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martes, 19 de mayo de 2015

Eduardo Galeano...

“La grandeza humana está en las cosas chiquitas, que se hace cotidianamente, día a día, la que hacen los anónimos sin saber que la hacen”.

Cuando un gobierno privatiza bienes públicos comunes de primera necesidad, luz, agua, sol, lluvia, vivienda... 
...hipoteca su soberanía, a los dueños del capital, dejando de ser un gobierno soberano, para ser poseído y dominado, por esos señores que nos la han comprado. Y los ciudadanos acabamos pagando, en impuestos por compras, por nuestros propios bienes públicos, siempre infinitamante más que los precios que recibimos como vendedores.

El capitalismo cuanto más se desarrolla más agudiza sus desequilibrios y tensiones; cuanto más se desarrolla, más personas sobran, que se han convertido en una molestia, usadas como mercancías de usar y tirar, mercantilizando todos los ámbitos de su cotidaneidad, despojándolos incluso de su propia "naturaleza" que yace dormitando en un sillón mientras consume telebasura.

La máquinas han usurpado el trabajo a los que ahora nombran como inservibles, han dejado de cobrar su salario por vender su vida al mejor postor, y ahora revuelven contenedores en busca de su miseria, que es el 30 % de la comida que se produce en el mundo y que se desperdicia...

...el mayor logro del capitalismo es convencer a los pobres de que ellos y no él, son los culpables de su pobreza, con lo que la mayoría de la población se enfrasca en una lucha fraticida por la supervivencia, mientras una minoría les vende, con intereses, que es el propio capitalismo quien posee el remedio.

La opresión de unas clases sociales por otras es la base del capitalismo, es la base del estilo occidental de vida. El subdesarrollo es producto del desarrollo, que busca la cotidiana humillación de las mayorías. Su mayor deseo es robarnos nuestros sueños y nuestras esperanzas, para que su futuro no se transforme en una caja de sorpresas.

"La perpetuación del actual orden de cosas es la perpetuación del crimen."

Las Venas Abiertas de América Latina...
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...y el miedo, el miedo a perder algo que creemos que es nuestro, al confundir una persona con una cosa, como dice Galeano... “Hay criminales que proclaman tan campantes ‘la maté porque era mía’, así no más, como si fuera cosa de sentido común y justo de toda justicia y derecho de propiedad privada, que hace al hombre dueño de la mujer. Pero ninguno, ninguno, ni el más macho de los supermachos tiene la valentía de confesar ‘la maté por miedo’, porque al fin y al cabo el miedo de la mujer a la violencia del hombre es el espejo del miedo del hombre a la mujer sin miedo”
...
Los Nadie...
Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadie con salir
de pobres,
que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a
cántaros la buena suerte;
pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca.
Ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los
nadie la llamen,
aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie
derecho,
o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadie: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadie: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre,
muriendo la vida, jodidos, rejodidos.
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la
prensa local.

Los nadie, que cuestan menos que la bala que los mata.
...
Aunque no podemos adivinar el tiempo que será, sí que tenemos, al menos, el derecho de imaginar el que queremos que sea. En 1948 y en 1976, las Naciones Unidas proclamaron extensas listas de derechos humanos; pero la inmensa mayoría de la humanidad no tiene más que el derecho de ver, oír y callar. ¿Qué tal si empezamos a ejercer el jamás proclamado derecho de soñar? ¿Qué tal si deliramos, por un ratito? Vamos a clavar los ojos más allá de la infamia, para adivinar otro mundo posible:
El aire estará limpio de todo veneno que no venga de los miedos humanos y de las humanas pasiones;
En las calles, los automóviles serán aplastados por los perros;
La gente no será manejada por el automóvil, ni será programada por la computadora, ni será comprada por el supermercado, ni será mirada por el televisor;
El televisor dejará de ser el miembro más importante de la familia, y será tratado como la plancha o el lavarropas;
La gente trabajará para vivir, en lugar de vivir para trabajar;
Se incorporará a los códigos penales el delito de estupidez, que cometen quienes viven por tener o por ganar, en vez de vivir por vivir nomás, como canta el pájaro sin saber que canta y como juega el niño sin saber que juega;
En ningún país irán presos los muchachos que se nieguen a cumplir el servicio militar, sino los que quieran cumplirlo;
Los economistas no llamarán nivel de vida al nivel de consumo, ni llamarán calidad de vida a la cantidad de cosas;
Los cocineros no creerán que a las langostas les encanta que las hiervan vivas;
Los historiadores no creerán que a los países les encanta ser invadidos;
Los políticos no creerán que a los pobres les encanta comer promesas;
La solemnidad se dejará de creer que es una virtud, y nadie tomará en serio a nadie que no sea capaz de tomarse el pelo;
La muerte y el dinero perderán sus mágicos poderes, y ni por defunción ni por fortuna se convertirá el canalla en virtuoso caballero;
Nadie será considerado héroe ni tonto por hacer lo que cree justo en lugar de hacer lo que más le conviene;
El mundo ya no estará en guerra contra los pobres, sino contra la pobreza, y la industria militar no tendrá más remedio que declararse en quiebra;
La comida no será una mercancía, ni la comunicación un negocio, porque la comida y la comunicación son derechos humanos;
Nadie morirá de hambre, porque nadie morirá de indigestión;
Los niños de la calle no serán tratados como si fueran basura, porque no habrá niños de la calle;
Los niños ricos no serán tratados como si fueran dinero, porque no habrá niños ricos;
La educación no será el privilegio de quienes puedan pagarla;
La policía no será la maldición de quienes no puedan comprarla;
La justicia y la libertad, hermanas siamesas condenadas a vivir separadas, volverán a juntarse, bien pegaditas, espalda contra espalda;
Una mujer, negra, será presidenta de Brasil y otra mujer, negra, será presidenta de los Estados Unidos de América; una mujer india gobernará Guatemala y otra, Perú;
En Argentina, las locas de Plaza de Mayo serán un ejemplo de salud mental, porque ellas se negaron a olvidar en los tiempos de la amnesia obligatoria;
La Santa Madre Iglesia corregirá las erratas de las tablas de Moisés, y el sexto mandamiento ordenará festejar el cuerpo;
La Iglesia también dictará otro mandamiento, que se le había olvidado a Dios: «Amarás a la naturaleza, de la que formas parte»;
Serán reforestados los desiertos del mundo y los desiertos del alma;
Los desesperados serán esperados y los perdidos serán encontrados, porque ellos son los que se desesperaron de tanto esperar y los que se perdieron de tanto buscar;
Seremos compatriotas y contemporáneos de todos los que tengan voluntad de justicia y voluntad de belleza, hayan nacido donde hayan nacido y hayan vivido cuando hayan vivido, sin que importen ni un poquito las fronteras del mapa o del tiempo;
La perfección seguirá siendo el aburrido privilegio de los dioses; pero en este mundo chambón y jodido, cada noche será vivida como si fuera la última y cada día como si fuera el primero.
...
No te llames a engaño, pero ten siempre presente que los horizontes y las utopías son necesarios. 
Haz mucho mas de lo que crees que puedas llegar a hacer y mucho mas que la media. 
Y asume en la práctica que no se suele ganar casi nunca, porque las dificultades son innumerables, y los que quieren ganar son demasiados; y aún ganando, siempre vendrá el perdedor a pedirte cuentas. 
Pero mantén en la práctica tu horizonte y tus utopías inalterables, en el sentido de no renunciar a ellas por defecto, en todo caso, por exceso, porque te estás acercando demasiado a ellas y debes alejarlas un poquito o un mucho mas.
Ni renuncies, ni que te hagan creer que tu horizonte o tus utopías son inalcanzables, porque el que se mueve hacia sus sueños, siempre dará un pasito mas hacia su propia felicidad...

"La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. - dice Eduardo Galeano - ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar."
...
Collar de historias - Eduardo Galeano
Nuestra región es el reino de las paradojas, Brasil, pongamos por caso...
...paradójicamente, el Aleijadinho, el hombre más feo del Brasil, creó las más altas hermosuras del arte de la época colonial.
...paradójicamente, Garrincha, arruinado desde la infancia por la miseria y la poliomelitis, nacido para la desdicha, fue el jugador que más alegría ofreció en toda la historia del fútbol.
...y paradójicamente, ya ha cumplido cien años de edad Oscar Niemeyer, que es el más nuevo de los arquitectos y el más joven de los brasileños.
...
O pongamos por caso, Bolivia: en 1978, cinco mujeres voltearon una dictadura militar. Paradójicamente, toda Bolivia se burló de ellas cuando iniciaron su huelga de hambre. Paradójicamente, toda Bolivia terminó ayunando con ellas, hasta que la dictadura cayó. 

Yo había conocido a una de esas cinco porfiadas, Domitila Barrios, en el pueblo minero de Llallagua. En una asamblea de obreros de las minas, todos hombres, ella se había alzado y había hecho callar a todos. 
-Quiero decirles estito –había dicho-. Nuestro enemigo principal no es el imperialismo, ni la burguesía, ni la burocracia. Nuestro enemigo principal es el miedo, y lo llevamos adentro. 
Y años después, reencontré a Domitila en Estocolmo. La habían echado de Bolivia, y ella había marchado al exilio, con sus siete hijos. Domitila estaba muy agradecida de la solidaridad de los suecos, y les admiraba la libertad, pero ellos le daban pena, tan solitos que estaban, bebiendo solos, comiendo solos, hablando solos. Y les daba consejos: 
-No sean bobos –les decía-. Júntense. Nosotros, allá en Bolivia, nos juntamos. Aunque sea para pelearnos, nos juntamos. 
Y cuánta razón tenía. 
Porque, digo yo: ¿existen los dientes, si no se juntan en la boca? ¿Existen los dedos, si no se juntan en la mano? 

Juntarnos...
...y no sólo para defender el precio de nuestros productos, sino también, y sobre todo, para defender el valor de nuestros derechos. Bien juntos están, aunque de vez en cuando simulen riñas y disputas, los pocos países ricos que ejercen la arrogancia sobre todos los demás. Su riqueza come pobreza, y su arrogancia come miedo. Hace bien poquito, pongamos por caso, Europa aprobó la ley que convierte a los inmigrantes en criminales. Paradoja de paradojas: Europa, que durante siglos ha invadido el mundo, cierra la puerta en las narices de los invadidos, cuando le retribuyen la visita. Y esa ley se ha promulgado con una asombrosa impunidad, que resultaría inexplicable si no estuviéramos acostumbrados a ser comidos y a vivir con miedo. 

Miedo de vivir, miedo de decir, miedo de ser. Esta región nuestra forma parte de una América Latina organizada para el divorcio de sus partes, para el odio mutuo y la mutua ignorancia. Pero sólo siendo juntos seremos capaces de descubrir lo que podemos ser, contra una tradición que nos ha amaestrado para el miedo y la resignación y la soledad y que cada día nos enseña a desquerernos, a escupir al espejo, a copiar en lugar de crear. 
...
Todo a lo largo de la primera mitad del siglo diecinueve, un venezolano llamado Simón Rodríguez anduvo por los caminos de nuestra América, a lomo de mula, desafiando a los nuevos dueños del poder: 
-Ustedes –clamaba don Simón-, ustedes que tanto imitan a los europeos, ¿por qué no les imitan lo más importante, que es la originalidad? 
Paradójicamente, era escuchado por nadie este hombre que tanto merecía ser escuchado. Paradójicamente, lo llamaban loco, porque cometía la cordura de creer que debemos pensar con nuestra propia cabeza, porque cometía la cordura de proponer una educación para todos y una América de todos, y decía que al que no sabe, cualquiera lo engaña y al que no tiene, cualquiera lo compra, y porque cometía la cordura de dudar de la independencia de nuestros países recién nacidos: 
-No somos dueños de nosotros mismos –decía -. Somos independientes, pero no somos libres. 
Quince años después de la muerte del loco Rodríguez, Paraguay fue exterminado. El único país hispanoamericano de veras libre fue paradójicamente asesinado en nombre de la libertad. Paraguay no estaba preso en la jaula de la deuda externa, porque no debía un centavo a nadie, y no practicaba la mentirosa libertad de comercio, que nos imponía y nos impone una economía de importación y una cultura de impostación. 

Paradójicamente, al cabo de cinco años de guerra feroz, entre tanta muerte sobrevivió el origen. Según la más antigua de sus tradiciones, los paraguayos habían nacido de la lengua que los nombró, y entre las ruinas humeantes sobrevivió esa lengua sagrada, la lengua primera, la lengua guaraní. Y en guaraní hablan todavía los paraguayos a la hora de la verdad, que es la hora del amor y del humor. 
En guaraní, ñe'é significa palabra y también significa alma. Quien miente la palabra, traiciona el alma. Si te doy mi palabra, me doy. 
...
Un siglo después de la guerra del Paraguay, un presidente de Chile dio su palabra, y se dio. Los aviones escupían bombas sobre el palacio de gobierno, también ametrallado por las tropas de tierra. Él había dicho: 
-Yo de aquí no salgo vivo. 
En la historia latinoamericana, es una frase frecuente. La han pronunciado unos cuantos presidentes que después han salido vivos, para seguir pronunciándola. Pero esa bala no mintió. La bala de Salvador Allende no mintió. Paradójicamente, una de las principales avenidas de Santiago de Chile se llama, todavía, Once de Setiembre. Y no se llama así por las víctimas de las Torres Gemelas de Nueva York. No. Se llama así en homenaje a los verdugos de la democracia en Chile. Con todo respeto por ese país que amo, me atrevo a preguntar, por puro sentido común: ¿No sería hora de cambiarle el nombre? ¿No sería hora de llamarla Avenida Salvador Allende, en homenaje a la dignidad de la democracia y a la dignidad de la palabra? 

Y saltando la cordillera, me pregunto: ¿por qué será que el Che Guevara, el argentino más famoso de todos los tiempos, el más universal de los latinoamericanos, tiene la costumbre de seguir naciendo? Paradójicamente, cuanto más lo manipulan, cuanto más lo traicionan, más nace. Él es el más nacedor de todos. Y me pregunto: ¿No será porque él decía lo que pensaba, y hacía lo que decía? ¿No será que por eso sigue siendo tan extraordinario, en este mundo donde las palabras y los hechos muy rara vez se encuentran, y cuando se encuentran no se saludan, porque no se reconocen?
...


Entrevistas interesantes...

miércoles, 13 de mayo de 2015

La burbuja de los tulipanes...

En 1635 se vendieron 40 bulbos por 100.000 florines. A efectos de comparación, una tonelada de mantequilla costaba 100 florines, y ocho cerdos 240 florines. Un bulbo de tulipán llegó a ser vendido por el precio equivalente a 24 toneladas de trigo.6 El récord de venta lo batió el Semper Augustus: 6.000 florines por un sólo bulbo, en Haarlem.

En 1637, el 5 de febrero, un lote de 99 tulipanes de gran rareza se vendió por 90.000 florines: fue la última gran venta de tulipanes. Al día siguiente se puso a la venta un lote de medio kilo por 1.250 florines sin encontrarse comprador. Entonces la burbuja estalló.

Los precios comenzaron a caer en picado y no hubo manera de recuperar la inversión: todo el mundo vendía y nadie compraba. Se habían comprometido enormes deudas para comprar flores que ahora no valían nada. Las bancarrotas se sucedieron y golpearon a todas las clases sociales. La falta de garantías de ese curioso mercado financiero, la imposibilidad de hacer frente a los contratos y el pánico llevaron a la economía holandesa a la quiebra...


...en 2013, La deuda de los consumidores en los Países Bajos ha alcanzado el 250% de la renta disponible y es una de las más altas del mundo. Como comparación, España nunca ha superado el 125%.
Hasta ahora, 
Holanda había sido el gran aliado de Alemania en la imposición de la austeridad por todo el continente como respuesta a los problemas de la moneda. Ahora que el bajón se agrava, el apoyo holandés a una receta sinfín de recortes y recesión (e incluso al euro) empezará a esfumarse.
Los demás colapsos de la Eurozona siempre han ocurrido en la periferia de la divisa. Eran países marginales y sus problemas se presentaban como accidentes, no como pruebas de los fallos sistémicos de la forma en que se armó la moneda. Los griegos gastaban demasiado. Los irlandeses dejaron que su mercado inmobiliario se descontrolase. Los italianos siempre tuvieron demasiada deuda para empezar. Para los holandeses no hay ninguna excusa: ellos obedecieron todas las reglas.

Moraleja... quien no estudia historia, al final, se acaba pegando de nuevo otra ostia.

sábado, 2 de mayo de 2015

De como las mujeres defendieron con uñas y dientes A Coruña...

Corría el año de 1589 en la ciudad de La Coruña...

...a media tarde del 3 de mayo, el centinela de la atalaya de Estaca de Bares, uno de “Os Avezados”, cuya misión consistía en encender un fuego por cada barco enemigo que avistase -y si fuesen muchos una gran fogata- para que al ser vista la señal desde S. Andrés de Teixido se siguiese retransmitiendo, vio en el horizonte un trazo oscuro que inmóvil se agrandaba. Echó toda la leña al fuego para salir a uña de caballo hacia La Coruña.

En la mañana del jueves 4 de mayo una enorme fogata en Cabo Prioriño avisaba que el destino de la enorme flota inglesa era La Coruña. 
        La Invencible inglesa, a paso lento frente a las costas de Mera se situó a la una del mediodía hacia el interior de la ría sin encontrar la menor resistencia, fondeando fuera del alcance de los cañones del castillo de San Antón, y comenzó en el arenal de Santa María de Oza el desembarco con catorce lanchones de las numerosas tropas: 120 capitanes, 17.390 soldados, 1.380 caballeros, 95 jinetes, 4.100 marineros y 290 colonos.

 La Coruña disponía en ese momento de una guarnición excepcionalmente numerosa, pues a los 150 hombres de Álvaro de Troncoso había que sumar los 500 soldados viejos de infantería de Marina que eran la base de la defensa coruñesa; soldados bragados de los Tercios viejos de infantería española curtidos en mil batallas, compenetrados con sus capacitados oficiales y jefes, que regresaron en los buques de la Gran Armada que vinieron a reparar; y además de estos extraordinarios profesionales, los mejores infantes de su época, hay que contar a 560 coruñeses levantados en armas (220 arcabuceros y 340 piqueros) al mando de Meiranes, Montoto, Cotrofe y Del Lago. Esto hacía una formidable guarnición de unos 1.200 hombres. 

Al amparo de la noche del 5 de mayo, la tremenda oleada invasora ataca con estruendo el muro de la Pescadería. Protegidos por este estruendo los ingleses se embarcan en lanchones y pretenden desembarcar en el arenal, pero son descubiertos y repelidos por las fuerzas de Carvajal y Herrera. Cambian su rumbo hacia la Marina donde logran desembarcar pues los escasos hombres de la reserva del Marqués no consiguen impedir que 1.500 ingleses tomen tierra a espaldas de la parroquia de San Jorge, al pie de la muralla de la Ciudad Alta.

Esa noche los ingleses la dedicaron al saqueo de la Pescadería por ser morada de la mayoría de la población de La Coruña “…e aunque tomaron muchos a prisión…..usaron de muchas crueldades, matando muchos hombres, niños y mujeres, y algunos con fuego y otros con martirios…”

En la organizada defensa de la Ciudad las mujeres fueron, en principio, las encargadas de entregar agua y comida a todos los defensores a fin de que estos no abandonasen sus puestos ni un instante; puntualmente asistir a los heridos y trasladar a los muertos. Días más tarde serían ellas las que suministrarían pólvora, cuerda y proyectiles –que acabaron por hacerse con todo lo que fuese metálico-. 
        Además de este trajín se encargaban de reforzar el perímetro por el interior y terraplenar los cubos huecos consiguiendo así una solidez que las murallas no tenían lo que permitió plantar sobre ellas piezas de artillería. Los niños y los ancianos con movilidad estaban en permanente ayuda y realizaron trabajos tan relevantes como acarrear para dentro de la muralla, desde las lonjas que estaban arrimadas al exterior del muro (zona de la Real Maestranza), todo el bizcocho que allí se guardaba –destinado como alimento a la despensa de los buques que se hacían a la mar- y cuando no pudieron acarrear más por ser sorprendidos por el enemigo incendiaron las lonjas con su contenido para no caer en manos de los ingleses. 

La tarde del día 11 los sitiadores lanzan un masivo y elaborado ataque con escalas en la zona de Puerta Real, y tras demorado combate son rechazados. Esta victoria eleva la moral de los sitiados y lo celebran con cánticos que los ingleses oyen desde sus emplazamientos. 
        La mina (el túnel) progresa por el subsuelo hacia el cubo y creyendo que están bajo él el día 12 hacen explotar una tremenda carga que apenas hizo daños por haberse quedado cortos en la longitud del túnel.
        Ese mismo día por la tarde rematan un baluarte elevado que estuvieron construyendo dentro del convento y comienza el bombardeo ininterrumpido día y noche, hasta que en la mañana del día 14 consiguen abrir brecha. Los hombres del capitán Pedro Ponce y los del alférez Antonio Herrera contienen las primeras oleadas que penetran por la brecha. Los ingleses retroceden y se lo piensan. 
        A las seis de la tarde de ese día 14 los ingleses vuelan el cubo e inician su ataque, pero gracias al apuntalamiento hecho por las mujeres este revienta hacia el exterior desplomándose sobre los atacantes, sepultando a más de 300 hombres de la vanguardia inglesa. 

Los sucesivos ataques desde diversos puntos, propiciados por un invasor que parece no sentir las bajas van desgastando y debilitando el poder defensivo de los sitiados. A medida que esto ocurre las mujeres coruñesas van adquiriendo un mayor protagonismo en todas las tareas de defensa. Ahora ya han dejado a niños y ancianos las labores de apoyo y ellas cargan sus propias armas y las empuñan. En una de las muchas escaramuzas que hubo en Puerta de Aires, María Pita comandando un batallón de mujeres entra en combate en primera línea; después de más dos largas horas de feroz batalla logran la retirada de los ingleses –que no se creían que pudiesen ser rechazados por una tropa con faldas- dejando cientos de muertos y heridos; el desgaste ha sido tan intenso para los sitiadores que ya no volverán a intentarlo, y esta hazaña comentada entre los defensores de la muralla hizo que diversos capitanes utilizasen a las más aguerridas en mayores cometidos.

El lado español ofrecía un panorama desolador, multitud de cadáveres y heridos campaban por doquier y el aspecto de los que aún se aguantaban en pie daba verdadera pena pues buena parte de ellos estaban heridos.

        El fuego británico se hizo más intenso. Cientos de hombres se dispusieron definitivamente a entrar.
Hubo un instante de asombro, pero de inmediato los defensores se lanzaron armados de picas a la brecha. Certeros disparos ingleses los barrieron, era el fin; los coruñeses ofrecían el triste momento de sucumbir ante el enemigo. ¡Ya son nuestros! Voceó un gigantesco alférez inglés luciendo una deslumbrante armadura que le cubría todo el cuerpo; estaba alcanzando lo más alto de la brecha seguido de sus soldados y con unos pasos más ya sólo tendría que descender para entrar en la Ciudad. El sol del atardecer recortaba su silueta con destellos dorados y dibujó el majestuoso trasluz de su gran bandera al viento, como si el dios Helios quisiese adornar una figura victoriosa y anunciar a los sitiados el horrendo desenlace.

        María Pita que se había arrodillado para atender vanamente a un tonelero se incorporó y clavó los ojos en aquella figura imponente que farfullaba cosas ininteligibles. Eran seres como aquellos los que habían matado a su marido, a Sebastián, a Inés y a tantos y tantos otros coruñeses sólo por el hecho de serlo. Miró a su alrededor y vio a sus vecinos paralizados y horrorizados ante lo que se les venía encima. Su tristeza fue velada por una ciega ira y supo que el objetivo de su vida era derribar a aquel arrogante ser extranjero. Cogiendo la pica de Sebastián, la corpulenta joven subió muy deprisa, fuera de sí, a la brecha, y se abalanzo temerariamente contra el sorprendido alférez sin darle tiempo a reaccionar. Hundió entonces la pica en su vientre.
        En los ojos del gigante, atravesado de parte a parte, se leyó la sorpresa más absoluta. María lo despeñó piedras abajo, pero antes aferró el asta de su bandera y la exhibió mirando a sus conciudadanos, aunque su enmarañada melena, en lo alto de la batería fue vista desde ambos bandos.

        ¡Ayudadme a echarlos de aquí!¡Quien tenga honra que me siga! –gritó.
Y aquel grito inició una leyenda.
        Las mujeres, en ese momento, emulando a María Pita, se encaramaron en masa a las murallas y a la brecha, produciendo una avalancha que hizo recular la ofensiva. En medio de ensordecedor griterío femenino lanzaron una lluvia de piedras que acabó de aturdir a las compañías inglesas que veían como su bandera se quedaba en manos enemigas.

        "Y es que las mugeres e hijos acudían a las partes mas peligrosas con mucho ánimo con muchas piedras con las cuales tiraban a los enemigos con que les descalabraban e azian mucha ofensa…"