“Cuando cuento la cantidad de horas que echo en la casa, me preguntan: ‘¿Pero esos niños no tienen madre?’ Bueno, claro que la tienen. Está fuera, trabajando para ganar toneladas de billetes y poder pagarme a mí”
Este comentario nos desvela la importancia crucial que tiene el trabajo doméstico en relación al capital. Esta economía invisible es la que hace que posible el mantenimiento del actual sistema socioeconómico. Generalmente se paga en negro, lo desempeñan mujeres y sin cotizar, como si no se tratase de un trabajo.
Al capital el único trabajo que le interesa es el que genera plusvalía, el trabajo productivo. Luego invisibiliza el trabajo reproductivo, sin el cual el primero no existiría; y para terminar le quita importancia al trabajo de cuidados, tanto de niños como de ancianos o personas dependientes, generalmente en manos de mujeres, como si ya de por si fuera normal el que lo hiciesen esas mujeres, totalmente normalizado, por que son las que por norma general lo desempeñan, en la mayoría de los casos sin ningún tipo de retribución.
El cuidar de puertas para dentro aisla, no genera espacios comunes en donde se puedan compartir experiencias e incluso pasar a la acción como grupo. Se convierte en un trabajo invisible, sustento indispensable del turbocapitalismo en el que vivimos, sin ellas, el sistema económico se derrumbaría.
"El neoliberalismo nos viste a la mona de seda a través de una narrativa sobre el empoderamiento de las mujeres. Al invocar la crítica feminista del salario familiar para justificar la explotación, utiliza el sueño de la emancipación de las mujeres para engrasar el motor de la acumulación capitalista."
Cuando la realidad es que ahora muchas familias, debido al precariado instalado en el mercado laboral, no llega a fin de mes ni con dos sueldos, las mujeres siguen siendo quienes llevan la carga de los cuidados de forma gratuita y el capital encantado.
“Queda bonito hablar de igualdad en el mercado laboral y no plantearse quién limpia el váter en casa” Amaia Pérez Orozco
"Nos queda un día para volver a hacer historia. La huelga feminista del 8 de marzo será la segunda consecutiva y contará con miles de mujeres secundándola. La huelga no sólo será laboral, sino también de consumo y de cuidados.
La huelga de cuidados será fundamental y animo a hacerla encarecidamente porque es una forma de poner en jaque mate al sistema desde sus cimientos.
Debido al retroceso vivido por la crisis y la pobreza que ha adquirido rostro de mujer –aún más- muchas de nosotras hemos vuelto al hogar. Algunas se han quedado embarazadas y sin comerlo ni beberlo se han encontrado cuidando a hijos y a padres en situación de dependencia, sin apenas ayudas por parte del Estado. Muchas de estas mujeres tendrán complicado parar el 8 de marzo. No podrán contar con las herramientas ni el apoyo para dejar de cuidar a los suyos. Sin embargo, el paro de cuidados será fundamental para hacer ver a la sociedad que sin nosotras este sistema no se mantiene. El Instituto Nacional de Estadística (INE) indica que, de promedio, las mujeres dedican casi el doble de horas que los hombres al trabajo relacionado con el hogar y la familia."
Se debería romper el vinculo espurio entre la crítica al salario familiar y el capitalismo flexible, militando en favor de una forma de vida que no gire entorno al trabajo asalariado y valorice las actividades no remuneradas, incluyendo, pero no solo, los "cuidados", si no también, remunerar el trabajo reproductivo con una renta básica, para luchar con la cada vez mas creciente desigualdad observada en familias, sobre todo, monomarentales y también algunas monoparentales, (aunque a mi juicio se debería utilizar el primer término para dar visibilización al conjunto mas mayoritario, mujer con hijos o hijas a su cargo dependientes -que debido a la función socializadora de las familias y a la dificultad de emancipacion la edad sugerida por diferentes organismos está en torno a los 25 años- ya que no podemos obviar el sexismo imperante en el lenguaje y la lucha por los significados 1*, viendo que la mayoría son mujeres, deberíamos optar por monomarentalidad) que se encuentran en una situación de grave vulnerabilidad frente al sistema económico en el que vivimos.
Se debería bloquear la conexión entre la critica al economicismo y a las políticas de la identidad, integrando la lucha por transformar el status quo dominante que prioriza los valores culturales de la masculinidad, con la batalla por la justicia económica.
Se debería reivindicar la democracia participativa, como una forma de fortalecer a los poderes públicos, necesarios para limitar al capital, en nombre de la justicia.
1* “La utilización de un lenguaje no sexista no es de menor importancia, ya que lo que no se nombra no existe.” (Blat, 2011:81). La Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la Igualdad afectiva de Mujeres y Hombres indica en su artículo (14.11): La implantación de un lenguaje no sexista en el ámbito administrativo y su fomento en la totalidad de las relaciones sociales, culturales y artísticas. ...en el artículo 14.11 para redactar el siguiente documento en género “femenino” ya que si se realizase en género masculino haría referencia al género gramatical neutro, incluyendo por tanto, la posibilidad de referirse tanto a mujeres como a hombres. Cuestión que no nos termina de reconocer y visibilizar como iguales eficazmente.


