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lunes, 16 de marzo de 2015

La verdadera libertad no es posible sin igualdad y viceversa...

 “Y qué mal es ése que nos hace amar la cadena que nos retiene, el potro que nos atormenta, el hierro que nos abrasa y con el último aliento, lleva nuestros labios a besar la mano que nos hiere?”
 José Manuel Fajardo en su novela "El Converso".

"...las víctimas son un precio que hay que pagar por sostener un modelo de vida, y por eso no hay una intención real por parte de las instituciones para afrontar y solucionarlo"
Javier Ortega Cañavate, autor de "La soledad de Mae: una investigación antropológica sobre la violencia doméstica".

La mala salud y la violencia son los problemas más comunes en el extremo inferior de la escala social y están más extendidos en las sociedades más desiguales. Las sociedades modernas son sonoros fracasos de integración social.

"Es importante poder presentarse de forma digna ante la sociedad, sin la vergüenza y el estigma de la pobreza evidente".
Adam Smith.

"Dar total libertad a las corporaciones y dejar que impere la búsqueda de beneficios es el mejor modo de convertir el mundo en un lugar inhabitable".
Tom Scholz

La amistad significa que quien la da y quien la recibe no compiten por el acceso a los recursos básicos, demuestra la cooperación y el reconocimiento de las necesidades de cada uno. Puesto que la mayoría de nuestras capacidades son aprendidas, dependemos de los demás para su adquisición. El deseo humano de castigar al otro incluso a costa de uno mismo, recibe el nombre de "castigo altruista" y desempeña un papel importante a la hora de reforzar el comportamiento cooperativo y evitar que los individuos se aprovechen los unos de los otros.

Las sociedades menos jerárquicas están menos dominadas por el "macho", son más igualitarias y la situación de las mujeres es mucho mejor. La sociedad humana debería ser, en ciertos aspectos, como la sociedad de los Bonobos, en donde el sexo es el aglutinante social y no -el poder representado en el dinero, mercantilizando cualquier situación- como en la sociedad humana. Proporcionaría calma en las situaciones estresantes y apaciguaría los conflictos por la escasez de recursos.

De donde nos viene este fuerte sentido que tenemos los humanos de lo que es o no justo???
Al margen de las decisiones que tomemos, los humanos poseemos un enorme sentido de la justicia, sabemos que es lo justo, aunque muchos, tras este primer instintivo acto de justicia, tiendan a ajustar la balanza, generalmente hacia su lado, justificando su decisión con todo tipo de estratagemas racionales, que justifiquen su decisión, al margen de lo que en un principio sintieron. Los antropólogos especulan que este sentido de justicia cuasi-universal que poseemos los humanos, excepto se estima que entre un 2-4 % de individuos considerados psicópatas, y que carecen de esta capacidad innata, nos viene de que en más del 90 % de existencia de nuestra especie, hemos vivido en igualdad.

El sentimiento de satisfacción que experimentamos cuando somos capaces de ayudar a los demás, viene de la necesidad de sentirnos objeto de una consideración positiva por parte de los demás. La felicidad de cada persona depende de la calidad de las relaciones con los demás y el sentido de la propia valía, proviene menos del status, que de la contribución personal al bienestar común.

"La experiencia de la cooperación mutua, incluso en ausencia de contacto directo o de comunicación real, estimula los centros de recompensa del cerebro... el dolor que provoca la exclusión social afecta a las mismas áreas del cerebro que el dolor físico."

Qué ha logrado realmente nuestra sociedad, si la despojas de la fastuosa cantidad de espejitos con los que engaña, entretiene y distrae???
Ha logrado un inmenso genocidio de seres vivos, sin ninguna esperanza de resurrección.
Ha logrado que nacer sea una condena para una parte muy grande de la humanidad.
Ha logrado ese llamado "próspero continuo" que cada vez nos hace más manipulables y condena a la mayoría de humanos a múltiples condiciones de pobreza material y espiritual...
...y por mucho que se haya discutido sobre ello, la realidad es que cada vez son más, en número, los desharrapados, los indigentes, los no-personas, los losers... de nuestro planeta.

Recordemos que la responsabilidad directa de las aberraciones genocidas, conquistadoras y colonizadoras, recaen sobre los grupos dirigentes de la civilización dominante y no sobre la gran mayoría de la población que la integra.

La ideología dominante siempre nos impone su elección, nos "sugiere" elegir entre su postura o el caos. La lógica subyacente es de nuevo la de la elección forzosa; eres libre de elegir, siempre y cuando elijas nuestra postura como la correcta.

Tenemos que mejorar la calidad real de vida, al tiempo que se reducen los niveles de consumo.

Cuanto más rico se es, mas dinero se gasta, mas energía se consume y mas posible es que se contribuya al calentamiento global. Si cuanto mas rico, mas se perjudica al medio ambiente, las medidas, para ser justas, deberán ser mas exigentes para esas personas. No podemos seguir permitiendo a una clase privilegiada de personas, aumentar exponencialmente su huella ecológica, hasta límites que ponen en peligro la existencia del ser humano a largo plazo, a costa de políticas que exprimen cada vez más a la gran mayoría.

Necesitamos incentivos para fabricar bienes cada vez más duraderos, la tecnología ya la tenemos, ahora necesitamos la voluntad política, de las élites económicas y no incitar al consumo de productos efímeros con el pretexto de mantener los negocios. El nivel de vida es algo relativo, que depende en gran medida, de las comparaciones con los demás, la valoración depende siempre del contexto en el que vivimos.

Una vez que hemos cubierto nuestras necesidades básicas, las posesiones pasan a importar cada vez menos por su valor intrínseco y mas por lo que dicen de sus dueños. Una vez que hemos cubierto nuestras necesidades vitales, lo que de verdad valoramos son las posesiones relativas.

Aumentar la igualdad, reducir el miedo.
Lo que necesitamos no es una gran revolución, sino un flujo continuo de pequeños cambios en un misma dirección.

No se puede vencer la pobreza, estableciendo medidas que como solución tengan la esperanza de dejar a los "pobres" igual que estaban, pero que de alguna manera se hayan solucionado sus problemas. Consideran los problemas del "pobre" como si tuviesen una solución concreta e independiente de las demás; se le dice lo que no tiene que hacer, dejando que sigan siendo pobres.

Parece que estamos tratando al "pobre" desde un punto de vista del patriarcado paternalista, creyendo que tenemos que imbuirle sensatez ante sus problemas, en vez de tratar esos problemas siendo conscientes de que todos tienen su raíz en la desigualdad y en la propia esencia de la pobreza; una vez superados estos dos problemas, todos los demás se solucionan solos.

Cuando la cooperación de las masas es esencial para el estado, se reducen las desigualdades y se difumina la estructura piramidal de la sociedad.

"La democracia suele alcanzar su verdadera fuerza cuando los gobernantes dependen para su supervivencia del consentimiento de los ciudadanos."
Charles Tilly

La verdadera libertad no es posible sin igualdad y viceversa...
...la esclavitud es la negación de ambos; el comunismo supuso la negación de la primera por intentar conseguir la segunda; y el capitalismo niega la segunda, haciéndonos creer que vivimos en la primera.

Bibliografía...
Bienvenido al desierto de lo real - Slavoj Zizek
Democracia - Charles Tilly
Desigualdad: Un análisis de la (in)felicidad colectiva - Richard H. Wilkinson

lunes, 2 de marzo de 2015

“Todos nuestros hijos son inteligentes”.

Un dicho común entre los aborígenes de Australia es...
 “Todos nuestros hijos son inteligentes”. 

Cualquier madre gikuyu, en Kenia, sabe que para asignarle una tarea a un niño has de esperar hasta que ves que está preparado para ello. Cualquier padre baiga, de los bosques tropicales de la India, sabe que si un niño intenta hacer algo y luego recula, hay que dejarle tranquilo, porque volverá a intentarlo de nuevo más tarde. Cualquier anciano yup’ik sabe que los niños aprenden mejor de los cuentos que de los sermones, de la experiencia directa que de la instrucción. Cualquier madre o padre fore, de Papúa Nueva Guinea, sabe que los niños a veces aprenden mejor imitando a otros niños, no bajo la tutela de los adultos.

Cualquier padre maorí sabe que tienes que observar a un niño pacientemente, en silencio, sin interferir, para aprender si tiene en su interior la naturaleza del guerrero o del sacerdote. Nuestros hijos vienen a nosotros como seres que buscan, nos dicen los maestros maoríes, seres atravesados por dos ríos: el ceslestial y el físico, el que sabe y el que aún no sabe. Su lucha es integrar ambos. Nuestro papel como adultos consiste en apoyar este proceso, no en moldearlo. No nos corresponde a nosotros controlarlo.

Cualquier madre maorí sabe que los niños no aprenden siguiendo una línea recta ascendente sino con un patrón escalonado: dan un salto hacia delante, luego se mantienen, y vuelven a saltar. Su aprendizaje es un río subterráneo, no puedes verlo, ni siquiera puedes sentirlo a veces. Y luego alzan el vuelo. No puedes controlarlo; no puedes atribuírtelo. Es suyo. Tienes que estar ahí, brindándoles afecto y estabilidad, herramientas y recursos, respondiendo sus preguntas, contándoles cuentos, conversando con ellos como si fueran adultos y haciendo tareas adultas y significativas en su presencia. Pero cuando alzan el vuelo es con sus propias alas.

Cualquier padre yanomami sabe que no tienes que obligar a los niños a aprender nada, sólo tienes que darles las herramientas que necesiten y dejarles jugar. Cualquier abuela cree sabe que si ves a un niño haciendo algo inapropiado, no le avergüenzas apuntándoselo en voz alta, sino que silenciosamente, sin aspavientos, le muestras la forma correcta de hacerlo. Cualquier anciano odawa sabe que un niño puede aprender más de tu silencio que de tus palabras.

Cualquier padre inuit sabe que a los niños les contamos cuentos por la noche, cuando su mente está relajada y expansiva, y antes del sueño, cuando las palabras y las imágenes se adentrarán en su alma. La ciencia está redescubriendo que la memoria se consolida por la noche, a pesar de los “datos” recogidos por la generación anterior, que “demostraban” que los niños aprenden mejor por la mañana. Los niños a menudo escuchan mejor por la noche, hacen preguntas más profundas de noche, son capaces de imaginar más vívidamente por la noche. A la luz del día, la mente mira afuera, hacia el mundo, y los niños con frecuencia quieren moverse y estar activos y tener interacciones sociales, y las cosas que escuchas por la mañana pueden rebotar contra toda esta actividad frenética igual que una polilla rebota al chocar con las aspas de un ventilador. Las cosas que escuchas por la noche se interiorizan, entran en tus sueños, se hacen parte de ti sin esfuerzo.