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sábado, 7 de mayo de 2016

Elmyr de Hory... el "falso falsificador" lo único ilegal al imitar la obra de otro pintor es hacerla pasar por original cuando en realidad no lo es.

Fue el más elegante de los timadores. Nacido en una adinerada familia húngara, la II Guerra Mundial le privó de su herencia...
...Nacido en Budapest en 1906 en el seno de una familia de aristócratas (o al menos eso hizo creer), a día de hoy no se sabe a ciencia cierta quién fue este personaje. Decidido a ser artista, se trasladó a París, donde trabajaban entonces Matisse y Derain, y por donde aparecía a menudo Picasso. "Como la mayoría de los pintores jóvenes del momento, les conocía a todos", contaba.
 Poseedor de una técnica pictórica sublime, no logró encontrar un estilo propio que sedujera a la crítica de su época. Resentido con los críticos que le infravaloraron, años después se burlaría de ellos a base de venderles sus falsificaciones haciéndoles creer que se encontraban ante obras originales. 
Por casualidad, una de sus pinturas fue vendida en París como un Picasso: y Elmyr de Hory encontró el filón. Viajó por el mundo gozando de la vida y huyendo de la ley, hasta alcanzar la increíble cifra de 1.000 obras falsas vendidas.
Es importante recalcar que De Hory jamás se consideró un falsificador. Para él, lo realmente fraudulento eran las leyes del mercado del arte. Y a diferencia de otros grandes falsificadores, De Hory no realizaba réplicas exactas, sino que hacía nuevas creaciones como si las hubiesen pintando otros grandes artistas, lo que le permitía vender sus obras con mayor facilidad. No pintaba un Picasso, sino un cuadro al estilo de Picasso. Y se defendió alegando que él jamás suplantó la firma de los pintores que emulaba, sino que esas firmas eran añadidas a posteriori por marchantes.
Según contaba Elmyr, llegó a enviar una de sus obras a Picasso para que certificara su autenticidad. Éste, que no estaba totalmente seguro, preguntó: "¿Cuánto pagó el marchante por él?". Le dieron una cifra fabulosa, 100.000 dólares, y Picasso dijo: "Bueno, si han pagado tanto, debe de ser auténtico".

Elmyr, desde los comienzos de su carrera, en 1946, pintó unas 1.000 obras de arte atribuidas a maestros desde Modigliani hasta Picasso. Sólo en su ultima etapa se calcula que ganó 35 millones de dólares.


jueves, 17 de marzo de 2016

Poliamor...

"Y qué ha entendido del amor?
Que existe cuando tú quieres más para la otra persona que para ti mismo. Siri es muy muy inteligente y tiene dos modelos acerca del amor y del matrimonio: las relaciones mecánicas y las relaciones orgánicas. A menudo las relaciones mecánicas empiezan con una gran pasión, pero como todas las máquinas acaban fallando. Las relaciones orgánicas no paran de cambiar."
Paul Auster
"Hemos vivido en la prehistoria el 95% de nuestro tiempo, donde la humildad otorgaba poder; ahora vivimos en la lucha por el poder. En el 95% de nuestro tiempo en la Tierra el sexo era compartido. La agricultura,con la propiedad y las herencias, hizo de la monogamia el centro del nuevo orden social...
...la era agrícola convirtió a la mujer en propiedad del hombre???
Sí.
Como consecuencia de la propiedad privada y la herencia, por primera vez en la historia de nuestra especie, la paternidad se convirtió en una preocupación primordial; así nació la familia nuclear, la pareja monógama y la vida sexual de la mujer empezó a ser controlada."
En un mundo poliamoroso no seríamos egoístas, celosos, ni posesivos, ni sufriríamos si nuestra pareja se enamora locamente de otra persona y necesita su espacio para disfrutar del colocón del enamoramiento. Podríamos llegar a ser personas que aman su libertad sexual y la de los demás.
No aspiraríamos a ser el centro del Universo de la persona amada, pues en el mundo poliamoroso no hay centros, todo son redes interconectadas. Todos los afectos estarían en el mismo nivel, sin jerarquías: cada pareja se construiría desde la interacción y el presente, no habría amores clandestinos, y el amor no se encerraría en sí mismo, sino que fluiría libre, multiplicándose y expandiéndose...
...no existirían etiquetas ni prejuicios que nos distinguiesen y encajonasen como heterosexuales, lesbianas o bisexuales, pues no serían identidades, sino estados temporales, transiciones del ser en el espacio y el tiempo por las que fluiríamos sin mayores problemas. También la masculinidad y la feminidad dejarían de ser estados puros: no tendríamos que dar explicaciones a nadie sobre nuestro estado de género, nuestras orientaciones, gustos o apetencias, porque no tendría importancia.
Podrías ser monógama sin que ello suponga ningún problema, no habría leyes escritas ni normas que seguir fielmente: cada una se diseña su tejido sexual, afectivo, erótico y romántico a su gusto, sin seguir patrones establecidos, sin etiquetarse ni encajonarse en estructuras externas.
En este mundo ideal, además, seríamos todas estupendas personas, porque no tendríamos que mentir, engañar, traicionar a nadie, ni sentirnos culpables por lo que hacemos o lo que sentimos. No habría arrepentimientos, ni escenas dramáticas, ni tendríamos por qué avergonzarnos de nuestros sentimientos, o pedir perdón por ellos. Seríamos libres para querer a mucha gente de diversas formas, y para construir nuestras relaciones como queramos, sin adaptarnos a ninguna estructura que no sea nuestra, creada por nosotras en la interacción con la gente.
El gran problema de este mundo ideal es que nuestros sentimientos no evolucionan tan rápidamente como nuestras teorías, y la sociedad tampoco evoluciona al mismo ritmo que nuestros sueños húmedos y utópicos.
En mi práctica amorosa voy construyendo las relaciones según como vengan: con cada persona establezco unos pactos que pueden revisarse o transformarse en cualquier momento. Depende de cómo estoy yo, de mis necesidades y apetencias, y las suyas, de lo que cada una de nosotras queremos…Cada una de ellas diferente a las demás, y yo mismo voy cambiando con los años, de modo que con cada una de ellas la experiencia amorosa ha sido diferente. Al no encajonarme en ningún estilo amoroso, me he sentido más libre para explorar y probar cosas nuevas… tengo grandes logros en mi camino (por ejemplo, ahora prácticamente no tengo celos y siento felicidad al ver a una antigua pareja siendo feliz con otra persona), pero sé que tengo todavía muchas cosas por trabajar. 
Lo que sí evito es seguir modas, patrones, soluciones totalizantes, o verdades absolutas. Y me equivoco, creo que cada vez menos, porque mi claridad en este asunto aumenta, aunque percibo que la mayoría de las personas no me comprenden.
La utopía poliamorosa es tan romántica como la utopía monógama: el poliamor también genera mitos, finales felices, procesos enriquecedores, experiencias fascinantes, y paraísos hechos a medida. Y por ello, también genera decepciones y frustraciones variadas, como cuando lo estamos intentando y nos damos cuenta de que no podemos por mucho que queramos. Le ponemos todo el amor del mundo, pero nos duele… ¿qué hacemos? Y ahí nos divide de nuevo la dicotomía patriarcal: o volver a la monogamia, o trabajar contra la monogamia. Volver a la monogamia supone traicionarte a ti mismo, saber que vuelves a lo cómodo, a la doble moral, a la hipocresía, al deseo de exclusividad.
La batalla entonces es doble: luchas contra la monogamia capitalista heteropatriarcal, y a la vez luchas contra tus sentimientos monógamos, capitalistas y patriarcales.
No tenemos las herramientas necesarias para ganar esta doble lucha, por eso nos liberamos de algunas opresiones, y nos imponemos otras; rompemos unos mitos, y construimos otros; sustituimos unas creencias y unos tabúes por otros, y acabamos sintiéndonos tan aprisionados como en cualquier otra estructura. Para liberarte, tienes que acabar con las estructuras que vienen de fuera, y construir las tuyas propias.
Vivimos en la era de la customización y cada cual tiene que confeccionarse su propia utopía, su propia realidad y sus estructuras. Lo que le sirve a unas, no les sirve a otros. Y lo que te sirvió en una etapa de tu vida, no te sirve en otra, porque el paso de los años te va cambiando, vas mejorando y creciendo como persona, acumulas experiencias que te llevan a diseñar otro tipo de estrategias, y tienes otro tipo de problemas.
“La única alegría del mundo es comenzar. Es bello vivir porque vivir es comenzar, siempre, a cada instante. Cuando falta este sentimiento –prisión, enfermedad, costumbre, estupidez–, querríamos morirnos”.

jueves, 18 de febrero de 2016

Que la confrontación de los hechos nunca suponga una evasión.

"Mentres falo ti calas, as veces asentes pero pouco escoito, os teus ollos cansados loitan pra non pecharse entre bocexo e bocexo, imaxinas cousas e dis que son eu o que imaxina; as veces non escoitas, falo moito, incontinencia verbal, voan os teus pensamentos e as veces atendes, gustas do son das miñas verbas incrédulas, teñen a súa vida propia, nacen, crecen, maduran e chegará o intre en que xa no solpor, comecen a perderse na memoria... morran ou se esquezan e xa non importen a ninguén; ás veces quero escribilas, deixar constancia da súa breve existencia, sons que marcaron tempos sen fío condutor, pensamentos inconexos xunto con morriñas de tempos pasados, tolemias de nenos, atropélanse uns a outros, quero contesta-las túas preguntas e acabo por dar outras respostas, reformulo a pregunta, pra volver a non contestala, e un bucle, que circula ata que chega o final e rompe en anacos, quedando contestada... voltan as preguntas."


Decía Proust en A la sombra de las muchachas en flor que...
 "el genio, no surge tanto de las semillas del intelecto y el refinamiento social superiores a los de las otras personas sino de la facultad de transformarlos y transponerlos. El genio consiste en la capacidad de reflejar y no en la calidad intrínseca de la escena reflejada."
Ser un genio supone la percepción de que lo que has hecho podría hacerlo cualquiera, porque las ideas ya están. El genio, lo único que hace, es sentirlas y combinarlas de la manera mas sencilla posible, teniendo "el poder de enfrentarse" a sus conocimientos, normas, pensamientos, valores, convicciones, actos, creencias, emociones, sentimientos...que aunque para la mayoría, resultan inmutables, para él, todos ellos, son procesos en continuo cambio, evolución o revisión.

Porque "tener el poder de enfrentarse", supone no redoblar esfuerzos para superar lo obvio, hay que darse cuenta de que antes estabas equivocado y dejar de luchar por justificar esa equivocación, ser autocrítico y no condescendiente con uno mismo, que la confrontación de los hechos nunca suponga una evasión.
...
Nos enamoramos de lo que ya tenemos... 
...lo que hace que cada una de nuestras decisiones parezca perfecta es la capacidad de la naturaleza de hacernos sentir instantáneamente apegados a lo que poseemos.
Nunca coincide lo que hacemos...
...con lo que queremos hacer...
...ni con lo que decimos que hicimos.
si no se ama ni se odia...
...no se puede comprender nada.
...
«Comencé a comprender que no habría fuerza capaz de modificar esa imagen
de mi persona que está depositada en algún sitio de la más alta cámara de decisión
sobre los destinos humanos: comprendí que aquella imagen (aunque no se
parece a mí) era mucho más real que yo mismo: comprendí que no es ella la mía,
sino yo su sombra; que no es ella a quien se puede acusar de no parecérseme, sino

que esa desemejanza es culpa mía; y que esa desemejanza es mi cruz, que no se la
puedo cargar a nadie. sino que debo llevarla yo»
(Milan Kundera, La broma).