglo XIX, preferimos sentarnos en un sofá a cambiar canales en la televisión, que intercambiar pensamientos con otras personas, nos cuesta cada vez más pensar por nosotros mismos, porque implica una inquietud que nos duele, preferimos ser ovejas de un rebaño, que avanzan por donde tiene que ir, es más fácil. El hombre odia su vida de trabajo, pues le hace sentirse prisionero, y a la vez la conserva con uñas y dientes, porque su falta, implica salirse del rebaño.
Como decía Huxley: "Nunca dejes para mañana el goce que puedas tener hoy", es nuestra máxima, si no pospongo la satisfacción de mi deseo (y estoy condicionado para desear sólo aquello que puedo obtener), no tendré conflictos ni dudas, no habrá que tomar decisiones, nunca me encontraré sólo conmigo mismo, pues estoy siempre ocupado, ya sea trabajando o divirtiéndome. No necesito tener conciencia de mi mismo como tal, pues la tarea de consumir me absorbe constantemente. Soy un sistema de deseos y satisfacciones; debo trabajar para satisfacer mis deseos, y estos mismos deseos son constantemente estimulados y dirigidos por la maquinaria económica.
La religión se ha transformado, para los que creen, en un dispositivo que les ayuda a aumentar sus propias fuerzas para lograr el éxito, Dios se convierte en socio del negocio.
Me pregunto: ¿llegará el momento en que los integrantes de la burocratización a la que estamos llegando, estén bien alimentados, bien vestidos, con sus deseos satisfechos y que carezcan de deseos que no puedan satisfacer?
Un hombre que funcione como una máquina, en donde su razón se deteriora a la vez que crece su inteligencia, dando así lugar a la peligrosa situación de proporcionar al hombre la fuerza material más poderosa sin la sabiduría para emplearla. ¿es esta la libertad hacia la que nos conducimos?.
A pesar de el aumento de la producción y el confort, perdemos cada vez más el sentido de ser nosotros mismos, tenemos la sensación de que nuestra vida carece de sentido, aunque muchas veces sea inconsciente. Antes, el peligro era convertirnos en esclavos, El peligro del futuro es que nos estamos convirtiendo en robots, pero los robots no se rebelan y dada la naturaleza del hombre, no podremos vivir y mantenernos cuerdos, buscaremos destruir el mundo y destruirnos a nosotros mismos, pues ya no seremos capaces de soportar el tedio de una vida falta de sentido.
Habría que invertir la frase de Emerson: "Las cosas tienen las riendas y manejan a la humanidad" por "Dad las riendas a la humanidad para que maneje las cosas", debemos ser capaces de amar y de convertir nuestro trabajo en una actividad concreta y llena de significado, debemos cambiar ambas secciones de nuestras vidas, tanto la humana como la espiritual, porque cuando sólo cambiamos una, atentamos contra el progreso de la otra.
Hay que descentralizar el trabajo y el estado a fin de darle proporciones humanas, hay que crear una sociedad que ofrezca la posibilidad de trascender la naturaleza mediante la creación antes que por la destrucción, en la cual cada uno alcance la sensación de ser el mismo al vivirse como el sujeto de sus poderes antes que por conformismo, en la cual exista un sistema de orientación que nos ayude a experimentar con la realidad sin deformarla y en la que no necesitemos la adoración de ídolos.
Cuando hayamos sido capaces de regular nuestra relación con la naturaleza de manera razonable en lugar de ciegamente, cuando las cosas se hayan convertido verdaderamente en sus servidores y no en sus ídolos, entonces tendremos ante nosotros los conflictos y problemas verdaderamente humanos; deberemos ser temerarios, valientes, imaginativos, capaces de sufrir y gozar, pero nuestras fuerzas estarán al servicio de la vida, no de la muerte.
(reflexiones debidas a la lectura de "la condición humana actual" de Erich Fromm.)

lunes, 28 de noviembre de 2016

De como el capitalismo y el transporte público implementaron el uso horario...

En una cadena de montaje de zapatos de la época, cada obrero operaba en una máquina que producía una pequeña parte del zapato. Esa parte, pasaba posteriormente a la siguiente máquina..... Si el trabajador que operaba en la máquina nº 5 se dormía y no llegaba a su trabajo, además de no poner en marcha a su máquina...., detenía las demás. Con el fin de evitar percances de ese tipo, fue necesario el adoptar un horario preciso. Cada obrero llegaba al trabajo exactamente a la misma hora. Todos hacían la pausa para comer a la misma hora, tuvieran o no hambre...., y todos volvían a casa cuando una sirena anunciaba que el turno había terminado, aunque no hubieran acabado su proyecto.
La Revolución Industrial transformó el horario, la cadena de montaje.... y algo más. Se adoptó como "patrón de conducta" para casi todas las actividades humanas: escuelas, hospitales, oficinas de gobiernos, tiendas de comercio, etc. El horario se convirtió en el rey. Si el turno en la fábrica terminaba a las 17:00, lo mejor que podía hacer la taberna local de turno, era abrir sus puertas a las 17:02.
Una conexión crucial que hizo que el sistema de horarios se extendiera... fue la del transporte público. Si los obreros tenían que iniciar su turno a las 08:00, el tren o el autobús debía llegar a la puerta de la fábrica a las 07:55. Un retraso de unos pocos minutos reduciría la producción y quizás provocaría el despido de los desgraciados que llegaran tarde.
En 1874 empezó a funcionar en Gran Bretaña un servicio de carruajes con un horario publicado. Se sabía el horario de partida... pero no el de llegada.
Por aquel entonces, cada ciudad y pueblo de Gran Bretaña tenía su hora local, que podía diferir de la de Londres en hasta media hora. Cuando eran las 12:00 en Londres, eran quizás las 12:20 en Liverpool o las 11:50 en Canterbury. No había teléfonos, ni radio o televisión. ¿Cómo se podía saber?
El primer servicio de trenes comerciales empezó a operar entre Liverpool y Manchester en 1830. Diez años después, se publicó el primer horario de trenes. Los trenes eran mucho más rápidos que los antiguos carruajes, de modo que las diferencias singulares en las horas locales se convirtieron en un grave fastidio.
En 1847, las compañías británicas de ferrocarriles se pusieron de acuerdo en que a partir de entonces todos los horarios de trenes se sincronizarían según la hora del Observatorio de Greenwich, en lugar de hacerlo con la hora local de Liverpool, Manchester o Glasgow. Finalmente, en 1880 el gobierno británico dio el paso sin precedentes de legislar que todos los horarios de Gran Bretaña debían seguir el de Greenwich.
Cuando los medios de comunicación -primero la radio y después la TV- hicieron su debut, entraron en un mundo de horarios y se convirtieron en sus principales evangelistas y difusores.
Entre las primeras cosas que las emisoras de radio transmitían, figuraban las señales horarias, pitidos que permitían a los poblados alejados y a los buques en alta mar poner en hora sus relojes. Posteriormente, las emisoras de radio adoptaron la costumbre de emitir las noticias cada hora. En la actualidad, lo primero que se oye en cualquier noticiario es la hora.
Durante la Segunda Guerra Mundial, las noticias de la BBC se emitían a la Europa ocupada por los nazis. Cada programa de noticias se iniciaba con una emisión en directo de las campanadas del Big Ben que daban la hora: el mágico sonido de la libertad. Ingeniosos físicos alemanes encontraron la manera de determinar las condiciones meteorológicas en Londres sobre la base de minúsculas diferencias en el tono de las campanadas. Dicha información ofrecía una valiosa ayuda a la Lutwaffe. Cuando el servicio secreto lo descubrió, sustituyeron la emisión en directo por un registro del sonido del famoso reloj: los famosos "pitos". Pero esa es otra historia....

lunes, 26 de octubre de 2015

La educación y el mundo...

"La primera tarea de la educación es agitar la vida, pero dejarla libre para que se desarrolle."
Maria Montessori.
"Excelente maestro es aquel que, enseñando poco, hace nacer en el alumno un deseo grande de aprender."
Arturo Graf.
"¿Para qué queremos la educación?
La educación se justifica en la medida que ayude a mejorar la comprensión…
Quiero que mis hijos comprendan el mundo, pero no sólo porque el mundo sea fascinante y la mente humana rebose curiosidad. Quiero que lo entiendan para que puedan contribuir a hacer de él un lugar mejor…
El conocimiento no es lo mismo que la moralidad, pero la comprensión es necesaria, para evitar los errores del pasado y emprender direcciones productivas.
Una parte importante de esta comprensión es saber quiénes somos y qué podemos hacer. Parte de la respuesta se encuentra en la biología - las raíces y las limitaciones de nuestra especie - y parte se encuentra en nuestra historia, es decir, en lo que los seres humanos han hecho y son capaces de hacer.
Hay muchos temas importantes, pero mi opinión personal es que la evolución y el Holocausto tienen una importancia especial. Tienen que ver con las posibilidades de nuestra especie, para bien y para mal.
Los estudiantes deben conocer estos temas, pero no porque puedan aparecer en un examen, sino porque les ayudará a comprender las posibilidades del ser humano.
En última instancia, nuestras comprensiones se refieren a nosotros mismos. Las demostraciones de la comprensión que realmente importan son las que realizamos, como seres humanos, en un mundo imperfecto en el que podemos influir para bien o para mal."

"Naturalmente, la teoría de la evolución de Darwin o el holocausto judío en la 2ª guerra mundial, no son los únicos temas que vale la pena comprender...
...Pero es difícil que alguien pueda comprender el mundo, sin conocer bien la teoría de la evolución o sin un estudio del holocausto (u otros episodios similares de asesinatos en masa sin sentido).
Obsérvese que entre estos objetivos no se menciona la alfabetización, el conocimiento de datos básicos, el cultivo de aptitudes básicas o el dominio de las maneras de pensar de las distintas disciplinas, porque los mismos objetivos se deberían considerar medios, no fines en sí mismos.
No aprendemos a leer, escribir y calcular porque sí, ni siquiera para que podamos lograr una puntuación determinada en una prueba de acceso. Estos conocimientos, aptitudes y disciplinas se deben adquirir como instrumentos para reforzar nuestra comprensión de cuestiones y temas más importantes."

Howard Gardner - La inteligencia reformulada. Las inteligencias múltiples en el siglo XXI.

Con esta metáfora Sir Ken Robinson, nos ejemplifica, lo que es la educación en estos momentos frente a lo que tendría que ser. "En extremos opuestos tenemos los establecimientos de comida rápida (fast-food) y los restaurantes de alta cocina. En los primeros los platos están completamente estandarizados y homogéneos, con los mismos sabores, aromas y texturas en cualquier parte del mundo donde los pruebes. Por el contrario, en los restaurantes de alta cocina se innova diariamente buscando nuevos sabores, platos originales que satisfagan gustos personalizados, diferentes, exquisitos. Según Ken Robinson lo dramático de esta comparativa con los sistemas educativos es que éstos han optado por el estilo del "fast-food" y no por el de la alta cocina, es decir, por la homogenización y el tratamiento de todos por igual sin importar las apetencias y las necesidades de cada uno/a."

miércoles, 26 de agosto de 2015

Cada momento cuenta...

Cada uno de nosotros es energía latente con su particular capacidad de expansión e influencia. Y como toda energía, para que se expanda e influya, precisa del contacto adecuado...

...cuando falla la esencia del entendimiento, que es la disposición para transmitir a otros nuestra energía y a la vez recibir la suya, solo queda espacio para el aislamiento, ese moho en el que germina el orgullo sin causa, la tristeza y a veces incluso el odio. 
Hay puertas que se nos cierran porque no sabemos abrirlas. Queremos tener la llave maestra olvidando que ésta lo es porque se adapta a los vericuetos únicos de cada cerradura. 

Entenderse para construir es la gloriosa capacidad de compartir inteligencia. Pasa por saber razonar, escuchar y, cuando procede, aceptar y asumir, partiendo siempre de una premisa: en la báscula del entendimiento, jamás el peso de la razón estuvo exclusivamente situado en uno de los dos platos.

...

"Hemos construido un mundo competitivo y no un mundo competente y ahora nos toca construir un mundo con competencias. A la gente competente nunca la verás competir, sólo compiten los incompetentes y esta especie sólo será competente cuando no compita entre sí, cuando no haya lucha de clases, cuando esta historia que hemos conocido sea una historia del pasado." 
Eudald Carbonell

...

"Las convicciones están sobrevaloradas, suelen tener orígenes dudosos y propósitos absurdos, por ella se malgastan muchos esfuerzos y se infligen crueles sufrimientos a personas inocentes. Por eso es bueno, periódicamente, probar a sostener lo contrario de lo que uno cree y comprobar que también puede persuadir, incluso más que la propia creencia (o convicción)...
...luego puede volverse al punto de partida, porque lo importante no es estar en lo cierto, sino estar a gusto. Del mismo modo, si la convicción opuesta a la convicción propia, aunque no resulte más persuasiva, se demuestra más confortable, no hay otra solución sensata que cambiar. Amargarse por lealtad a una casualidad es un signo de inmadurez."
La flaqueza del bolchevique - Lorenzo Silva

...

Cada momento cuenta, cada sonrisa alegra, cada lágrima moja, cada vida importa, sólo se necesitan los amig@s para disfrutar, porque el tiempo ya lo tienes, está pasando, no te entretengas, amargándote, lo único que tienes que hacer es ser feliz.




“La evolución destruirá el capitalismo”

 La Flaqueza del bolchevique / Lorenzo Silva (págs. 180-181)
PUBLICACIÓN: Barcelona : Destino, 1997

miércoles, 1 de abril de 2015

La vida son momentos...

Soy un traficante de momentos apoteósicos y emocionantes, o por lo menos, es lo que eso creo que soy, cuando mi mente viaja a través del tiempo que he vivido, que vivo y que viviré.

Cuando una persona muere, sólo muere aparentemente, continúa viva en el pasado... todos los momentos; el pasado, el presente y el futuro; siempre han existido y siempre existirán. en algún momento podremos contemplar todos los momentos (diferentes "momentos" porque no hay otra palabra que exprese mejor como se desarrolla mi vida, no es lineal, son momentos que se entrecruzan, no hay principio, no hay final, sólo momentos) diferentes al mismo tiempo, como Griffin el Arcaniano de MIB3, como el Billy Pilgrim, secuestrado por los tralfamadorianos, que nos descubre mi admirado Kurt Vonnegut, y del que muchas de las frases escritas en este post, fueron antes pensadas y plasmadas en papel por él.
Creemos que un momento sigue a otro y que cuando un momento pasa, queda en nuestro pasado, se instala en nuestros recuerdos, y ahí queda instalado, hasta que lo recuperamos o se olvida; en resumen, ha pasado para siempre, pero no es más que una ilusión. Me he dado cuenta de la permanencia de todos los momentos y puedo contemplar cualquiera de ellos que me interese.

Cuando algo malo te pasa, te culpas o culpas a alguien o a algo, pero realmente, sólo te encuentras mal en ese momento particular, pero puedes encontrarte estupendamente en cualquier otro momento... "Así son las cosas, así son los momentos, aunque tú no puedas comprenderlo. Todo es verdad."

La humanidad, prácticamente todas las personas, ven el espacio y el tiempo como si fuese la manera más corta de llegar de un punto a otro, y siempre en la misma dirección futuro, haciendo al presente pasado, en el mismo instante en que este se produce. Sin embargo, yo, veo al mismo tiempo los infinitos caminos que unen esos dos puntos que son mi nacimiento y mi muerte, y veo todos los momentos, todos los que se producen, entre esos dos puntos, a mi antojo, o eso creo.

Si lo piensas, cada una de las cosas que haces desde que te despiertas hasta que te duermes marcan lo que harás mañana desde que te despiertas hasta que te duermes; con lo que vivir el ayer, el hoy o el mañana, no tiene mucha diferencia. Lo que has hecho, ya lo has hecho, y así lo has vivido, así lo recuerdas, lo que eras ayer, ya no lo serás hoy, pero ambos son momentos, y yo puedo vivirlos cuando quiera. Cada momento es único y he aprendido a huir de los malos, a vivir solo los buenos, a revivir siempre los buenos, porque de eso trata la vida, vivir los buenos momentos mientras no te acuestes. Vivirlos todos, nada empieza o acaba, sólo son momentos.
No soy como esos sacerdotes, curas, obispos, arcedianos, predicadores, profetas, popes, papas, patriarcas... que compran palabras y venden humo en frases. Mis palabras, mis frases, ya estaban compradas y todas han sido dichas, apenas existen diferencias entre estar dormido o despierto, tampoco distingo entre andar o quedarme quieto. Me critican por posponer mis acciones hasta la extenuación, suelo decir que me haré de alguna religión tan pronto como decida cuál es la verdadera; al final, me muero sin decidirlo, lo sé, he visto el día de mi muerte, y luego ya no hay nada más; resulta que acierto, eran todas falsas, y mira que hay religiones y dioses, y resulta que no existe tal verdad. Jesús murió crucificado porque era un don nadie y un estorbo para muchas personas mejor relacionadas que él.

La primera vez que me alejé del tiempo, recorrí mi vida hasta el final. Aquel día la temperatura había bajado de una manera sorprendente, o por lo menos así lo percibía yo, experimenté la muerte durante un rato, se trataba de un ligero zumbido. No había luces, ni otros sonidos, tampoco olores, era un zumbido sordo. Ya no existía nadie y a la vez todos seguían allí, porque otros estaban vivos. Sentí, o eso creo, que todo estaba bien, y que todo el mundo tiene que hacer exactamente lo que hace y después retrocedí hasta el momento justo antes de mi concepción, luego regresé de nuevo a la vida, a lo que llamáis presente, me detuve y pensé, pero no valía de nada, pensar solo sirve si quieres comprender algo, esto no se puede comprender, así es, toda la verdad.

No quiero decir que viajé en el tiempo, nunca ha sucedido tal cosa ni nunca sucederá, será mi locura la alucinación de un hombre moribundo, me preguntaba, e inmediatamente, la alucinación fue perdiendo intensidad y dando paso a otro parpadeo por el tiempo. El pasado, el presente y el futuro es algo que no podía cambiar. Me dejaba guiar por el amor y por la falta de amor, el amor me decía cuando debía seguir adelante y la falta de amor me decía cuando debía detenerme.

Siempre estoy donde debo estar en ese instante, veo el tiempo en su totalidad, de la misma forma que tú puedes ver un paisaje. Todo el tiempo es todo el tiempo. Nada cambia ni necesita advertencia o explicación. Simplemente es. Tomo los momentos como lo que son, momentos, me doy cuenta de todos somos lo que somos.

Cuando se ve el tiempo todo a la vez, da una imagen de vida maravillosa, sorprendente e intensa. no hay principio, no hay final, no hay causas, no hay efectos. Es la profundidad de todos los momentos vistos todos a la vez. La vida es un largo rodeo a ninguna parte. Digo sí, digo no; todo es y cada momento es vivido.

Conozco el fin de la tierra, me dijo una vez un amigo que jamás podréis conocer, porque él no es humano, él es tiempo y espacio, es todo, es principio y fin, es la verdad y no lo es, es una especie de autoestopista galáctico, y los humanos no tienen nada que ver con él, a excepción de que mucho antes de que ocurra, habremos desaparecido, ya habremos tenido nuestro final. Cuando explico todo esto, me preguntan, y no puedes evitarlo de alguna forma, y contesto que no, que yo no puedo hacer nada, y él tampoco. Siempre ha pasado, me contó y siempre pasará, me dijo. Siempre he dejado que pasara, me explicó y siempre dejaré que pase, finalizó. el momento ha sido estructurado así, todos los momentos convergen hacia ese último momento, son miles de millones de trillones de momentos, y convergen en ese final, no hay nada más.

Comprendí que...
...la única solución, es ignorar los malos momentos y concentrarse en los buenos.
...son muchos los que son incapaces de amarse los unos a los otros, porque no se aman a sí mismos. ...no intentan escuchar para entender, sino para contestar.


Slaughterhouse-five or The children's crusade - Kurt Vonnegut


jueves, 26 de febrero de 2015

No pienses en un elefante...

"El lavado de cerebros en libertad es más eficaz que en las dictaduras...

...el sistema de control de las sociedades democráticas es muy eficaz; instila la línea directriz como el aire que respira. Uno ni se percata, y se imagina a veces estar frente a un debate particularmente vigoroso. En el fondo, es mucho más rendidor que los sistemas totalitarios.

No olvidemos cómo se impone siempre una ideología. Para dominar, la violencia no basta, se necesita una justificación de otra naturaleza. Así, cuando una persona ejerce su poder sobre otra -trátese de un dictador, un colono, un burócrata, un marido o un patrón-, requiere de una ideología que la justifique, siempre la misma: esta dominación se hace ”por el bien” del dominado. En otras palabras, el poder se presenta siempre como altruista, desinteresado, generoso."

Noam Chomsky

Cuando enseño el estudio del cambio de marco, en Berkeley, en el primer curso de Ciencia Cognitiva, lo primero que hago es darles a los estudiantes un ejercicio. El ejercicio es: No pienses en un elefante. Hagas lo que hagas, no pienses en un elefante...

...No he encontrado todavía un estudiante capaz de hacerlo. Toda palabra, como elefante, evoca un marco, que puede ser una imagen o bien otro tipo de conocimiento: los elefantes son grandes, tienen
unas orejas que cuelgan, y una trompa; se los asocia con el circo, etc. La palabra se define en relación con ese marco. Cuando negamos un marco, evocamos el marco.

Richard Nixon lo descubrió por la vía dura. Presionado para que dimitiera durante el escándalo del Watergate, se dirigió al país a través de la televisión. Se presentó ante los ciudadanos y dijo: «No soy un chorizo.» Y todo el mundo pensó que lo era.

Los marcos son estructuras mentales que conforman nuestro modo de ver el mundo. Como consecuencia de ello, conforman las metas que nos proponemos, los planes que hacemos, nuestra manera de actuar y aquello que cuenta como el resultado bueno o malo de nuestras acciones.
En política nuestros marcos conforman nuestras políticas sociales y las instituciones que creamos para llevar a cabo dichas políticas.
Cambiar nuestros marcos es cambiar todo esto. El cambio de marco es cambio social.

Los marcos de referencia no pueden verse ni oírse. Forman parte de lo que los científicos cognitivos llaman el «inconsciente cognitivo», estructuras de nuestro cerebro a las que no podemos acceder
conscientemente, pero que conocemos por sus consecuencias: nuestro modo de razonar y lo que se entiende por sentido común.
También conocemos los marcos a través del lenguaje. Todas las palabras se definen en relación a marcos conceptuales. Cuando se oye una palabra, se activa en el cerebro su marco (o su colección de marcos). Cambiar de marco es cambiar el modo que tiene la gente de ver el mundo. Es cambiar lo que se entiende por sentido común. Puesto que el lenguaje activa los marcos, los nuevos marcos requieren un nuevo lenguaje.
Pensar de modo diferente requiere hablar de modo diferente.

"Si el juego está trucado de antemano, no te prestes al juego."

Esto nos proporciona un principio básico del enmarcado para cuando hay que discutir con el adversario: no utilices su lenguaje. Su lenguaje elige un marco, pero no será el marco que tú quieres.

La familia conservadora se estructura en torno a la imagen del padre estricto que cree en la necesidad y el valor de la autoridad, que es capaz de enseñar a sus hijos a disciplinarse y a luchar en un mundo
competitivo en el que triunfarán si son fuertes, afirmativos y disciplinados.
El gran logro de la estrategia de los conservadores ha sido el de estructurar todos los asuntos políticos en torno a estos valores básicos y profundamente asentados en la mentalidad de gran parte de los
ciudadanos. Profundizando ese sistema de conceptos y valores, los intelectuales al servicio de los conservadores han sido capaces de elaborar un discurso articulado y un lenguaje eficaz. Eficaz porque reconoce el poder de nombrar, que es el de empotrar cada denominación en un marco conceptual que implica valores y sentimientos de los que las audiencias son generalmente inconscientes. Y ese lenguaje bien armado con sus implicaciones morales y emocionales tiene
el poder de definir las realidades una vez introducido y reiterado en los medios de comunicación.

Los progresistas tienen también un sistema moral que se enraíza en una concepción de las relaciones familiares. Es el modelo de los padres protectores, que creen que deben comprender y apoyar a sus hijos, escucharles y darles libertad y confianza en los demás, con los que deben cooperar.

La neurociencia nos dice que cada uno de nuestros conceptos —los conceptos que estructuran nuestro modo de pensar a largo plazo— están incrustados en las sinapsis de nuestro cerebro. Los conceptos no son cosas que pueden cambiarse simplemente porque alguien nos cuente un hecho. Los
hechos se nos pueden mostrar, pero, para que nosotros podamos darles sentido, tienen que encajar con lo que está ya en las sinapsis del cerebro. De lo contrario, los hechos entran y salen inmediatamente. No se los oye, o no se los acepta como hechos, o nos confunden.
¿Por qué habrán dicho eso?
Entonces calificamos el hecho de irracional, de enloquecido o de estúpido. Eso es precisamente lo que ocurre cuando los progresistas «confrontan a los conservadores con los hechos». Tiene escaso o nulo efecto, a menos que los conservadores tengan un marco que dé sentido a los hechos.

Los conservadores  utilizan el lenguaje orwelliano exactamente cuando tienen que hacerlo: cuando están debilitados y cuando no pueden aparecer y decir lo que piensan. Imagínate que saliesen
apoyando una «Ley de Cielos Sucios», o una «Ley de Destrucción de los Bosques», o una «Ley para liquidar la Enseñanza Pública». Perderían. Saben que la gente no apoyaría lo que intentan hacer.
El lenguaje orwelliano indica debilidad —debilidad orwelliana. Cuando oigas el lenguaje orwelliano, observa de dónde surge, porque es una guía para saber en qué son vulnerables. No lo utilizan en todos los sitios. Es muy importante observarlo y utilizar sus debilidades en provecho propio.

Francamente, es justo que los ricos se financien sus caros estilos de vida, y que las personas que lo hacen posible (el 99 % restante) se les pague lo que es de justicia, que su salario les permita vivir dignamente con unos servicios básicos.
Son esos miles de millones de trabajadores, los que sostienen el estilo de vida de la cúspide de la pirámide de la población (el 1 % más rico), muchas veces con trabajos muy duros, pero indispensables, insuficientemente retribuidos, cuando sin ellos, no se podrían mantener dichos estilos de vida.
Independientemente de lo bien que esa cúspide de la población haya invertido su capital, nunca podrán alcanzar, por sí mismos, los grandes logros científicos, sanitarios, de infraestructuras... que vía impuestos han desarrollado los estados; y vía "capacidad intelectual", han desarrollado esos miles de millones de personas.

enlace al libro completo...
http://www.textosenlinea.com.ar/academicos/Lakoff%20-%20No%20pienses%20en%20un%20elefante.pdf


lunes, 23 de febrero de 2015

Oliver Sacks... Tengo la sensación de que el futuro está en buenas manos.

Oliver Sacks, 81 años, cuando le informaron de que padece múltiples metástasis en el hígado, que proceden de un tumor primigenio en el ojo detectado hace ocho años, ha escrito al igual que David Hume, que, al saber que estaba mortalmente enfermo, a los 65 años, escribió también, una breve autobiografía, en un solo día de abril de 1776, y ambas con el título De mi propia vida.

“Es difícil, sentir más desapego por la vida del que siento ahora. En los últimos días he podido ver mi vida igual que si la observara desde una gran altura, como una especie de paisaje, y con una percepción cada vez más profunda de la relación entre todas sus partes. Ahora bien, ello no significa que la dé por terminada."

“Me encuentro intensamente vivo y quiero y espero que el tiempo que me quede por vivir me permita profundizar mis amistades, despedirme de aquellos a los que quiero, escribir más, viajar si tengo la fuerza suficiente, alcanzar nuevos niveles de conocimiento y comprensión. Esto incluirá audacia, claridad y hablar con franqueza; trataré de ajustar mis cuentas con el mundo. Pero también tendré tiempo para divertirme (incluso para hacer alguna estupidez)”

"Me alegro cuando conozco a jóvenes de talento, incluso al que me hizo la biopsia y diagnosticó mis metástasis. Tengo la sensación de que el futuro está en buenas manos."

"Soy cada vez más consciente, desde hace unos 10 años, de las muertes que se producen entre mis contemporáneos. Mi generación está ya de salida, y cada fallecimiento lo he sentido como un desprendimiento, un desgarro de parte de mí mismo. Cuando hayamos desaparecido no habrá nadie como nosotros, pero, por supuesto, nunca hay nadie igual a otros. Cuando una persona muere, es imposible reemplazarla. Deja un agujero que no se puede llenar, porque el destino de cada ser humano —el destino genético y neural— es ser un individuo único, trazar su propio camino, vivir su propia vida, morir su propia muerte."

"No puedo fingir que no tengo miedo. Pero el sentimiento que predomina en mí es la gratitud. He amado y he sido amado; he recibido mucho y he dado algo a cambio; he leído, y viajado, y pensado, y escrito. He tenido relación con el mundo, la especial relación de los escritores y los lectores."

"Y, sobre todo, he sido un ser sensible, un animal pensante en este hermoso planeta, y eso, por sí solo, ha sido un enorme privilegio y una aventura."



jueves, 12 de febrero de 2015

La fiesta de la insignificancia... Milan Kundera.

La gente se va encontrando en la vida, discute, se pelea, sin darse cuenta de que se interpelan de lejos los unos a los otros, cada cual desde un observatorio situado en distinto lugar en el tiempo.
...
Los muertos... ya sin testigos fehacientes, sin un sólo recuerdo real, pasan a ser marionetas, nadie tiene derecho de crear a una persona a partir de una marioneta.
...
Se verá obligada a luchar, a luchar para salvar su muerte... (lucha porque está intentando suicidarse tirándose desde un puente a un río, y un transeúnte, al verla, intenta salvarla) ... y el que quiso imponerle la vida ha muerto en su lugar.
...
Intentamos proyectar en los demás el oprobio de la culpabilidad. Vencerá el que consiga hacer que el otro se sienta culpable. Perderá el que confiese su culpa.
...

Cada ser humano es el calco del segundo durante el que ha sido concebido.
...
Kant pensaba que hay una "cosa en sí". Que detrás de nuestras representaciones, hay una cosa (verdad) objetiva, que no podemos conocer, pero que es real. Pero nada real hay detrás de nuestras representaciones. Lo único que hay detrás de esas representaciones -nos explicaba Schopenhauer- es la voluntad, que es lo que nos hace creer que es real.
Hay tantas representaciones del mundo como personas en nuestro planeta. 
El problema es cuando surge un dictador que intenta imponer su voluntad para evitar el caos de las otras representaciones, al final, todos y todas se rinden a la representación de la voluntad del dictador y la gente termina por creer cualquier cosa, para luego con el tiempo, cuando el que ejerce la voluntad desaparece, dejar de creer en todo.
...
Cualquier "cosa" humana deja de ser objetiva, no es más que la propia representación subjetiva, o lo que es lo mismo, lo que has podido ver a tu alrededor con tus propios ojos.
...
Siempre imagino a esa primera mujer, una Eva primigenia pariendo vida, la primera mujer y la única sin ombligo, de ella parten luego todos los cordones umbilicales, a ella nos remontamos todos y ella permanece en nuestra memoria, como la primera y única mujer sin ombligo.
...
Ahora, en estos tiempos convulsos, saturados de exposiciones visuales, es la palabra la que vale más que mil imágenes.
...
Están dispuestos a ir a cualquier parte, a hacer lo que sea, tan sólo para matar el tiempo con el que no saben que hacer. No conocen nada, de modo que se dejan llevar. son magníficamente llevables.
...
La insignificancia es la esencia de la existencia.

lunes, 12 de enero de 2015

El ser humano ha surgido de múltiples casualidades, y tenemos pocos motivos para suponer que detrás haya algún tipo de sentido.

Los adultos somos los que nombramos cómo son las cosas, por eso, para un niño, lo que decimos, es la verdad absoluta e inamovible...

"Cada ser vivo tiene un nombre propio, que quizás no tenga nada que ver con como nombramos las cosas los humanos."

Cuándo nombramos algo???
Cómo sabemos que no se llama con otro nombre???

"Todo lo que vemos, oímos, olemos, tocamos y creemos saber, recibe un nombre de los seres humanos, y creemos que es realmente tal como lo llamamos."

...cuando escuchamos una palabra, inmediatamente nos representa algo. Podría decirse que los nombres nos hablan.

"Nuestro modo de nombrar las cosas influyen en nuestro modo de percibirlas y en los sentimientos que desencadenan en nosotros. Pues por el sonido de las palabras conformamos significado y sentido."

Y esto acaba chocando con la realidad, porque la búsqueda de ese sentido a todo lo que nos rodea, no es más que una creación de nuestra mente.

"El ser humano ha surgido de múltiples casualidades, y tenemos pocos motivos para suponer que detrás haya algún tipo de sentido."
Cada ser vivo tiene un nombre propio, que quizás no tenga nada que ver con como nombramos las cosas los humanos... cuándo nombramos algo, cómo sabemos que no se llama con otro nombre?
Cuando escuchamos una palabra inmediatamente nos representa algo, podría decirse que los nombres nos hablan.
"Nuestro modo de nombrar las cosas influye en nuestro modo de percibirlas y en los sentimientos que desencadenan en nosotros, pues por el sonido de las palabras conformamos significado y sentido."

Sabemos que somos diferentes a los demás, si no existieran otros tampoco sabríamos que además somos completamente especiales, pues nuestro "yo" surge por comparación.

"Cuando tomamos decisiones morales actuamos muy a menudo sin ninguna lógica. Son mas bien nuestros sentimientos los que toman nuestras decisiones sobre qué consideramos correcto o incorrecto en el trato con otras personas."

No se puede calcular la pena y la alegría como si fuesen un problema de aritmética. El valor de la vida de una persona no puede medirse por lo útil que esta sea.

Es muy difícil Robar, mirándote a un espejo. Te recuerda quien eres, y lo que estás haciendo. Siempre se compara uno con los demás, por eso, no parece tan grave, hacer algo malo que también hacen los demás. A casi todas las personas les gusta ser buenas (exceptuando psicópatas), aunque a menudo no sean en absoluto tan buenas como ellas mismas creen. Precisamente porque evitan pensar en lo que hacen, en las consecuencias de sus actos, y porque, precisamente al compararse con este o con aquel piensan...
...no soy tan malo.

Las personas tenemos una imagen de nosotros mismos e intentamos vivir de modo que nuestra imagen no sufra merma.

AUTOR: Precht, Richard David
TÍTULO: ¿Por qué hay todo y no nada? : un paseo por la filosofía / Richard David Precht ; traducción del alemán de Isidoro Reguera
PUBLICACIÓN: Madrid : Siruela, 2013


lunes, 3 de noviembre de 2014

La resistencia... Ernesto Sábato.

"Solamente el individuo que no se encuentra atrapado en la sociedad puede influir en ella de manera fundamental."
"No es signo de buena salud el estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma."

“Uno es el mundo, no está separado del mundo, no es americano, ruso, hindú o musulmán. Uno no es ninguna de estas etiquetas y palabras, uno es el resto de la humanidad, porque su consciencia, sus reacciones son similares a las de los demás. Puede que hable un idioma diferente, tenga diferentes costumbres, eso es la cultura superficial, todas las culturas aparentemente son superficiales, pero su consciencia, sus reacciones, su fe, sus creencias, sus ideologías, sus miedos, ansiedades, su soledad, sufrimiento y placer son similares al resto de la humanidad. Si usted cambia, eso afectará a toda la humanidad.”

Jiddu Krishnamurti


Lo Peor es el vértigo. En el vértigo no se dan frutos ni se florece. Lo propio del vértigo es el miedo, el hombre adquiere un comportamiento de autómata, ya no es responsable, ya no es libre, ni reconoce a los demás.
Se me encoge el alma al ver a la humanidad en este vertiginoso tren en que nos desplazamos, ignorantes atemorizados sin conocer la bandera de esta lucha, sin haberla elegido.
El clima de Buenos Aires ha cambiado. En las calles, hombres y mujeres apresurados avanzan sin mirarse pendientes de cumplir con horarios que hacen peligrar su humanidad. Ya sin lugar para aquellas charlas de café que fueron un rasgo distintivo de esta ciudad, cuando la ferocidad y la violencia no la habían convertido en una megalópolis enloquecida. Cuando todavía las madres podían llevar a sus hijos a las plazas, o visitar a sus mayores. ¿Se puede florecer a esta velocidad? Una de las metas de esta carrera parece ser la productividad, pero ¿acaso son estos productos verdaderos frutos?
El hombre no se puede mantener humano a esta velocidad, si vive como autómata será aniquilado. La serenidad, una cierta lentitud, es tan inseparable de la vida del hombre como el suceder de las estaciones lo es de las plantas, o del nacimiento de los niños.
Ya nada anda a paso de hombre, ¿acaso quién de nosotros camina lentamente? Pero el vértigo no está sólo afuera, lo hemos asimilado a la mente que no para de emitir imágenes, como si ella también hiciese “zapping”; y, quizás, la aceleración haya llegado al corazón que ya late en clave de urgencia para que todo pase rápido y no permanezca.
Estamos en camino pero no caminando, estamos encima de un vehículo sobre el que nos movemos sin parar, como una gran planchada, o como esas ciudades satélites que dicen que habrá. Ya nada anda a paso de hombre, ¿acaso quién de nosotros camina lentamente? Pero el vértigo no está sólo afuera, lo hemos asimilado a la mente que no para de emitir imágenes, como si ella también hiciese “zapping”; y, quizás, la aceleración haya llegado al corazón que ya late en clave de urgencia para que todo pase rápido y no permanezca. Este común destino es la gran oportunidad, pero ¿quién se atreve a saltar afuera? Tampoco sabemos ya rezar porque hemos perdido el silencio y también el grito.
En el vértigo todo es temible y desaparece el diálogo entre las personas. Lo que nos decimos son más cifras que palabras, contiene más información que novedad. La pérdida del dialogo ahoga el compromiso que nace entre las personas y que puede hacer del propio miedo un dinamismo que lo venza y les otorgue una mayor libertad. Pero el grave problema es que en esta civilización enferma no sólo hay explotación y miseria, sino que hay una correlativa miseria espiritual. La gran mayoría no quiere la libertad, la teme. El miedo es un síntoma de nuestro tiempo. Al extremo que, si rascamos un poco la superficie, podremos comprobar el pánico que subyace en la gente que vive tras la exigencia del trabajo en las grandes ciudades. Es tal la exigencia que se vive automáticamente, sin que un sí o un no haya precedido a los actos.
La mayoría de la humanidad es empleada de un poder abstracto. Hay empleados que ganan más y otros que ganan menos. Pero ¿quién es el hombre libre que toma las decisiones? Ésta es una pregunta radical que todos hemos de hacernos hasta escuchar, en el alma, la responsabilidad a la que somos llamados.
Creo que hay que resistir: éste ha sido mi lema. Pero hoy, cuántas veces me he preguntado cómo encarnar esta palabra. Antes, cuando la vida era menos dura, yo hubiera entendido por resistir un acto heroico, como negarse a seguir embarcado en ese tren que nos impulsa a la locura y al infortunio. ¿Se le puede pedir a la gente del vértigo que se rebele? ¿Puede pedirse a los hombres y a las mujeres de mi país que se nieguen a pertenecer a este capitalismo salvaje si ellos mantienen a sus hijos, a sus padres? Si ellos cargan con esa responsabilidad, ¿Cómo habrían de abandonar esa vida?
Ernesto Sabato La Resistencia 1
La situación ha cambiado tanto que debemos revalorar, detenidamente qué entendemos por resistir. No puedo darles una respuesta. Si la tuviera saldría como el Ejercito de Salvación, o esos creyentes delirantes -quizás los únicos que verdaderamente creen en el testimonio- a proclamarlo en las esquinas, con la urgencia que nos separan de la catástrofe. Pero no, intuyo que es algo menos formidable, más pequeño, como la fe en un milagro lo que quiero transmitirles en esta carta. Algo que corresponde a la noche en que vivimos, apenas una vela, algo con qué esperar.

Las dificultades de la vida moderna, el desempleo y la superpoblación han llevado al hombre a una dramática preocupación por lo económico. Así como en la guerra la vida se debate entre ser soldado o estar herido en algún hospital, en nuestros países, para infinidad de personas, la vida está limitada a ser trabajador de horario completo o quedar excluido. es grande la orfandad que cunde en las ciudades; la gran soledad de la persona original es una de las tragedias del vértigo y de la eficiencia.
La primera tragedia que debe ser urgentemente reparada es la desvalorización de sí mismo que siente el hombre, y que conforma el paso previo al sometimiento y a la masificación. Hoy el hombre no se siente un pecador, se cree un engranaje, lo que es tragicamnete peor. Y esta profanación puede ser únicamente sanada con la mirada que cada uno dirige a los demás, no para evaluar los méritos de su realización personal ni analizar cualquiera de sus actos. Es un abrazo el que nos puede dar el gozo de pertenecer a una obra grande que a todos nos incluya.
Si a pesar del miedo que nos paraliza volviéramos a tener fe en el hombre, tengo la convicción de que podríamos a vencer el miedo que nos paraliza como a cobardes. Yo he pasado riesgos de muerte durante años. ¿Sin miedo?. No, he tenido miedo hasta la temeridad pero no he podido retroceder. Si no hubiese sido por mis compañeros, por la pobre gente con la que ya me había comprometido, seguramente hubiera abandonado. Uno no se atreve cuando está solo y aislado, pero sí puede hacerlo sí se ha hundido tanto en la realidad de los otros que no puede volverse atrás. Cuando trabajé en la CONADEP, de noche soñaba aterrado que aquellas torturas, frente a las cuales yo hubiera preferido la muerte, eran sufridas por las personas que yo más quería. Impávido en el sueño, luego me despertaba angustiado y sin saber cómo seguir, pero horas después no podía negarme a escuchar a quienes pedían que yo los recibiera. No podía, era inadmisible que hubiese dicho que no a esos padres cuyos hijos, en verdad, habían sido masacrados.
Las más de las veces los hombres no nos acercamos, siquiera al umbral de lo que está pasando en el mundo, de lo que nos está pasando a todos, y entonces perdemos la oportunidad de habernos jugado, de llegar a morir en paz, domesticados en la obediencia a una sociedad que no respeta la dignidad del hombre. Muchos afirmarán que lo mejor es no involucrarse, porque los ideales finalmente son envilecidos como esos amores platónicos que parecen ensuciarse con la encarnación. Probablemente algo de eso sea cierto, pero las heridas de los hombres nos reclaman.
Quiero decirles que no lo podía hacer por que ya estaba adentro, involucrado. Así es, uno se anima a llegar al dolor del otro, y la vida se convierte en un absoluto. Las más de las veces los hombres no nos acercamos, siquiera al umbral de lo que está pasando en el mundo, de lo que nos está pasando a todos, y entonces perdemos la oportunidad de habernos jugado, de llegar a morir en paz, domesticados en la obediencia a una sociedad que no respeta la dignidad del hombre. Muchos afirmarán que lo mejor es no involucrarse, porque los ideales finalmente son envilecidos como esos amores platónicos que parecen ensuciarse con la encarnación. Probablemente algo de eso sea cierto, pero las heridas de los hombres nos reclaman.
Pero esto exige creación, novedad respecto de lo que estamos viviendo y la creación sólo surge en la libertad y está estrechamente ligada al sentido de la responsabilidad, es el poder que vence al miedo. El hombre de la posmodernidad está encadenado a las comodidades que le procura la técnica, y con frecuencia no se atreve a hundirse en experiencias hondas como el amor o la solidaridad. Pero el ser humano, paradójicamente sólo se salvará si pone su vida en riesgo por el otro hombre, por su prójimo, o su vecino, o por los chicos abandonados en el frío de las calles, sin el cuidado que esos años requieren, que viven en esa intemperie que arrastrarán como una herida abierta por el resto de sus días. Son doscientos cincuenta millones de niños los que están tirados por las calles del mundo.
Estos chicos nos pertenecen como hijos y han de ser el primer motivo de nuestras luchas, la más genuina de nuestras vocaciones.
De nuestro compromiso ante la orfandad puede surgir otra manera de vivir, donde el replegarse sobre sí mismo sea escándalo, donde el hombre pueda descubrir y crear una existencia diferente. La historia es el más grande conjunto de aberraciones, guerras, persecuciones, torturas e injusticias, pero, a la vez, o por eso mismo, millones de hombres y mujeres se sacrifican para cuidar a los más desventurados. Ellos encarnan la resistencia.

Se trata ahora de saber, como dijo Camus, si su sacrificio es estéril o fecundo, y éste es un interrogante que debe plantearse en cada corazón, con la gravedad de los momentos decisivos. En esta decisión reconoceremos el lugar donde cada uno de nosotros es llamado a oponer resistencia; se crearán entonces espacios de libertad que puerden abrir horizontes hasta el momento inesperados.
Es un puente el que habremos de atravesar, un pasaje. No podemos quedar fijados en el pasado ni tampoco deleitarnos en la mirada del abismo. En este camino si salida que enfrentamos hoy, la recreación del hombre y su mundo se nos aparece no como una elección entre otras sino como un gesto tan impostergable como el nacimiento de la criatura cuando es llegada su hora.
Los hombres encuentran en las mismas crisis la fuerza para su superación. Así lo han mostrado tantos hombres y mujeres que, con el único recurso de la tenacidad y el valor, lucharon y vencieron a las sangrientas tiranías de nuestro continente. El ser humano sabe hacer de los obstáculos nuevos caminos porque a la vida le basta el espacio de una grieta para renacer. En esta tarea lo primordial es negarse a asfixiar cuanto de vida podamos alumbrar. Defender, como lo han hecho heroicamente los pueblos ocupados, la tradición que nos dice cuánto de sagrado tiene el hombre. No permitir que se nos desperdicie la gracia de los pequeños momentos de libertad que podemos gozar: una mesa compartida con gente que queremos, unas criaturas a las que demos amparo, una caminata entre los árboles, la gratitud de un abrazo. Un acto de arrojo como saltar de una casa en llamas. Éstos no son hechos racionales, pero no es importante que lo sean, nos salvaremos por los efectos.
El mundo nada puede contra un hombre que canta en la miseria.