Páginas vistas en total

jueves, 29 de mayo de 2014

seis maneras de detectar la mentira...

1. Pausa conductual o retraso...
Cuando usted le hace una pregunta a una persona es muy importante prestar especial atención a la pausa que hace antes de contestar, ya que esos segundos son un indicador para saber si la persona va a mentir o a decir la verdad. Aunque esta pausa conductual depende de muchos factores, con la práctica le podría ayudar a detectar mentiras. 

Los autores plantean el siguiente ejercicio: preguntar a un amigo sobre lo qué había él en esta fecha hace siete años. Sin duda, su amigo hará una pausa antes de responder y es probable que sea incapaz de ofrecerle una respuesta. Después pregúntele si en esta fecha, hace siete años, lo asaltaron en una gasolinera. Lo más probable es que no haya pausa y que su amigo responda inmediatamente: "¡No!". 

2. Desconexión verbal / no verbal...
Nuestro cerebro está diseñado de tal manera que hace que nuestro comportamiento verbal y no verbal coincida de forma natural. Así que cuando hay una desconexión se puede considerar que existe un indicador engañoso potencial. Una desconexión verbal / no verbal común que se debe tener en cuenta es cuando una persona asiente afirmativamente mientras dice "no", o gira la cabeza de lado a lado mientras dice "sí". Una persona que intente engañarle puede cometer este error sin siquiera pensar en ello. 

No obstante, hay un par de advertencias a este indicador: la cabeza de una persona puede hacer un movimiento de inclinación cuando dice "no", algo que en algunas ocasiones refleja un simple énfasis; y en segundo lugar, es importante tener en cuenta que en algunas culturas, un movimiento de la cabeza de lado a lado no significa "no", y viceversa. 

3. Ocultar la boca o los ojos... 
Intentar ocultar la boca o los ojos puede ser un indicador de que se está también ocultando la verdad, por lo que hay que prestar atención a si la mano de una persona pasa delante de su boca mientras está respondiendo a una pregunta. Del mismo modo, si una persona protege sus ojos mientras está respondiendo a una pregunta, lo que bien podría estar indicando, en un nivel subconsciente, es que no puede soportar ver la reacción a la mentira que está diciendo. Este blindaje se puede realizar con una mano, o la persona podría incluso cerrar los ojos. Los exexpertos de la CIA apuntan que este indicador no se refiere al parpadeo, pero sí aconsejan fijarse en si una persona cierra sus ojos al tiempo que responde a una pregunta, pues, según ellos, es un indicador de mentira 

4. El carraspeo... 
Si una persona se aclara la garganta antes de responder a la pregunta, es un problema potencial. Si lo hace después de responder, no es significativo, pero si lo hace antes de responder, algo puede estar pasando. Podría estar haciendo el equivalente no verbal de lo verbal "lo juro por Dios...", es decir, viste a la mentira con su mejor traje antes de presentárnosla. Hay que notar también si la pregunta podría haber creado un aumento en la ansiedad, que puede causar incomodidad o sequedad en la boca y la garganta. 

5. Manos por la cara... 
Es necesario observar lo que una persona hace con su rostro o con la cabeza al tratar de responder una pregunta. Es posible que se muerda o se pase la lengua por los labios, o se toque con las manos los labios u orejas. Esto indica que la pregunta ha creado un aumento en la ansiedad por mentir por lo que el sistema nervioso se activa para disipar esa ansiedad, drenando sangre de las superficies de la cara, las orejas y las extremidades, lo que, a su vez, puede crear una sensación de frío o picazón. Sin que la persona ni siquiera se dé cuenta, sus manos se sentirán atraídas hacia esas áreas. Un indicador que nos advierte de que algo no va tan bien. 

6. Gestos... 
Al responder a una pregunta un hombre mentiroso podría ajustarse la corbata o los puños de la camisa, o tal vez las gafas. Una mujer falsa podría ponerse algunos mechones de pelo detrás de la oreja o enderezarse su falda. También pueden secarse el sudor de la frente cuando responden a una pregunta. Muchas veces cuando uno hace una pregunta, nuestro interlocutor mentiroso de repente nota que el teléfono no se enciende de la manera correcta, el vaso de agua está demasiado cerca, o el lápiz no está en el lugar correcto. 

Texto completo en: http://actualidad.rt.com/sociedad/view/128708-agentes-cia-seis-maneras-detectar-mentir

sábado, 24 de mayo de 2014

#Unidas y Unidos Podemos...

    Quienes idearon y pensaron podemos, son gente que imaginaron lo imposible y cuando les dijeron que no se podía. .. ellos pensaron, #podemos
“Y volvió Moisés y descendió del monte, trayendo en su mano las dos tablas del testimonio, las tablas escritas por ambos lados; de uno y otro lado estaban escritas. Y las tablas eran obra de Dios, y la escritura era escritura de Dios grabada sobre las tablas.” [Éxodo 32:16, 17].

"Cuando bajó Moisés con las tablas de la ley y dijo que aquello era la palabra de Dios, dejó claro que el altísimo era quien le había entregado esos mandamientos escritos por su propio dedo. Así, quien iba a cuestionar lo que ahí dijera. Pero un desobediente le replicó...
...Oye, Moisés, si es tu letra!!!
No es Dios - continuaba - quien habla, sino sus intérpretes, llenos de intereses, de sordera selectiva, de diccionarios castrados, de libros quemados. Son ellos quienes nos comunican las noticias.
Y qué garantías tenemos de que han escuchado bien??? de qué han memorizado correctamente las palabras??? de qué han estado realmente atentos???

Y entonces, contó la verdadera historia de Abraham...

Noche cerrada en la ciudad de Ur, en Caldea. En la casa de Abraham se oye una voz profunda, de ultratumba, grave, que dice: "Abraham quiero que me ofrezcas a tu hijo Isaac, en señal de sacrificio." Abraham, acostumbrado a los pactos con Dios, accede sin rechistar y ordena a su mujer Sara que disponga. Sara, llorando, obedece. "qué ocurre madre???" "Hijo, ve con padre a la montaña para un sacrificio a Dios." 
El niño se viste y durante el camino pregunta a Abraham por el animal que va a ser sacrificado. "Dios proveerá", contesta el patriarca. Llegado al túmulo, Abraham pone al niño sobre una pira y cuando está a punto de descargar el puñal sobre su pecho, se oye una voz profunda, de ultratumba, grave, que dice: "Detente Abraham!!! Ya has demostrado tu amor por Dios todopoderoso y tu compromiso por el Señor. Regresa a tu hogar y sé feliz con los tuyos." Abraham guarda el puñal y se enrumba de regreso a su casa. En ésas, el joven Isaac se levanta y dice: "Si no llego a aprender para ventrílocuo, este loco me asesina."

Sería José Saramago...
...quien escribiera que lo único sensato que debiera haber hecho Abraham después de recibir tamaña requisitoria de Dios era haberlo mandado a paseo. Algo similar ocurre con la política actual. Hay que mandar a una buena parte de ella a paseo...

...por ello, mañana, #podemos empezar a sacar de sus poltronas a quienes ejercen el cargo público como si fuese un derecho feudal, a quienes se sientan impunes a malgastar los bienes que a todos y a todas nos pertenecen, a quienes primero se lucran con la política, para luego cruzar las famosas "puertas giratorias" hacia las empresas que ellos mismo privatizaron, cobrando sueldos indecentes, a base de que esta mismas empresas exploten a gente decente, como tú, como yo, como nosotros...

Ahora ya sabemos lo que no funciona; son ellos, los que nos vienen robando desde hace ya demasiados años, los que nos roban la sanidad, la justicia, la educación... para cedérsela al mejor precio a sus amigos; y tenemos que empezar a crear alternativas a este sistema psicopático que está acabando con nosotros.

En la lucha no tenemos más que perder que nuestras cadenas -le decía fast a Espartaco- la voluntad se convierte en poder y el poder, finalmente, en emancipación."

La política tiene que ser una decisión y una intención colectivas que disuadan a los egoístas y ensalce a los que cooperan...


Textos extraídos de "Curso urgente de política para gente decente." - Juan Carlos Monedero.

jueves, 22 de mayo de 2014

HISTORIA DE UN BUEN BRAHMA... 

En mis viajes encontré un brahma anciano, sujeto muy cuerdo, instruído y discreto, y con esto rico, cosa que le hacía más cuerdo; porque como no le faltaba nada, no necesitaba engañar a nadie. Gobernaban su familia tres mujeres muy hermosas, cuyo esposo era; y cuando no se recreaba con sus mujeres, se ocupaba en filosofar. 

Vivía junto a su casa, que era hermosa, bien alhajada y con amenos jardines, una india vieja, tonta y muy pobre. 
Díjome un día...
...Quisiera no haber nacido. 
Preguntéle porqué, y me respondió...
...Cuarenta años ha que estoy estudiando, y los cuarenta los he perdido; enseño a los demás y lo ignoro todo. Este estado me tiene tan aburrido y tan descontento, que no puedo aguantar la vida; he nacido, vivo en el tiempo, y no sé qué cosa es el tiempo; me hallo en un punto entre dos eternidades, como dicen nuestros sabios, y no tengo idea de la eternidad; consto de materia, pienso, y nunca he podido averiguar la causa eficiente del pensamiento; ignoro si es mi entendimiento una mera facultad, como la de andar y digerir, y si pienso con mi cabeza lo mismo que palpo con mis manos. No solamente ignoro el principio de mis pensamientos, también se me esconde igualmente el de mis movimientos; no sé porqué existo, y no obstante todos los días me hacen preguntas sobre todos estos puntos; y como tengo que responder con precisión y no sé que decir, hablo mucho, y después de haber hablado me quedo avergonzado y confuso de mí mismo. 

Peor es todavía cuando me preguntan si Dios es eterno. A Dios lo pongo por testigo de que no lo sé, y bien se echa de ver en mis respuestas. Reverendo Padre, me dicen, explicadme cómo el mal inunda la tierra entera. Tan adelantado estoy yo como los que me hacen esta pregunta: unas veces les digo que todo está perfectísimo; pero los que han perdido su patrimonio y sus miembros en la guerra no lo quieren creer ni yo tampoco, y me vuelvo a mi casa abrumado por mi curiosidad e ignorancia. Leo nuestros libros antiguos, y me ofuscan más las tinieblas. 

Hablo con mis compañeros: unos me aconsejan que disfrute de la vida y me ría de la gente; otros creen que saben algo y se descarrían en sus desatinos, y todo la angustia que padezco. Muchas veces estoy a pique de desesperarme, contemplando que al cabo de todas mis investigaciones, no sé ni de donde vengo, ni qué soy, ni adónde iré, ni qué ser. 

Causóme lástima de veras el estado de este buen hombre, que era el más racional, y me convencí de que era más desdichado el que más entendimiento tenía y era más sensible. 

Aquel mismo día visité a la vieja vecina suya, y le pregunté si se había apesadumbrado alguna vez por no saber qué era su alma, y ni siquiera entendió mi pregunta. Ni un instante en toda su vida había reflexionado en alguno de los puntos que tanto atormentaban al buen brahma; creía con toda su alma en Dios y se tenía por la 
más dichosa mujer, con tal que de cuando en cuando tuviese agua para bañarse. 

Atónito de la felicidad de esta pobre mujer, me volví a ver a mi filósofo y le dije...
...¿No tenéis vergüenza de vuestra desdicha, cuando a la puerta de vuestra casa hay una vieja autómata que en nada piensa y vive contentísima? 
Razón tenéis –me respondió-, 
y cien veces he dicho para mí que sería muy feliz si fuera tan tonto como mi vecina; más no quiero gozar semejante felicidad. 

Más golpe me dio esta respuesta del buen hombre que todo cuanto primero me había dicho; y examinándome a mí mismo, vi que efectivamente no quisiera yo ser feliz a cambio de ser un majadero. 

Se propuso el caso a varios filósofos, y todos fueron de mi parecer. No obstante, decía yo para mí, rara contradicción es pensar así, porque al cabo lo que importa es ser feliz, y nada monta tener entendimiento o ser necio. También digo: los que viven satisfechos con su suerte, bien ciertos están de que viven satisfechos; y los que discurren, no lo están de que discurren bien. 

Entonces, es claro que debiera escoger uno no tener migaja de razón , si el algo contribuye la razón a nuestra infelicidad. Todos fueron de mi mismo parecer, pero ninguno quiso entrar en el ajuste de volverse tonto por vivir contento. 

De aquí saco que si hacemos mucho aprecio de la felicidad, más aprecio hacemos todavía de la razón. Y reflexionándolo bien, parece que preferir la razón a la felicidad, es garrafal desatino. 
¿Pues, cómo hemos de explicar esta contradicción? 
Lo mismo que todas las demás, y sería el cuento de nunca acabar. 

Voltaire

martes, 6 de mayo de 2014

Nunca es tarde para volar!!!

Aún me acuerdo como si lo estuviera viendo ahora mismo...
...el cuarto día del mes de junio de 1783, en la plaza del mercado en la aldea francesa de Annonay, no muy lejos de París, había un rudimentario aparato sobre una plataforma elevada, una fogata humeante alimentada por paja húmeda y viejos trapos de lana. Amarrado en lo alto, con las líneas tirantes, una enorme bolsa de tafetán - un globo - de diez metros de diámetro. 

Mi viejo amigo Ben Franklin estaba ahí, en Annonay, como agente de los nuevos Estados Norteamericanos, y cuando un curioso, que se encontraba delante de nosotros le preguntó: "Qué podía tener de bueno este globo???" Mi amigo Ben, dijo en un perfecto francés, "Eh, a quoi bon l´enfant qui vient de naître??" - De qué sirve un niño recien nacido???" - y poco después le vi escribir en su muy querido y viejo diario de cuero oscuro: "Este globo abrirá los cielos de la humanidad".
 

Bueno, Y de que trata todo esto???
  ...trata del poder (y del precio) de la imaginación, porque siglo y medio mas tarde otro gran amigo mio Albert Einstein, el "tito Aberto", como lo llamábamos los que lo conocimos, me dijo una tarde lluviosa, mientras buscábamos las llaves de su casa, que una semana tras otra, perdía continuamente: "La imaginación es más importante que la información", y siguió alumbrándome con otra frase que siempre recuerdo, "Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad." y siendo él quien me lo decía, doy por hecho que sabía de que hablaba.

Finalmente, un 2 de julio de 1982, un hombre totalmente desconocido hasta la fecha, Larry Walters, que desde los 13 años había soñado con ser piloto profesional, con su sueño ya truncado, decidió, mientras preparábamos una barbacoa, en una tarde de domingo, en su casa en Los Ángeles, que iba a volar...

...y unos días mas tarde, me acuerdo que aquella mañana el cielo estaba muy nublado. En el pequeño patio trasero de la casa de su novia Carol, rubia y de ojos verdes, en la localidad californiana de San Pedro, fue el emplazamiento elegido como eventual base de despegue. 
Larry ató 42 globos a una silla de jardín -adquirida en Sears- y los fue inflando con helio uno a uno. Su equipaje se compondría, entre otras cosas, de una botella grande de gaseosa, un transmisor de radioaficionado para alertar a otras aeronaves de su presencia y comunicarse con su “tripulación” en tierra, un altímetro y una escopeta de aire comprimido con que explotar los globos cuando decidiese descender. La silla llevaba, además, 35 garrafas de agua amarradas alrededor como lastre. 

Su "silla voladora", la inspiración I, alcanzó, después de varios minutos de ascensión, los 5.000 metros, nos comunicábamos con él por radio para conocer su estado de salud.
Carol estaba extremadamente intranquila ante el curso que tomaron los acontecimientos. Larry permaneció flotando a la deriva sobre el cielo de Los Angeles durante varias horas, mareado y medio congelado por las bajas temperaturas. Y, aunque llevaba una cámara, la impresión le impidió tomar una sola fotografía. 

El piloto de un vuelo de la TWA, transmitió perplejo a la torre de control que había divisado un hombre en una silla de jardín con un arma en el regazo, poco después un piloto de la compañía Delta, informó de lo mismo.

Para entonces, Larry había dado orden a su equipo en tierra mediante el radiotransmisor de que pidieran ayuda. Temía invadir el espacio aéreo del aeropuerto, con el lógico peligro que eso supondría. Y, desde el aire, sintonizó también con un canal de emergencias para explicar su situación. El operador de servicio no salía de su asombro conforme escuchaba todos los detalles que aquél le iba dando para facilitar su localización. 

En su deambular, Larry divisó desde arriba el césped de un lujoso club de campo. Parecía el lugar idóneo donde aterrizar y disparó balines a varios globos para emprender el descenso. Pero el artefacto volador desvió la trayectoria y terminó enredado en unas líneas de Alta Tensión en la Calle 45, un barrio residencial del nordeste de Long Beach.

“Ahí fue cuando yo me asusté,” 
- me dijo más tarde, sobre sus sensaciones, mientras veía aproximarse las torres eléctricas- 
“esas cosas te fríen, Charlie"

Diez años después de su vuelo -el 6 de octubre de 1993- yo andaba escayolado en mi casa, después de romperme los ligamentos de mi rodilla derecha, Larry fue de excursión al Bosque Nacional de Los Ángeles, solo. 
Se pegó un tiro en el corazón. 
Y murió.

Nunca olvidaré sus últimas palabras antes de empezar a ascender, aquel 2 de Julio de 1882...

"Charlie, Nunca es demasiado tarde para volar !!! "

          Su lápida reza...
 
     

sábado, 3 de mayo de 2014

indefensión aprendida... hegemonía y dominación... mundo al revés: políticos, medicina,

Recordemos que en la antigua China, los médicos cobraban un salario por mantener sanos a sus pacientes y dejaban de percibirlo cuando éstos enfermaban, hecho que repercutía negativamente en su prestigio profesional y por lo tanto, en sus ganancias.
...quizás deberíamos preguntarnos: ¿porqué desde sus inicios la medicina optó por un modelo en el que la ganancia se asocia a la enfermedad y no a la salud?
http://gazzettadelapocalipsis.com/2014/01/21/lo-que-nadie-quiere-ver/


"¿Te has preguntado alguna vez cómo gana dinero un médico?
Responder a esta pregunta nos lleva de cabeza a una de las paradojas más absurdas del mundo actual. Pues resulta que tu médico solo gana dinero cuando estás enfermo.
Exactamente igual sucede con las empresas farmacéuticas: ganan dinero gracias a la enfermedad.

Y llegados a este punto, una mente con una mínima capacidad de raciocinio tendría que preguntarse: si la medicina y la farmacia ganan dinero con la enfermedad ¿qué interés pueden tener en que estemos sanos?
Es un argumento tan lógico y obvio que resulta indignante y incluso descorazonador que nadie quiera aceptarlo como una realidad. Para comprender mejor las implicaciones de este razonamiento, profundicemos un poco más, utilizando la lógica más simple.

Si relacionamos el negocio de la medicina y la farmacia con el estado de sus pacientes, veremos que sus ganancias se dirimen a través de 3 ecuaciones básicas...
Enfermo = dinero
Sano = posible ganancia futura
Muerto = ganancia nula

Eso dibuja 2 esquemas de negocio básicos...
-En el primero, se gana dinero gracias a la alternancia cíclica en el estado Sano-Enfermo de los pacientes. A mayor frecuencia en la aparición del estado “enfermo”, mayores oportunidades de ingreso cíclicas.
-En el segundo, aún más óptimo, se gana dinero gracias a la enfermedad continuada en el tiempo, es decir, a la enfermedad crónica.

En ambos casos, es esencial ofrecer la suficiente calidad de vida al paciente para que siga sufragando el tratamiento y ante todo, evitar o posponer su muerte, pues ésta significaría el fin de los ingresos.

Queda claro pues, que la salud en ningún caso implica ganancias. En cambio, la enfermedad, siempre. Quizás deberíamos dejar de calificar a la medicina y a la farmacia como “ciencias de la salud” y empezar a llamarlas “ciencias de la enfermedad” ¿no?

No decimos que los médicos no se interesen por la salud de sus pacientes o que promuevan la proliferación de enfermedades.
Pero lo cierto es que desde que acceden a la facultad de medicina, son entrenados y educados para formar parte de la industria médico-farmacéutica y adaptarse a sus lógicas de funcionamiento, de la misma forma que un soldado es entrenado y educado para formar parte de un ejército y adaptarse a sus lógicas de funcionamiento.

Siguiendo estas mismas lógicas, la industria farmacéutica gana inmensas cantidades de dinero gracias a la enfermedad, de la misma manera que la industria armamentística gana inmensas cantidades de dinero gracias a la guerra.
Y llegados hasta aquí, ¿no resultaría muy ingenuo pensar que la industria farmacéutica promueve la salud? ¿O es que acaso alguien imagina a un fabricante de armas promoviendo la paz en el mundo?

Sin duda habrá lectores que se estarán tirando de los pelos de la cabeza. Afirmarán convencidos que “la enfermedad es consustancial a la vida humana y a la naturaleza y que la actividad de la medicina consiste, precisamente, en luchar contra la enfermedad”.
Es decir, concluirán que el cometido de las industrias médica y farmacéutica es luchar contra las enfermedades y que por lo tanto, de forma lógica y natural, la inevitable aparición de la enfermedad reporta beneficios a ambas industrias, sin que ellas tengan la culpa de ello.

¿Pero seria posible que la medicina y la farmacia centraran sus esfuerzos y su negocio en la salud y no en la enfermedad?
Vamos a razonarlo...
Para que este modelo fuera factible, el médico solo debería ganar dinero mientras el paciente estuviera sano. Y dejar de ganarlo mientras estuviera enfermo.

Las 3 anteriores ecuaciones del negocio médico-farmacéutico se transformarían en las siguientes...
Enfermo = ganancia nula
Sano = dinero
Muerto = ganancia nula

Así, el médico centraría sus esfuerzos en que sus pacientes mantuvieran la salud todo el tiempo, previniendo la enfermedad antes de que ésta apareciera y por lo tanto estudiando y atacando sus causas y no sus consecuencias.
Y en el caso de que el paciente cayera enfermo, el médico se esforzaría en devolverlo lo más pronto posible a su estado saludable, para volver a ganar dinero con él y mantener su prestigio profesional.
El papel del farmacéutico sería complementario, y consistiría básicamente, en suministrar aquellos productos necesarios para fortalecer y prolongar la salud del paciente, y en su caso, los necesarios para combatir la enfermedad cuando ésta apareciera.

Estos mecanismos que pueden parecer fantasiosos, ya han funcionado con anterioridad. Recordemos que en la antigua China, los médicos cobraban un salario por mantener sanos a sus pacientes y dejaban de percibirlo cuando éstos enfermaban, hecho que repercutía negativamente en su prestigio profesional y por lo tanto, en sus ganancias.

¿Te parece pues un modelo absurdo? ¿Más absurdo que una industria médico-farmacéutica que solo gana dinero cuando estás enfermo?
Pero quizás deberíamos preguntarnos: ¿porqué desde sus inicios la medicina optó por un modelo en el que la ganancia se asocia a la enfermedad y no a la salud?

Y la respuesta no puede ser más triste...
La enfermedad es un período excepcional de crisis en la vida de una persona, en la que el enfermo, desesperado, se muestra dispuesto a ceder o pagar lo que sea necesario para salvar su vida y el médico se erige en la única figura con capacidad para conseguirlo. Por esa razón la medicina centra su actividad en la enfermedad, porque es la situación crítica que implica mayor acaparamiento de poder y autoridad, fluyendo desde el paciente hacia el medico.

Lo hemos visto a lo largo de la historia, donde incluso reyes y emperadores se han inclinado ante sus galenos.
En cambio, si la medicina centrara sus esfuerzos en mantener la salud del paciente, la situación de crisis asociada a la enfermedad correría en contra del médico, pues durante su transcurso perdería prestigio social y desaprovecharía esa oportunidad única en la que el enfermo está dispuesto a conceder mayor dinero, poder y autoridad a su médico.
Por lo tanto, la medicina no ha evolucionado alrededor del concepto de salud; lo ha hecho alrededor de la autoridad y el prestigio social. Y de las ganancias que estos acarrean. Y estos beneficios solo se pueden obtener a través de la enfermedad.

El mundo al revés.
Un funcionamiento completamente opuesto al que debería ser."


hegemonía y dominación...