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jueves, 26 de septiembre de 2019

Los viajes te cambian...

En los viajes se aprende mucho, he tenido la suerte de viajar mucho y aprender aún más, mis creencias, prejuicios, estereotipos, ... se tambalean cuando viajo y me encanta como mi cerebro se adapta a ese cambio, comprendiendo que otras personas, en otros lugares, fuera de mi zona de confort, hacen y piensan cosas, de manera muy diferente a la mía. Debes intentar no ser turista y ser viajero, el viajero se empapa de la cultura y de las personas del lugar a donde va, atesorando recuerdos, sentimientos, olores, conversaciones, ... mas allá de monumentos, ciudades o edificios.
Luego está "lo principal" de los viajes... La gente con la que vas, parte fundamental para crecer con ellas, esas personas con las que convives 24/7 y que dependiendo de como fluya el grupo, puedes acabar viviendo una experiencia increíble, que es lo que a mi me ha pasado en estos mis últimos viajes con unas de las personas mas maravillosas que he encontrado a lo largo de mi vida.
Esos saberes que tenemos por vivir en donde vivimos y por relacionarnos con quien nos relacionamos, no son tales, aunque los sentimos como inamovibles, cuando viajas te das cuenta de su elasticidad y flexibilidad, que pueden derrumbarse en una conversación, en un acto, en un gracias por ayudarme cuando estaba perdido...
El problema surge cuando lo que crees saber determina lo que ves. Creemos ser conscientes de nuestra realidad objetiva individual, pero lo cierto es que nuestra realidad posee una perspectiva constructivista; la vemos, como un fenómeno intersubjetivo. Tenemos la necesidad de sintonizarnos con las personas, ideas, conocimientos...que nos agradan o compartimos y de esta manera, aprendemos a mirar de manera similar, aquello que podría ser visto de maneras distintas...
...creemos que las cosas nos pasan por mala o buena suerte, pero realmente somos nosotros los que interpretamos las cosas como buenas o malas, dependiendo de nuestras emociones, sentimientos, estados de ánimo....nada es bueno o malo, desde un punto de vista objetivo.
Luego están los ignorantes, aquellos que siempre tienen razón, que nunca se ponen en la cabeza del otro, que no son capaces de ver que otros pueden pensar o actuar diferente y estar bien, -suelen ser personas que viajan poco, o viajan como turistas, a hacer la foto o a descansar en una playa sin peocuparse por quienes viven allí-
también están los que quieren imponer su razón con la violencia... cuando dos personas solucionan una discusión de manera violenta, siempre parto de la misma disyuntiva y llego a la misma conclusión; o bien ambos están equivocados o bien ninguno de los dos tienen razón.
Cuanto mas fuerte es el control en público, mayor es la tendencia a la transgresión en privado. Me gusta transgredir en público para que tampoco nadie pueda controlarme en lo privado...
Vive, no juzgues, respeta y te respetarán, escucha las razones de los otros aunque no las apruebes, analiza las tuyas de manera crítica y por último y más importante, camina siempre con un buen calzado y serás feliz...