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martes, 5 de marzo de 2013

La liberación del “yo” agresivo cuando estamos al volante... Por Enrique Jiménez.

Esta es nuestra primera colaboración en este blog, nos envía desde Granada, el psicólogo Enrique Jiménez, algunas pautas a seguir para evitar la frustración y el malestar que produce el acto de conducir un coche.

La liberación del “yo” agresivo cuando estamos al volante.

Sin casi darnos cuenta, la gran mayoría de las personas que conducimos, sobre todo en grandes ciudades, sufrimos una metamorfosis cuando nos ponemos a los mandos de un automóvil ¿Por qué?

Hasta la persona más tranquila es capaz de verse afectado por esta circunstancia, y la verdad es, que cuando conducimos sacamos lo peor de nosotros, ya sea porque hay un atasco y nos sentimos impotentes y además pensamos en quien tendrá la culpa de esto... o por ejemplo cuando llegamos tarde por un mal calculo propio, y queremos llegar a tiempo para quedar bien con el resto y con nosotros mismos. O por ejemplo cuando tenemos un mal día en el trabajo, todo aquel que comete un mínimo error se convierte en el centro de nuestras iras.
La verdad es que se juntan varios factores que nos hacen irascibles, como por ejemplo el riesgo que supone conducir, ya que ponemos nuestra vida en juego y por lo tanto, mantenemos un momento de tensión en el cual no podemos controlar nuestra emociones más ocultas.

Además, cuando vamos conduciendo en nuestro coche, nos sentimos protegidos, nosotros estamos dentro y el resto fuera, ¿Que riesgo físico podemos correr con el resto de personas? Y por lo tanto nos vemos sumidos en un estado pletorico en el cual nos creemos capaces y con derecho para hacer cualquier cosa.

¿Como podemos evitar que salga este “lado malo”?

Saber tener autocontrol, ya que nuestros actos en la carretera pueden tener consecuencias muy graves, no solo personales, sino también ajenas.

Hacer un llamamiento a la calma, ya que perder nuestros papeles puede hacernos cometer acciones impropias de nuestra persona. Lo mejor cuando recibimos una mala acción de otro conductor es pensar que ha sido sin mala intención.
Pensar en como nos sentiremos pasado el momento, a veces nos sentimos ridículos por un comportamiento en caliente, pensar en estos malos momentos puede ser positivo para evitar “espectáculos” y “numeritos” al volante.

Cuando el cuerpo nos pida sensación de velocidad, pensar en el peligro que podemos provocar al resto de conductores, pueden verse envueltos niños y familias. Hay que ser responsables y no pensar en que “nunca va a pasar nada”.

¿Que hacer para ser un buen conductor?

Facilitar la conducción al resto, debemos hacer más fácil para todos la a veces difícil tarea de la conducción en momentos puntuales, en atascos, a gente novata, a personas con discapacidades observables...

Recurrir a la empatía, debemos de ponernos en el lugar del resto, cuando cometemos un error nos sentimos mal, y no quiere decir que no se le recrimine para que aprenda de su error y se de cuenta de éste, sino debemos de hacerlo de buenas formas.

Ser agradecidos, cuando alguien realiza una buena acción al volante y ser críticos con nosotros mismos cuando nos equivocamos, pidiendo disculpas si nuestro error afecta a alguien.

Como conclusión, decir que es difícil de darse cuenta de nuestra agresividad al volante en el momento de la conducción, pero con estos consejos, y una predisposición a controlar las emociones, puede reducir esta agresividad al volante.

Enrique Jiménez




2 comentarios:

  1. Hola ¡¡

    He dejado un premio para tu blog en esta dirección,

    http://psicomont.blogspot.com.es/2013/03/otro-premiogenial-y-gracias.html

    Espero que te guste,
    Montse

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