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lunes, 25 de noviembre de 2013

José Luis Sampedro... La gente está loca??? No, está manipulada.

"El sistema de vida occidental se acaba. Si no se para por la razón, se parará por la catástrofe" 

"Para resalvar a los bancos se han reunido cientos de miles de millones de euros. La organización de la alimentación pedía 12.000 millones para corregir el hambre en el mundo, no los ha conseguido."

"No se puede seguir viviendo en un mundo en donde primero se hace el producto y luego se crea la necesidad."

Esta crisis es un aspecto más, del desmoronamiento descomunal que está sufriendo el capitalismo. Y nos encontramos en un momento en que los que pueden cambiar el mundo, no les interesa, ni quieren; y los que quieren cambiarlo, porque ven su desmoronamiento, no tienen apenas posibilidades de poder hacerlo...

Jose Luis Sampedro.

Nos gobiernan a través del miedo... el miedo hace que no se reaccione, el miedo nos hace no seguir adelante y mal que me pese, es mas poderoso que el amor, la libertad, la vida...

La gente está loca??? No, está manipulada.

Nos enseñan primero a creer y luego a razonar sobre lo que hemos creído... pero la libertad del pensamiento es al revés, primero razonar y luego creeremos en lo que nos ha parecido bien de lo que hemos razonado.

De verdad que no se puede vivir por encima de las posibilidades, ya que si vivo de crédito, no es vivir por encima de mis posibilidades, sino que aprovecho las posibilidades que me dan.

Yo no digo que lo pasado sea lo mejor. Digo que el capitalismo en su momento fue naciente, pero ahora es insostenible. La mejor definición de su decadencia la dio Bush. Dijo: "He suspendido las reglas del mercado para salvar al mercado". Es decir, el mercado es incompatible con sus propias reglas.

El dinero se ha convertido de ser un instrumento de cambio útil e indispensable, en un referente absoluto y total, en el fin en sí mismo, ha mercantilizado cualquier situación, persona o cosa...

El capitalismo es el abuso de poder por parte del capital.

Tras esta crisis, lo próximo a corto plazo será otra crisis.

José Luis Sampedro

¿Qué es la sabiduría?
El arte de vivir. No el arte de hacer cosas, el arte de vivir... Se puede vivir sin hacer muchas cosas, y se puede hacer muchas cosas sin saber vivir. La mayoría de la gente que ahora uno ve por la calle sabe hacer muchas cosas, se mueve todo el día, está agitada todo el día, y no sabe vivir. Hoy, en gran parte, el hombre de una ciudad civilizada y urbanizada es un servidor del sistema y de las máquinas, porque cuando tiene que ocuparse del coche, de la lavadora, de lo otro y de lo de más allá, se pasa el día alimentando cosas y sosteniendo cosas, cuando sencillamente podría vivir mejor. Porque lo que no está claro son los fines. ¿Cuáles son los fines de la vida?, ¿para qué vivimos?, ¿para qué estamos vivos? Estamos vivos para vivir, para hacernos, para realizarnos, para dar de cada uno de nosotros todo lo que puede dar, porque así tendrá todo lo que pueda recibir. Pero para que esto empiece hace falta libertad. Y para tener libertad, no libertad de expresión, lo que hay que tener es libertad de pensamiento, porque si usted no tiene libertad de pensamiento, da igual que hable o diga lo que quiera. El poder se asegura de que no tengamos libertad de pensamiento, para eso nos educa, para que pensemos lo que él quiere que pensemos. Y entonces, cuando consigue que nosotros pensemos lo que él quiere que pensemos, y eso lo consigue en la infancia, cuando enseña la doctrina, cuando enseña los principios; lo consigue en la sociedad con el ambiente general, con los principios, la publicidad, el mercado, etc. Cuando consigue que la gente piense lo que el poder quiere que piense, resulta que, si no tenemos libertad de pensamiento, no tenemos libertad de expresión, y no nos educan para tener libertad de pensamiento. Y cuando tengamos eso, podremos pensar en los fines de la vida, porque los fines de la vida no son aumentar en dinero y en gasto y en diversión, no es eso. Es ganar en satisfacción personal, ser más lo que uno es.
El tiempo no es oro, el tiempo es vida.
José Luis Sampedro



miércoles, 13 de noviembre de 2013

para que sirve un castigo???

Una de las situaciones más interiorizadas y repetidas por el género humano cuando somos adultos, es el hecho de castigar a los niños... seamos padres, madres, abuelos, abuelas, profesores o profesoras o no tengamos ni puñetera idea de criar retoños, lo que si sabemos es castigar...
...porqué??? 
yo creo que es por el hecho de que cuando éramos esos retoños inocentes y felices...

-o por lo menos yo, a pesar de esos castigos, sobre todo por parte de mis profesores, día tras día, ya que mis padres hablaban mucho conmigo y no comprendían el castigo como método de educación (algo casi impensable en los años ´70 y ´80 ) y sólo recuerdo un castigo, llevado a cabo por mi madre... SÍ, UNO SÓLO!!! con 6 años, por mear en la alfombra del salón delante de la televisión, no me preguntéis el porqué lo hice, NO ME ACUERDO!!! pero me castigaron sin ver la tele ese día y para cama a las 6 de la tarde.- 

...pues como decía creo que los adultos tienden a castigar, porque es su forma de vencer la frustración que les causa su vida adulta y se sienten poderosos ante humanos pequeñitos e indefensos, que pueden manejar a su antojo mediante el uso de la fuerza, tanto física como psicológica, y cuando los niños hacen algo que el adulto considera "malo", viene el castigo, casi siempre exagerado, no acorde con las circunstancias que lo propiciaron (por ejemplo, si no comes, te encierro en tu habitación; ...no comprendo la relación educativa entre ambas situaciones) y poco productivo a la hora de generar lo que pretende el castigo, que es que no se repita la acción en un futuro.

Es más, podría asegurar, intentando retrotraerme a mi infancia, que si algo he aprendido de todos los castigos que mis profesores me ponían un día sí, otro también, y el tercero de regalo (ahí comprendí el refrán, "No hay dos sin tres") es que ni me acuerdo la mayoría de las veces del porqué me castigaban... 
(aunque el día que meé en la alfombra del salón sigue sin olvidárseme el porqué y el castigo -ir a la cama a las 6 y no poder ver los payasos de la tele, como me pica la nariz!!!-)
...y otra cosa fundamental es lo que debería haber aprendido con aquellos castigos... 
(vuelvo a repetir y aún a riesgo de ser pesado, el día que meé en la alfombra del salón, aprendí a que no se mea en la alfombra del salón. Supongo que es la excepción a la regla, de que los castigos no sirven para nada)
...es que aún no me he enterado de que pretendían con el castigo.
y sin embargo, de lo que sí me he enterado, es de que eran muy injustos ciertos profesores (he llegado a sufrir una expulsión sin estar en clase), tener sensación de impotencia que me llevaba a ir mas allá en mis travesuras, aprendí a no confiar en ellos y a la vez sentía que abusaban con su poder, lo que generaba cada vez más... una travesura o una desobediencia mayores que las anteriores, como respuesta al castigo arbitrario.

Por ejemplo, estaba en clase hablando con un compañero, y me castigaban fuera de clase con el compañero, y entonces pensaba...
 (joder!!! es mejor hablar y que te echen, que aguantar al peñazo este)
...en resumen, aprendía que cuando te castigaban tenías que estar mas listo para que no te volvieran a pillar, y si el castigo era mejor que estar haciendo lo que hacías, pues que te castigaran y a pasarlo bien.

Ahora lo que me pregunto yo, es...
...no será más fácil motivar a los niños para que aprendan mediante métodos que les despierte la curiosidad y aprendan haciendo??? en vez de estar "peleando" con ellos para que se estén quietos???

Después, con los años, se produce un estado, del que poco se habla en los libros, el de la dualidad de tu vida... eres una persona con tus padres y con tus profesores y luego pasas a ser otra completamente diferente con tus amigos y con tus iguales... en la adolescencia y después de pasarla, tienes una doble vida, que cambia dependiendo con quien te encuentres, tus padres presuponen que cuando sales con tus amigos bebes, pero no mucho y si llegas mal un día será culpa de las amistades, nunca de su hijo o hija; te comportas de una manera con tus iguales (la cual tu padres ignoran) y te comportas de otra manera con ellos, haciendo lo que supones que ellos quieren, para que no te molesten mucho, ni te echen muchas charlas, ni te castiguen...

Al final creamos una pantalla de niños buenos frente a nuestros padres, para protegernos de esos posibles castigos, de esos sermones interminables, y aprendemos empatía con nuestros amigos, porque ellos se encuentran en nuestra misma situación y nos solidarizamos...

...y prácticamente nunca un castigo sirve para el fin que se ha creado, sino que refuerza la impotencia de quien lo recibe, fomentando el engaño de quien lo padece, para no volver a sufrirlo.

jueves, 7 de noviembre de 2013

se puede amar a dos personas a la vez???

Los pacientes suelen preguntarnos a los terapeutas de pareja si es posible estar enamorado de dos personas a la vez. Y ojo que no se trata de esos casos de infidelidad que son simple alimento para el ego o pasajeras aventuras sexuales, aunque es cierto que muchas relaciones que comienzan así pueden evolucionar a algo más serio si se alargan en el tiempo. Estamos refiriéndonos a cuando se está afectivamente tan involucrado con dos personas simultáneamente que se siente que se está realmente enamorado de ambas a la vez...
...Es esto posible?

Para acercarnos a un conato de respuesta habría que recurrir a la bioquímica y a la semántica, a pesar de que no suene precisamente muy romántico. Es decir, habría que partir por mencionar las diferencias neurofisiológicas propias de las distintas etapas de una relación de pareja y con esa lectura en la mira osar definir lo que entenderemos por amor.
La primera fase se conoce como enamoramiento y dura solamente entre ocho y quince meses. En ella priman las emociones, las cuales se caracterizan por invadirnos rápidamente y por ser muy intensas; pero, nuestro cuerpo está biológicamente imposibilitado a continuar sintiéndolas por mucho tiempo. Las principales sustancias químicas presentes son la adrenalina y la dopamina – hormona del placer que pone en funcionamiento el sistema de recompensa cerebral – la que aumenta su producción gracias a la avalancha de estímulos nuevos. Algunos se hacen adictos a estas sensaciones. Son los que podríamos calificar como enamorados del amor y que para poder seguir experimentándolas van cambiando de pareja cada vez que la intensidad decrece.

En aquellos casos en que la relación continúa se pasa a una segunda etapa conocida como amor romántico que puede prolongarse por un máximo aproximado de tres o cuatro años. En este período ya han perdido fuerza esas intensas emociones iniciales, mas han ido emergiendo nuevas sensaciones asociadas a la acción de otros neuroquímicos entre los que destaca la oxitocina, la hormona del apego. Así se van construyendo muy paulatinamente los sentimientos, los que a diferencia de las emociones son mucho más profundos y duraderos. Sin embargo, según los expertos, lo que se siente durante estos primeros años se caracterizaría por ser aún un amor un tanto egocéntrico e inmaduro, donde más que el otro lo que nos importa es lo que nos da y lo que nos hace sentir.

De esta forma, recién después de cuatro años las parejas estarían en condiciones de llegar a una tercera etapa que, siguiendo el concepto desarrollado por Otto Kernberg, se denominaría amor sexual maduro y que por lo tanto podríamos catalogar de amor más “verdadero”. Dada su profundidad y estabilidad se trataría de un sentimiento mucho más real - aunque paradójicamente sea menos intenso - caracterizado por intimidad emocional (conexión profunda con sinceridad y confianza), generosidad y empatía, donde deseamos lo mejor para el otro y donde su sufrimiento nos es tan importante como el nuestro, por lo que no cabría dañarla con una infidelidad. Supuestamente si se llega bien a esta fase se habría producido una entrega total, definida como aquella basada en los tres pilares distintivos de una relación de pareja: sentimiento de amor, pasión sexual y compromiso con proyección de futuro. No obstante, no todas las relaciones de pareja que llevan años juntas han sido capaces de alcanzar este tipo de amor más evolucionado.

En consecuencia, si entendemos por Amor este llamado amor sexual maduro, creemos que aquellos que se sienten confundidos afectivamente entre dos personas, la mayoría de las veces lo que están confundiendo son las emociones - más propias de los primeros tiempos de una relación de pareja - con los sentimientos que se corresponden más con la consolidación posterior. No son lo mismo esas intensas sensaciones que nos invaden cuando estamos recién conociendo a alguien nuevo que nos atrae, que esos otros sentimientos más profundos que son los que sustentan un amor más perdurable. Lo que generalmente puede estar ocurriendo es que con la primera pareja – la de más larga data – se encuentre en la segunda o tercera fase de la relación, en tanto que con la nueva pareja estaría en la primera o inicios de la segunda etapa.
Lo más frecuente es que esta sensación de amar a dos personas al unísono no dure por mucho tiempo, ya sea porque se desinfló al haberse basado predominantemente sobre la química; o porque es muy difícil mantener planes a futuro con dos personas distintas simultáneamente o ya sea debido a que alguna de las otras personas involucradas dan por terminada la relación. En cualquier caso estas relaciones paralelas suelen culminar con sufrimiento y daño a la salud psíquica y física de todos los implicados, al menos en nuestra sociedad occidental donde se valora la monogamia como un valor intrínseco y por lo tanto se tiene que vivir largo tiempo ocultando a los demás un aspecto importante de la vida.

No obstante, también existen relaciones paralelas que llevan muchos años así y a veces teniendo hijos con las dos. Es posible que con la segunda pareja haya perdurado la intensidad de las sensaciones iniciales más de lo común debido a que, al ser una relación clandestina y llena de obstáculos, haya continuado el aumento de producción de adrenalina y dopamina. En este tipo de situaciones muchas veces existe una disociación amor-sexo en que el cariño tierno está presente en una de las relaciones – casi siempre en la primera – y la pasión sexual con la segunda pareja.

Lo que sí podríamos conjeturar es que cuando se cree sentir “amor” por dos personas al mismo tiempo, de acuerdo con la definición de amor sexual maduro, no se estaría amando realmente a ninguna de las dos. Posiblemente aquellas personas propensas a confundir sus sentimientos sean aquellas que no han podido evolucionar con su pareja inicial a la fase de amor maduro, muchas veces debido a que prevalece el miedo a la intimidad emocional o a la entrega total a una sola persona. En estos casos la nueva pareja vendría a jugar el rol de lo que se conoce en psicología como el “tercero incluido”, cuya función es precaverse de una cercanía que estiman riesgosa, papel que también puede cumplir el exceso de trabajo, la excesiva dedicación a los hijos, el abuso del alcohol, etc.