Páginas vistas en total

jueves, 26 de febrero de 2015

No pienses en un elefante...

"El lavado de cerebros en libertad es más eficaz que en las dictaduras...

...el sistema de control de las sociedades democráticas es muy eficaz; instila la línea directriz como el aire que respira. Uno ni se percata, y se imagina a veces estar frente a un debate particularmente vigoroso. En el fondo, es mucho más rendidor que los sistemas totalitarios.

No olvidemos cómo se impone siempre una ideología. Para dominar, la violencia no basta, se necesita una justificación de otra naturaleza. Así, cuando una persona ejerce su poder sobre otra -trátese de un dictador, un colono, un burócrata, un marido o un patrón-, requiere de una ideología que la justifique, siempre la misma: esta dominación se hace ”por el bien” del dominado. En otras palabras, el poder se presenta siempre como altruista, desinteresado, generoso."

Noam Chomsky

Cuando enseño el estudio del cambio de marco, en Berkeley, en el primer curso de Ciencia Cognitiva, lo primero que hago es darles a los estudiantes un ejercicio. El ejercicio es: No pienses en un elefante. Hagas lo que hagas, no pienses en un elefante...

...No he encontrado todavía un estudiante capaz de hacerlo. Toda palabra, como elefante, evoca un marco, que puede ser una imagen o bien otro tipo de conocimiento: los elefantes son grandes, tienen
unas orejas que cuelgan, y una trompa; se los asocia con el circo, etc. La palabra se define en relación con ese marco. Cuando negamos un marco, evocamos el marco.

Richard Nixon lo descubrió por la vía dura. Presionado para que dimitiera durante el escándalo del Watergate, se dirigió al país a través de la televisión. Se presentó ante los ciudadanos y dijo: «No soy un chorizo.» Y todo el mundo pensó que lo era.

Los marcos son estructuras mentales que conforman nuestro modo de ver el mundo. Como consecuencia de ello, conforman las metas que nos proponemos, los planes que hacemos, nuestra manera de actuar y aquello que cuenta como el resultado bueno o malo de nuestras acciones.
En política nuestros marcos conforman nuestras políticas sociales y las instituciones que creamos para llevar a cabo dichas políticas.
Cambiar nuestros marcos es cambiar todo esto. El cambio de marco es cambio social.

Los marcos de referencia no pueden verse ni oírse. Forman parte de lo que los científicos cognitivos llaman el «inconsciente cognitivo», estructuras de nuestro cerebro a las que no podemos acceder
conscientemente, pero que conocemos por sus consecuencias: nuestro modo de razonar y lo que se entiende por sentido común.
También conocemos los marcos a través del lenguaje. Todas las palabras se definen en relación a marcos conceptuales. Cuando se oye una palabra, se activa en el cerebro su marco (o su colección de marcos). Cambiar de marco es cambiar el modo que tiene la gente de ver el mundo. Es cambiar lo que se entiende por sentido común. Puesto que el lenguaje activa los marcos, los nuevos marcos requieren un nuevo lenguaje.
Pensar de modo diferente requiere hablar de modo diferente.

"Si el juego está trucado de antemano, no te prestes al juego."

Esto nos proporciona un principio básico del enmarcado para cuando hay que discutir con el adversario: no utilices su lenguaje. Su lenguaje elige un marco, pero no será el marco que tú quieres.

La familia conservadora se estructura en torno a la imagen del padre estricto que cree en la necesidad y el valor de la autoridad, que es capaz de enseñar a sus hijos a disciplinarse y a luchar en un mundo
competitivo en el que triunfarán si son fuertes, afirmativos y disciplinados.
El gran logro de la estrategia de los conservadores ha sido el de estructurar todos los asuntos políticos en torno a estos valores básicos y profundamente asentados en la mentalidad de gran parte de los
ciudadanos. Profundizando ese sistema de conceptos y valores, los intelectuales al servicio de los conservadores han sido capaces de elaborar un discurso articulado y un lenguaje eficaz. Eficaz porque reconoce el poder de nombrar, que es el de empotrar cada denominación en un marco conceptual que implica valores y sentimientos de los que las audiencias son generalmente inconscientes. Y ese lenguaje bien armado con sus implicaciones morales y emocionales tiene
el poder de definir las realidades una vez introducido y reiterado en los medios de comunicación.

Los progresistas tienen también un sistema moral que se enraíza en una concepción de las relaciones familiares. Es el modelo de los padres protectores, que creen que deben comprender y apoyar a sus hijos, escucharles y darles libertad y confianza en los demás, con los que deben cooperar.

La neurociencia nos dice que cada uno de nuestros conceptos —los conceptos que estructuran nuestro modo de pensar a largo plazo— están incrustados en las sinapsis de nuestro cerebro. Los conceptos no son cosas que pueden cambiarse simplemente porque alguien nos cuente un hecho. Los
hechos se nos pueden mostrar, pero, para que nosotros podamos darles sentido, tienen que encajar con lo que está ya en las sinapsis del cerebro. De lo contrario, los hechos entran y salen inmediatamente. No se los oye, o no se los acepta como hechos, o nos confunden.
¿Por qué habrán dicho eso?
Entonces calificamos el hecho de irracional, de enloquecido o de estúpido. Eso es precisamente lo que ocurre cuando los progresistas «confrontan a los conservadores con los hechos». Tiene escaso o nulo efecto, a menos que los conservadores tengan un marco que dé sentido a los hechos.

Los conservadores  utilizan el lenguaje orwelliano exactamente cuando tienen que hacerlo: cuando están debilitados y cuando no pueden aparecer y decir lo que piensan. Imagínate que saliesen
apoyando una «Ley de Cielos Sucios», o una «Ley de Destrucción de los Bosques», o una «Ley para liquidar la Enseñanza Pública». Perderían. Saben que la gente no apoyaría lo que intentan hacer.
El lenguaje orwelliano indica debilidad —debilidad orwelliana. Cuando oigas el lenguaje orwelliano, observa de dónde surge, porque es una guía para saber en qué son vulnerables. No lo utilizan en todos los sitios. Es muy importante observarlo y utilizar sus debilidades en provecho propio.

Francamente, es justo que los ricos se financien sus caros estilos de vida, y que las personas que lo hacen posible (el 99 % restante) se les pague lo que es de justicia, que su salario les permita vivir dignamente con unos servicios básicos.
Son esos miles de millones de trabajadores, los que sostienen el estilo de vida de la cúspide de la pirámide de la población (el 1 % más rico), muchas veces con trabajos muy duros, pero indispensables, insuficientemente retribuidos, cuando sin ellos, no se podrían mantener dichos estilos de vida.
Independientemente de lo bien que esa cúspide de la población haya invertido su capital, nunca podrán alcanzar, por sí mismos, los grandes logros científicos, sanitarios, de infraestructuras... que vía impuestos han desarrollado los estados; y vía "capacidad intelectual", han desarrollado esos miles de millones de personas.

enlace al libro completo...
http://www.textosenlinea.com.ar/academicos/Lakoff%20-%20No%20pienses%20en%20un%20elefante.pdf


lunes, 23 de febrero de 2015

Oliver Sacks... Tengo la sensación de que el futuro está en buenas manos.

Oliver Sacks, 81 años, cuando le informaron de que padece múltiples metástasis en el hígado, que proceden de un tumor primigenio en el ojo detectado hace ocho años, ha escrito al igual que David Hume, que, al saber que estaba mortalmente enfermo, a los 65 años, escribió también, una breve autobiografía, en un solo día de abril de 1776, y ambas con el título De mi propia vida.

“Es difícil, sentir más desapego por la vida del que siento ahora. En los últimos días he podido ver mi vida igual que si la observara desde una gran altura, como una especie de paisaje, y con una percepción cada vez más profunda de la relación entre todas sus partes. Ahora bien, ello no significa que la dé por terminada."

“Me encuentro intensamente vivo y quiero y espero que el tiempo que me quede por vivir me permita profundizar mis amistades, despedirme de aquellos a los que quiero, escribir más, viajar si tengo la fuerza suficiente, alcanzar nuevos niveles de conocimiento y comprensión. Esto incluirá audacia, claridad y hablar con franqueza; trataré de ajustar mis cuentas con el mundo. Pero también tendré tiempo para divertirme (incluso para hacer alguna estupidez)”

"Me alegro cuando conozco a jóvenes de talento, incluso al que me hizo la biopsia y diagnosticó mis metástasis. Tengo la sensación de que el futuro está en buenas manos."

"Soy cada vez más consciente, desde hace unos 10 años, de las muertes que se producen entre mis contemporáneos. Mi generación está ya de salida, y cada fallecimiento lo he sentido como un desprendimiento, un desgarro de parte de mí mismo. Cuando hayamos desaparecido no habrá nadie como nosotros, pero, por supuesto, nunca hay nadie igual a otros. Cuando una persona muere, es imposible reemplazarla. Deja un agujero que no se puede llenar, porque el destino de cada ser humano —el destino genético y neural— es ser un individuo único, trazar su propio camino, vivir su propia vida, morir su propia muerte."

"No puedo fingir que no tengo miedo. Pero el sentimiento que predomina en mí es la gratitud. He amado y he sido amado; he recibido mucho y he dado algo a cambio; he leído, y viajado, y pensado, y escrito. He tenido relación con el mundo, la especial relación de los escritores y los lectores."

"Y, sobre todo, he sido un ser sensible, un animal pensante en este hermoso planeta, y eso, por sí solo, ha sido un enorme privilegio y una aventura."



sábado, 14 de febrero de 2015

El minotauro global... Yanis Varoufakis.

En un intento de prevenir otro 1929, la ley Glas-Steagall de 1933, obligaba a una separación entre: 
a) bancos de uso diario, que aceptan depósitos de personas corrientes, y
b) bancos de inversión, que tenían permiso para apostar sobre sus cuotas, futuros, mercancías, etc. pero a los que se les prohibía aceptar depósitos.
De este modo se impedía que los bancos normales jugaran con el dinero de otras personas, mientras que los bancos de inversión podían hundirse o nadar en un océano de alto riesgo.

En 1987, el presidente Reagan decidió sistituir a Paul Volcker como presidente de la reserva federal, nombrando a Alan Greenspan, creyente en que nada puede disciplinar la codicia humana como los implacables amos de la oferta y la demanda, dejando que los mercados funcionen como quieran, y que el estado se mantenga alerta por si en algún momento llega el inevitable desastre para arreglar los destrozos, con lo que derogó dicha ley, abriendo la barra libre, en que los bancos han convertido la economía mundial.

Geenspan se ciñó a su receta, en tiempos de vacas gordas, se quedaba sentado y dejaba que hicieran las locuras que se les ocurriesen a los mercados, y cuando estallaba alguna burbuja, bajaba los tipos de interés en picado, inundaba los mercados con dinero e intentaba reflotar la economía, iba funcionando hasta 2008, año y medio después de su retiro dorado, aumentando con cada burbuja, el posible estallido final.

que conste que tras su retiro, entonó el mea culpa, y aseveró que había malinterpretado el capitalismo.

En 1997, Robert Merlton y Myron Scholes recibieron el Premio Nobel de economía por desarrollar una "fórmula pionera para la tasación de opciones financieras". Su "metodología -pregonaba la nota de prensa- ha abierto el camino para las tasaciones económicas en muchas áreas. Ha generado nuevos tipos de instrumentos financieros y ha facilitado una gestión de riesgos mas eficientes en la sociedad."

En un par de breves meses, tras el premio, la muy alabada "fórmula pionera" causaría una espectacular debacle de cientos de miles de millones de dólares, el infame LTCM. Inmensas inversiones se apoyaban en la indemostrable premisa de que se puede calcular la probabilidad de los acontecimientos que el propio modelo desestima no sólo como improbables, sino de hecho, como interiorizables.

Convencieron al mundo y al comité del Nobel de que podían calcular la probabilidad de acontecimientos, que su propio modelo presumía que eran incalculables.

Después los financieros construyeron nuevas formas de deuda sobre esa ignorancia reetiquetada y levantaron pirámides sobre la premisa de que el riesgo se había eliminado.

Con estos datos , no es difícil llegar a la conclusión de que el crash del 2008 fue el inevitable resultado de otorgar a los cazadores furtivos el papel de guardabosques.

En julio de 2009 la Reina de Inglaterra, asustada por la crisis, le preguntó a 35 de los más destacados economistas de la London School of Economics...
...porqué no lo vieron venir???
la academia Británica contestó por medio de una carta el 22 de julio de 2009...
..."principalmente es un fracaso de la imaginación colectiva de gente muy brillante, a la hora de entender los riesgos que corre el sistema en su conjunto." "Confundimos una burbuja muy grande con un feliz mundo nuevo."

Había cometido dos errores graves de diagnóstico: el error de la extrapolación y el (siempre fatal) error de caer en la trampa de su propia retórica. Creyeron que se había producido un cambio de paradigma que permitiría al mundo de las finanzas crear una deuda ilimitada, benigna, sin riesgos.

A quienes culpan a la avaricia, la codicia y el egoísmo humanos de estas crisis, que sepan que el secreto del capitalismo es su tendencia a la contradicción, su capacidad para producir al tiempo riqueza masiva y pobreza insoportable, magníficas nuevas libertades y las peores formas de esclavitud, resplandecientes esclavos mecánicos y trabajo humano depravado. Ignoramos la realidad de que nuestros pensamientos han sido secuestrados por el capital y su ansia acumuladora. Nadie diseñó el capitalismo y nadie puede "civilizarlo" ahora que va a toda máquina, una máquina que genera al mismo tiempo; riqueza y crisis, desarrollo y privación, progreso y atraso.

jueves, 12 de febrero de 2015

La fiesta de la insignificancia... Milan Kundera.

La gente se va encontrando en la vida, discute, se pelea, sin darse cuenta de que se interpelan de lejos los unos a los otros, cada cual desde un observatorio situado en distinto lugar en el tiempo.
...
Los muertos... ya sin testigos fehacientes, sin un sólo recuerdo real, pasan a ser marionetas, nadie tiene derecho de crear a una persona a partir de una marioneta.
...
Se verá obligada a luchar, a luchar para salvar su muerte... (lucha porque está intentando suicidarse tirándose desde un puente a un río, y un transeúnte, al verla, intenta salvarla) ... y el que quiso imponerle la vida ha muerto en su lugar.
...
Intentamos proyectar en los demás el oprobio de la culpabilidad. Vencerá el que consiga hacer que el otro se sienta culpable. Perderá el que confiese su culpa.
...

Cada ser humano es el calco del segundo durante el que ha sido concebido.
...
Kant pensaba que hay una "cosa en sí". Que detrás de nuestras representaciones, hay una cosa (verdad) objetiva, que no podemos conocer, pero que es real. Pero nada real hay detrás de nuestras representaciones. Lo único que hay detrás de esas representaciones -nos explicaba Schopenhauer- es la voluntad, que es lo que nos hace creer que es real.
Hay tantas representaciones del mundo como personas en nuestro planeta. 
El problema es cuando surge un dictador que intenta imponer su voluntad para evitar el caos de las otras representaciones, al final, todos y todas se rinden a la representación de la voluntad del dictador y la gente termina por creer cualquier cosa, para luego con el tiempo, cuando el que ejerce la voluntad desaparece, dejar de creer en todo.
...
Cualquier "cosa" humana deja de ser objetiva, no es más que la propia representación subjetiva, o lo que es lo mismo, lo que has podido ver a tu alrededor con tus propios ojos.
...
Siempre imagino a esa primera mujer, una Eva primigenia pariendo vida, la primera mujer y la única sin ombligo, de ella parten luego todos los cordones umbilicales, a ella nos remontamos todos y ella permanece en nuestra memoria, como la primera y única mujer sin ombligo.
...
Ahora, en estos tiempos convulsos, saturados de exposiciones visuales, es la palabra la que vale más que mil imágenes.
...
Están dispuestos a ir a cualquier parte, a hacer lo que sea, tan sólo para matar el tiempo con el que no saben que hacer. No conocen nada, de modo que se dejan llevar. son magníficamente llevables.
...
La insignificancia es la esencia de la existencia.