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jueves, 30 de mayo de 2013

Lección de amor...


"El amor es como una cajita, donde se coloca y se saca... Cuando se da amor, se saca de nuestra cajita y se coloca en la cajita del otro. Cuando se recibe amor, se saca de la cajita del otro y se coloca en la nuestra." 
Creo que esa fue la mejor explicación que recibí hasta hoy del amor ... Si solo se recibe y no se da, la cajita se llena y nadie mas consigue darte amor. Si solo se da, llega un momento que se acaba el tuyo. Por eso en la vida es importante dar y recibir amor. No siempre aquel que recibe de nosotros es quien nos lo da. Ni siempre damos de quien recibimos. Pero siempre estamos haciendo cambios y reciclando nuestro stock de amor. 

No dejes que tu cajita se vacíe, ni dejes que tu cajita se llene. Sepa dar y sepa recibir. Coloca amor en todo lo que haces, desde que te levantas hasta que te acuestas, en el trabajo, en el tránsito, en casa... Las cosas, los detalles hechos con amor tienen otro sabor, tanto para quien lo hace como para quien recibe. Coloca amor en tu sonrisa por la mañana. Coloca amor en el Buen Día. Coloca amor en los detalles del día. Coloca amor en las pequeñas cosas, y en las grandes también. Y verás que tu vida estará llena de realizaciones, suceso, alegrías, cosas buenas y amor. Recuerda que la felicidad solo depende de nosotros mismos. 

miércoles, 29 de mayo de 2013

Mi caída... y Paul Auster.

Salté al tejado, noté el crash de las tejas, apenas me sostuvieron un segundo, me sentí volar...
...caía y caía; tres, cuatro segundos, no fueron más; segundos expandiéndose en el tiempo, tiempo infinito para mi conciencia.
Me asusté, sentí mi vida en mi mente, pasando acelerada; una angustia indescriptible, un terror atemporal, a muerte, recorrían mis venas, henchían mi ser; apenas comprendía que estaba sucediendo...
...estaba ya casi muerto??? 
entendiendo por casi, el segundo que me faltaba para chocar contra el suelo... 
...en un instante, Caronte me cruzaba en su balsa... y nada.

Lo primero que mi conciencia tras la inconsciencia intuyó, es que podía pensar, por lo tanto, si estaba muerto, algo habría después, o simplemente no estaba muerto???
Deseché esta última idea porque no me podía mover, ese momento de pesadilla, que te quieres despertar y no puedes, que te quieres mover y no puedes, ... me obligué a mi mismo a hacerlo, sabiendo que estaba muerto... no podía.

...era mi cumpleaños, 20 agostos en el mismo momento en que se me había roto el tejado...
...porqué??? no importaba ...como??? no lo sabía.

Vi una luz, una luz que me hablaba, a lo alto, sonidos, murmullos, claridad; luego supe que era el agujero por donde había caído, supe que eran personas que me habían visto morir.
Mi corazón no latía, mi cuerpo permanecía inerte sobre ese suelo irreconocible, mis sentidos no recibían señales, sólo mi conciencia funcionaba.
...en un instante, pasé de "muerto" a vivo de nuevo, Caronte me devolvía mi pasaje, comencé a sentir el dolor, un dolor agudo, un dolor insostenible, cada vez más insoportable. 
Mis sentidos se recobraron de golpe, el dolor era cada vez mas fuerte, no se cuanto tiempo permanecí en aquel habitáculo hasta que me rescataron, pero esos pocos minutos, siempre tuve la sensación de haber estado muerto.

6 de Agosto de 1995, cayendo del tejado de la Lonja de Ribeira...


"-No debí tardar mucho en llegar al suelo -dijo-. 
Tal vez un segundo o dos, tres como máximo. Pero recuerdo claramente haber tenido más de un pensamiento durante ese tiempo. Primero vino el horror, el momento del reconocimiento, el instante en que comprendí que estaba cayendo. Uno creería que eso habría sido todo, que no habría tiempo de pensar en nada más. Pero el horror no duró. No, eso es falso, el horror continuó, pero hubo otro pensamiento que creció dentro de mí, algo más fuerte que el simple horror. Es difícil darle un nombre. Un sentimiento de absoluta certeza, quizá. Una intensa y abrumadora sensación de convicción, un sabor a la verdad última. Nunca había estado tan seguro de nada en mi vida. Primero me di cuenta de que caía, luego me di cuenta de que estaba muerto. No quiero decir que tenía la sensación de que iba a morir, quiero decir que ya estaba muerto. Era un hombre muerto que caía por el aire, y aunque técnicamente aún estaba vivo, yo estaba muerto, tan muerto como un hombre enterrado en su tumba. No sé de qué manera expresarlo. Mientras caía, ya estaba más allá del momento de llegar al suelo, más allá del momento del impacto, más allá del momento de hacerme pedazos. Me había convertido en un cadáver y cuando choqué contra la cuerda de la ropa y aterricé sobre esas toallas y mantas (para mi no eran toallas ni mantas, sino nasas y otros aparejos de pesca), ya no estaba allí. Había abandonado mi cuerpo y durante una fracción de segundo me vi desaparecer."

 "Leviatán" - Paul Auster

sábado, 25 de mayo de 2013

“La vida no es lo que uno vive sino como lo Recuerda, y Como lo recuerda para Contarlo.” G. G. Marquez

Si diferencias la sabiduría inherente a esta Frase serás capaz de obtener una Visión extraordinaria de las situaciones que se nos presentan Cotidianamente en nuestra Vida.
Hasta ahora tenéis en vuestra memoria un cúmulo de recuerdos, de vivencias y experiencias que compartís con tus seres queridos en algunas ocasiones., sin embargo, te pregunto: 

Qué correlación hay entre lo que has vivido, entre lo que recuerdas y lo que VERDADERAMENTE sucedió???

Mientras reflexionas acerca de esto, te invito a sumergirte en la siguiente historia...
 Hace unos años en Tucupita el burro de un campesino se cayó en un pozo. El animal se quejaba y rebuznaba fuertemente por horas, mientras el campesino trataba de buscar algo que hacer. Finalmente, el campesino decidió que el burro ya estaba viejo, el pozo ya estaba seco y necesitaba ser tapado de todas formas; que realmente no valía la pena sacar al burro del pozo donde se encontraba. Invitó a todos sus vecinos para que vinieran a ayudarle. Cada uno agarró una pala y empezaron a tirarle tierra al pozo. 

El burro se dio cuenta de lo que estaba pasando y lloró horriblemente. Luego, para sorpresa de todos, se aquietó después de unas cuantas paladas de tierra. El campesino finalmente miró al fondo del pozo y se sorprendió de lo que vio, porque, con cada palada de tierra, el burro estaba haciendo algo increíble (Estaba Redefiniendo su Presente): Se sacudía la tierra y daba un paso encima de la tierra. 

Muy pronto todo el mundo atisbo sorprendido cómo el burro llegó hasta la boca del pozo, pasó por encima del borde y salió trotando.

Los recuerdos crean nuestro Yo, nuestra identidad, y es nuestra conciencia quien buceando en las conexiones cerebrales que tenemos, encuentra nuestros recuerdos, situados en el hipocampo...

...generalmente cuando recordamos un hecho pasado autobiográfico, algo que nos ha pasado a nosotros, algo que hemos vivido, ese recuerdo se reescribe cada vez que lo traemos a la conciencia, adquiriendo nuevos matices dependiendo del estado emocional en el que nos encontremos, o como verbalicemos  ese recuerdo; éste así cambiará, se irá modificando sutilmente, sin que nuestra mente perciba el cambio, para después de muchas veces, quizás, el hecho en sí, objetivo; sea muy diferente del recuerdo nuestro, subjetivo.


jueves, 23 de mayo de 2013

Psicología Positiva... Perseverancia.

Cuenta la leyenda que una joven mariposa, de cuerpo frágil y sensible volaba cierta tarde jugando con el viento, cuando vio una estrella muy brillante, y se enamoró. 
Excitadísima, regresó inmediatamente a su casa, loca por contar a su madre que había descubierto lo que era el amor... 

¡Qué tontería! Fué la fría respuesta que escuchó. 
Las estrellas no fueron hechas para que las mariposas pudieran volar a su alrededor. 

Búscate un poste, o una pantalla, y enamórate de algo así, para eso fuimos creadas. 

Decepcionada, la mariposa decidió simplemente ignorar el comentario de su madre, y se permitió volver a alegrarse con su descubrimiento. 

¡Qué maravilla poder soñar pensaba! 

La noche siguiente la estrella continuaba en el mismo lugar, y ella decidió que subiría hasta el cielo y volaría en torno de aquella luz radiante para demostrarle su amor. 

Fue muy difícil sobrepasar la altura a la cual estaba acostumbrada, pero consiguió subir algunos metros por encima de su nivel de vuelo normal. Pensó que si cada día progresaba un poquito, terminaría llegando hasta la estrella. 

Así que se armó de paciencia y comenzó a intentar vencer la distancia que la separaba de su amor. 
Esperaba con ansiedad la llegada de la noche, y cuando veía los primeros rayos de la estrella, agitaba ansiosamente sus alas en dirección al firmamento. 

Su madre estaba cada vez más furiosa. 

Estoy muy decepcionada con mi hija, decía. Todas sus hermanas, primas y sobrinas ya tienen lindas quemaduras en sus alas, provocadas por las lámparas. 

Sólo el calor de una lámpara es capaz de entusiasmar el corazón de una mariposa: deberías dejar de lado estos sueños inútiles y conseguir un amor posible de alcanzar. 
La joven mariposa, irritada porque nadie respetaba lo que sentía, decidió irse de la casa. Pero en el fondo, como, por otra parte, siempre sucede, quedó marcada por las palabras de su madre, y consideró que ella tenía razón. 

Así, durante algún tiempo, intentó olvidar a la estrella y enamorarse de la luz de las pantallas de casas suntuosas, de las luces que mostraban los 
colores de cuadros magníficos, del fuego de las velas que quemaban en las más bellas catedrales del mundo. 

Pero su corazón no conseguía olvidar a la estrella, y después de ver que la vida sin su verdadero amor no tenía sentido, resolvió reemprender su itinerario en dirección al cielo. 
Noche tras noche intentaba volar lo más alto posible, pero cuando la mañana llegaba, estaba con el cuerpo helado y el alma sumergida en la tristeza. 

Entretanto, a medida que se iba haciendo mayor, pasó a prestar atención a todo cuanto veía a su alrededor. 

Desde allá arriba podía vislumbrar las ciudades llenas de luces, donde posiblemente sus primas, hermanas y sobrinas ya habrían encontrado un amor. 

Veía las montañas heladas, los océanos con olas gigantescas, las nubes que cambiaban de forma a cada minuto. 

La mariposa comenzó a amar cada vez más a su estrella, porque era ella la que la impulsaba a conocer un mundo tan rico y hermoso. Pasó mucho tiempo y un buen día ella decidió volver a su casa. 

Fue entonces que supo por los vecinos que su madre, sus hermanas, primas y sobrinas, y todas las mariposas que había conocido, habían muerto quemadas en las lámparas y en las llamas de las velas, destruidas por un amor que juzgaban fácil. 

La mariposa, aun cuando jamás haya conseguido llegar hasta su estrella, vivió muchos años aún, descubriendo cada noche cosas diferentes e interesantes. 
Y comprendiendo que, a veces, los amores imposibles traen muchas más alegrías y beneficios que aquellos que están al alcance de nuestras manos.

No es síntoma de buena salud -decía J. Krishnamurti- el estar perfectamente adaptado a una sociedad enferma.

martes, 21 de mayo de 2013

Diferencia entre un país individualista y un país colectivista...

Dice una antigua leyenda china, que un discípulo preguntó a su Maestro...
Cuál es la diferencia entre un país individualista y un país colectivista???
El Maestro le respondió...
...es muy pequeña, sin embargo tiene grandes consecuencias.

Ven, te mostraré el país individualista...
Entraron en un inmenso sitio donde un grupo de personas estaba sentadas alrededor de un gran recipiente con arroz, todos estaban hambrientos y desesperados, cada uno tenía una cuchara atorada fijamente en el brazo desde su extremo, y que llegaba hasta la olla. Pero cada cuchara tenía un mango tan largo que no podían llevársela a la boca. La desesperación y el sufrimiento eran terribles.

Ven, dijo el Maestro después de un rato, ahora te mostraré el país colectivista...
Entraron en otro lugar, idéntico al primero; con la olla de arroz, el grupo de gente, y las mismas cucharas largas, pero allí todos estaban felices y bien alimentados.
- No comprendo dijo el discípulo,
Por qué están tan felices aquí, mientras son desgraciados en la otra habitación si todo es lo mismo???

El Maestro sonrió. Ah... ¿no te has dado cuenta?
Como las cucharas tienen los mangos muy largos, no les permite llevar la comida a su propia boca, pero aquí han aprendido a alimentarse unos a otros.
Beneficio común, trabajo común...

Tan complicadas son las cosas que no vemos el beneficio común, que en definitiva es nuestro beneficio.


jueves, 16 de mayo de 2013

La evolución es un tema malentendido por millones de personas.

La evolución es un tema malentendido por millones de personas. Y hay que decir que gran parte del tiempo la manera en que se informa de las cosas en la televisión o las noticias no ayuda en nada.

Éstos son los cinco términos más comunes que al escucharlos me hacen morir un poco. Aunque su efecto es sutil, todos ellos perpetúan mitos comunes sobre la manera en que funciona la evolución. Cuanto más pronto se extingan, mejor.

1. Supervivencia del más apto
Este término se suele usar como sinónimo de la selección natural. De hecho no fue acuñado por el propio Darwin; lo usó por primera vez Herbert Spencer, aunque Darwin luego llegó a utilizarlo asiduamente.

El problema con la expresión “supervivencia del más apto”, según lo veo, es que representa bastante mal la manera en que la selección funciona realmente. Esto es porque no es en realidad la supervivencia del organismo más apto lo que impulsa la evolución: es la muerte del organismo menos apto.

Puedo entender cómo la “supervivencia del más apto” iba bien con las sensibilidades victorianas. En vez de implicar una visión brutal de la naturaleza, “roja en dientes y garras”, implica una lucha en pos de la automejora. Lo cual es, hay que decirlo, atractivo, pero desafortunadamente insostenible a la luz de la teoría y de los hechos.

2. Fósil viviente
Éste es otro término muy atractivo. Aquí abajo está el mejor ejemplo que pude encontrar luego de rebuscar un poco en los cajones aquí en Leicester. Es una hoja de arce junto a una hoja más o menos moderna de algo más o menos similar a un arce (un sicómoro).
Es tan atractivo porque algunos de los que llamamos fósiles vivientes realmente se ven como tales: como si un hechizo hubiera dado vida a un fósil inanimado. O como si el animal fósil hubiera estado todo el tiempo ahí, esperando su momento.

Sin embargo esto simplemente no refleja la realidad. Ningún organismo sobrevive sin adaptarse. Sí, puede ocurrir que la forma de su cuerpo parezca muy conservada, pero aún así es probable que haya muchos cambios que se nos escapan.

Creo que es muy improbable que el mismo ambiente exista por cientos de millones de años, y aún más improbable que el mismo organismo sea capaz de permanecer en carrera durante tanto tiempo. Por el contrario, estos organismos han tenido necesariamente que ser muy flexibles, listos para adaptarse a los cambios tumultuosos de su ambiente a lo largo de las eras.

Richard Fortey propone en cambio el uso del término “sobrevivientes”, que es muy preferible. Estos animales son simplemente muy exitosos y no una especie de dinosaurios.

3. Eslabón perdido
Éste es sin duda alguna el peor de los términos en uso. Hay muchos, muchos problemas fundamentales con esta expresión, como ya he escrito antes, pero uno de los principales es que un eslabón implica una cadena: una gran cadena del ser, con los animales más tontos en el extremo más bajo y el hombre inteligente en la cima.

Pero hay una razón más profunda por la cual me gustaría ver esta expresión muerta y enterrada. Es que es totalmente peyorativa. Sólo la usan aquéllos que desean denigrar la evolución. Automáticamente implica que estamos metidos en una especie de juego de “unir los puntos”; que pasamos el tiempo desesperadamente examinando piedras tratanto de encontrar justamente ese crocopato* que completará nuestro árbol y finalmente dará legitimidad a nuestros planes mal concebidos.

La realidad es que ocurre todo lo contrario. Tenemos demasiados fósiles; saber cuáles están más cercanos y cuáles más alejados de la línea ancestral es la parte difícil.

Ésta es la única expresión sobre cuyo uso yo impondría una prohibición completa, estilo Corea del Norte. La principal razón es que los informes de los medios están obsesionados con esta idea. Lo que nos interesa es develar la historia de la vida en la Tierra y entender cómo funciona la evolución. No estamos simplemente tratando de probar que ocurrió.

En resumen, no hemos perdido nada y no estamos buscándolo, muchas gracias.

4. Más evolucionado / menos evolucionado
Tengo que decir que, en trabajos de divulgación pública que he hecho, he sucumbido a decir esto. Es demasiado conveniente. Pero en cambio prefiero el término “basal”. Una lamprea se considera un vertebrado más basal que un humano porque posee características similares a las que esperamos que tenga el ancestro común de todos los vertebrados. No evolucionamos de una lamprea; compartimos un ancestro común que dista tanto de las lampreas como de los humanos, sólo que es mucho más parecido a una lamprea.
Estrictamente hablando, no somos más evolucionados que una lamprea. Somos buenos en lo que hacemos, y las lampreas son buenas en lo que hacen.

5. Adaptación
Estoy seguro de que mucha gente me llamará pedante porque me desagrada este término. El problema de usar la palabra “adaptación” en vez de “característica” es que asume que apareció a través del adaptacionismo.

Es innegablemente cierto que la fuerza más importante de las que moldean la morfología de un organismo es la adaptación; es decir, cambiar evolutivamente de manera de que el organismo se adapte mejor a la tarea requerida. Sin embargo, ésta no es la única fuerza que da forma a las partes del cuerpo o a las conductas. Con frecuencia éstas son de una cierta manera debido a restricciones en la evolución; pueden aparecer en tándem con la evolución de otras partes del cuerpo. No me gusta el término “adaptación” porque nos induce a presunciones inadvertidas sobre el origen de las características de los animales.

En realidad quienes arruinaron este término fueron los psicólogos evolucionistas, quienes (supongo que es correcto decirlo) asumen con regularidad una visión casi totalmente adaptacionista del cuerpo humano. El peor ejemplo que puedo recordar es la hipótesis de que a las mujeres les gusta el color rosado porque es una adaptación para recoger frutos rojos. Al usar el término “adaptación” se implica automáticamente que debe haber una razón selectiva para esto. ¿Recuerdan lo que dije sobre "la supervivencia del más apto”? Éste es un ejemplo perfecto de una mala aplicación. No es simplemente que aquéllos que preferían el rosado tenían más chances de sobrevivir y reproducirse; debería significar necesariamente que aquéllos que no preferían el rosado tendrían que haber muerto. Lo cual es… improbable, para decir lo mínimo.

Conclusión

A base de aparecer en un informe mediático aquí y allá, más insensibles a sus connotaciones erróneas nos volvemos. Si reemplazáramos este lenguaje por uno más correcto, no tendríamos los malentendidos generalizados sobre la evolución que hoy tenemos. O al menos no serían tan malos.

No es particularmente un problema para nosotros los paleontólogos y los biólogos evolucionistas, porque usamos terminología especializada. Por ejemplo, yo podría describir algo como un grupo troncal si es parte de una secuencia transicional: es un término que tiene una definición precisa, lo cual significa que podemos ser exactos y concisos al describirnos nuestras ideas.

Obviamente los periodistas no pueden ofrecer un glosario con cada artículo; esto contradice el objetivo del periodismo, que es digerir una historia compleja y condensarla en una pequeña y brillante pepita de información. Pero debe haber mejores maneras de reportar historias que usando términos con este bagaje de error.

Aquí termina la traducción del artículo. Quedan quizá algunas cosas que aclarar o puntualizar, pero en interés de no alargar más este post ni hacer una crítica editorial, invitamos al lector curioso o con dudas a que nos deje sus preguntas en los comentarios.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Cuál debe ser el papel de la educación???

El papel de la escuela es fundamental, pero para ello deberá cumplir con ciertos requisitos mediante los cuales podrá potenciar que el alumnado tenga conflictos cognitivos que posibiliten el cambio conceptual en sentido profundo. Para ello es imprescindible que el proceso de enseñanza aprendizaje se entienda como una interacción entre lo que se le enseña al niño y sus ideas (Ausubel, 1968).

Una de las primeras cosas que debe tener en cuenta un educador es lo que Duckworth ha denominado las virtudes del no saber. Es decir, que lo importante no es dar la respuesta correcta, ya que al tratarse de un aprendizaje directo y automático no suele implicar procesos reflexivos. Por el contrario, lo verdaderamente importante es que los niños sean capaces de desarrollar ideas propias que sean mas profundas e interconectadas, sus "ideas maravillosas" (Duckworth, 1987; Strike y Posner, 1992).

Para conseguir que los estudiantes desarrollen estas ideas más profundas e interconectadas, no es suficiente con que les contemos la verdad sobre algo, tenemos que facilitar que sean ellos quienes exploren sus representaciones, quienes, se hagan sus propias preguntas y traten de comprender mejor sus respuestas.

Esto implica modificar la noción que tradicionalmente tenemos del educador, éste debe ser entendido como una especie de tutor Socrático y como un modelo de pensamiento científico (Driver, Guesne y Tiberghien, 1985; Strike y Posner, 1992). Así, el educador debería plantear situaciones de aprendizaje donde los aprendices tengan que poner a prueba sus ideas, puedan reflexionar sobre ellas y hacerse nuevas preguntas (Booth y Ainscow, 2000; Jensen, 2002).

Lo que posibilita el conflicto cognitivo y la posterior evolución de los pensamientos, no es una frase en la que se exprese un contenido correcto, , ni siquiera la presión de los hechos o la resistencia de la realidad, es el esfuerzo que hace el niño por darle sentido a lo que acontece, a lo que ve, lo que siente o piensa...

Es por ello que debemos potenciar que los niños empleen tiempo explorando todas las posibilidades de una noción determinada, aunque tarden más en avanzar a otra representación más sofisticada. Puesto que cuando avancen tendrán unos fundamentos mucho mejores y será una representación más coherente e interconectada.

Si el niño ha explorado todas las alternativas de una idea , la ha aplicado a situaciones donde no ha funcionado, si ha tenido que defenderla ante sus compañeros y se ha averiguado por qué no funcionaba, el dominio que tendrá de esa idea será mucho mayor. Por ese motivo resulta mucho mas interesante trabajar a partir de ideas erróneas así como reflexionar sobre por qué las respuestas correctas lo son, que hacerlo a partir del aprendizaje acrítico de las respuestas correctas.

Para ayudar al aprendiz a desarrollar sus propias ideas y a reflexionar sobre ellas, una de las acciones más importantes que tiene que llevar a cabo el educador es que los niños se atrevan a poner sus ideas en común, sean estas correctas o incorrectas (Driver, 1989; Duckworth, 1987). El profesor que quiere ayudar a un alumno para que avance hasta una noción más potente no tiene que tratar de suprimir o de sustituir sus ideas, sino tratar de comprender sus pensamientos y sentimientos (añadiría... y emociones) y trabajar a partir de ahí. Cuando las ideas de los alumnos sean incoherentes, y sin relación unas con otras, el profesor deberá mantener siempre un método Socrático de preguntas, que ayudan al niño a descubrir la falta de coherencia de su pensamiento y a reconstruir sus ideas de forma adecuada.

Es importante proporcionar oportunidades que puedan poner a prueba sus ideas en un conjunto amplio de situaciones, para poder solucionar otro de los problemas que se deben tener en cuenta, la generalización. Plantear la situación adecuada y formular las preguntas precisas en los momentos de transición de los alumnos puede llevar a elevar el pensamiento del niño a modo de revolución cognitiva.

Pero por desgracia para el profesor es sumamente difícil conocer cuál es el momento exacto para hacer la pregunta oportuna, sobre todo si se tienen otros 25 alumnos o más en el aula. Por ello lo mejor que puede hacer el educador es plantear situaciones sugerentes y actividades adaptadas en las que los niños tengan que poner a prueba sus concepciones. Esto nos permitirá desarrollar una educación más orientada a la acción (Jensen, 2002), generando espacios educativos en los que los alumnos pueden reexaminar sus concepciones y hacerse nuevas preguntas, de forma que se potencien los conflictos cognitivos y, por tanto, los cambios conceptuales profundos.

En resumen, lo que mejor podemos hacer como profesores es no tratar de darles la respuesta correcta, sino permitirles que ellos investiguen y discutan con sus iguales sobre sus representaciones o modelos de la realidad, sean estos ajustados o inadecuados. De esta forma, tenemos que reservar espacios para que sean los propios estudiantes quienes traten de aclarar sus pensamientos para explicárselos a los otros, y como consecuencia acabarán por verlos con mayor claridad también ellos mismos...

Psicología del desarrollo I, García Madruga y Delval, 2010. Pág. 297-300.









martes, 14 de mayo de 2013

El cuento mas maravilloso jamás contado... El Hombre que plantaba árboles. Jean Giono.

Giono denominaba espérance, optimismo, a su confianza en el futuro; no espoir, que es el masculino de esperanza, sino espérance, el término femenino que designa el estado o condición permanente de vivir con esperanzada tranquilidad.

El poeta debe ser consciente del efecto mágico de determinadas palabras: heno, hierba, prados, sauces, ríos, abetos, montañas, colinas... La gente lleva tanto tiempo encerrada entre cuatro paredes que se ha olvidado de ser libre, pensaba Giono. Los seres humanos no "fueron creados" para vivir en túneles de metro y bloques de pisos, pues su pies ansían andar a zancadas a través de la hierba alta y deslizarse en corrientes de agua. 

La misión del poeta consiste en recordarnos la belleza: árboles balanceándose en la brisa, pinos crujiendo bajo la nieve en los desfiladeros, caballos salvajes galopando en la espuma del rompiente. En la vida hay momentos -decía Giono- en que una persona tiene que salir y afanarse en busca de la espérance.

El Hombre que plantaba árboles. Jean Giono

Para que el carácter de un ser humano excepcional muestre sus verdaderas cualidades, es necesario contar con la buena fortuna de poder observar sus acciones a lo largo de los años. Si sus acciones están desprovistas de todo egoísmo, si la idea que las dirige es una de generosidad sin ejemplo, si sus acciones son aquellas que ciertamente no buscan en absoluto ninguna recompensa más que aquella de dejar sus marcas visibles; sin riesgo de cometer ningún error, estamos entonces frente a un personaje inolvidable. 

Hace aproximadamente cuarenta años, yo hacía una larga travesía a pie, en las regiones altas, absolutamente desconocidas para los turistas, en la vieja región de los Alpes que penetra hasta La Provenza. Esta región está delimitada al sureste por el curso medio del Durance, entre Sisteron y Marabeau; al norte por el curso superior del Drome, después de su nacimiento, justo al oeste, por las planicies de Comtant Venaissin y al pie de monte de Mont-Ventoux. Comprende toda la parte norte del Departamento de Bases - Alpes, el sur del Drome y un pequeño enclave de Vaucluse. 

En el momento en el que emprendí este largo viaje, entre los 1200 y 1300 metros de altitud, el paisaje estaba dominado por desiertos, eran tierras tomadas por la monotonía. Lo único que podía crecer ahí eran lavandas silvestres. 

Yo pasaba por esta región en su parte más ancha cuando después de tres días de camino me encontré en medio de una desolación sin igual. Acampaba al lado del esqueleto de un pueblo abandonado. Ya no tenía agua. La que me quedaba del día anterior la había utilizado durante la vigilia y necesitaba encontrar más. No pude encontrarla. Las casas, de lo que alguna vez había sido un poblado, estaban aglomeradas al rededor de unas ruinas apiladas, lo que me hizo pensar que en algún tiempo ahí debió haber habido una fuente o un pozo. 

El arreglo de las cinco o seis casitas de piedra con techos volados y lavados por el viento, y la pequeña capilla daban la apariencia de un pueblo habitado. Sin embargo, cualquier resquicio de vida había desaparecido. 

Era un hermoso día de junio, pleno de sol, pero en estas tierras sin abrigo, y a estas alturas del cielo, el viento soplaba con una brutalidad insoportable. La fuerza con la que el viento golpeaba las carcasas de las casas era tan violenta como el de una bestia salvaje que es interrumpida durante sus alimentos. 

Era necesario mover mi campamento. 

A cinco horas de marcha, no había encontrado agua, ni ningún otro indicio que pudiera darme la esperanza de encontrarla. Por todas partes era la misma aridez, las mismas hierbas leñosas. Me pareció percibir a lo lejos una pequeña silueta negra, de pie. De primera instancia pensé que se trataba de la sombra de un tronco solitario. Por casualidad, me dirigí hacia ella. Era un pastor. 

Una treintena de corderos yacían sobre la tierra ardiente reposando cerca de él. Me dio de beber agua de su botella, y un poco más tarde él me condujo hasta su casita en una ondulación de la meseta. El obtenía su agua -excelente, por cierto- de un pozo natural muy profundo, en el que él mismo había instalado un malacate muy rudimentario.

Este hombre hablaba poco. Esta es una práctica común entre aquellos que viven solos. Sin embargo, se le percibía como un hombre seguro de sí mismo, confiado en sus convicciones. Me parecía insólita su presencia en estos lugares tan desprovistos de todo. No vivía en una cabañita, sino en una verdadera casa de piedra donde saltaba a la vista claramente que él mismo había restaurado las ruinas con las que se encontró a su arribo. El techo era sólido y estaba bien fijo. El viento que golpeaba las tejas del techo producía un ruido similar al del mar cuando golpea en las playas. Sus muebles y pertenencias estaban en orden, su vajilla estaba lavada, el piso estaba pulcramente trapeado, su rifle estaba engrasado; su sopa hervía en el fuego. 

Fué entonces cuando me dí cuenta de que también estaba recién afeitado, que todos sus botones estaban sólidamente cosidos y que su ropa estaba cuidadosamente remendada, a tal punto, que los parches eran casi invisibles. 

Él compartió su sopa conmigo y después de cenar yo le ofrecí tabaco de mi saquito. Él me comentó que ya no fumaba. Su perro era tan silencioso como él, era amigable sin llegar a ser ruin. Rápidamente entendí que pasaría la noche ahí, el poblado más cercano se encontraba todavía a más de un día y medio de marcha. 

Más aún, ya había tenido la oportunidad de conocer el raro carácter de los habitantes de esta región. Que por cierto, no era en absoluto recomendable. 

En las laderas de estas montañas, entre los matorrales de encinos blancos que están en los extremos de los caminos aptos para vehículos, hay cuatro o cinco poblados dispersos, lejos los unos de los otros. Estos poblados están habitados por talamontes que hacen carbón con la madera. Son lugares donde se vive mal; en las garras de la exasperación. 

Las familias viven unas en contra de las otras, en un clima hostil, de rudeza excesiva, ya sea en el verano o en el invierno, viven amagando su egoísmo aún más por la irracional desmesura en su deseo de escapar de este ambiente. 

Los hombres llevaban su carbón al pueblo en sus camiones y, después regresaban. Las más sólidas cualidades se rompen bajo este perpetuo baño escocés. Las mujeres cocinaban a fuego lento sus rencores. 

Había competencia en todo, desde la venta del carbón hasta las bancas de la iglesia; las virtudes se combaten entre ellas, los vicios y las virtudes se arrebatan unas a otras haciendo un revoltijo sin reposo. Hay epidemias de suicidios y numerosos casos de locura casi siempre fatales. 

El pastor, que no fumaba, saco un pequeño saco y vació su contenido sobre la mesa, formando una pila de bellotas. Se puso a examinarlas una por una, poniendo muchísima atención, separando las buenas de las malas. Yo fumaba mi pipa y le propuse ayudarle. Él me respondió que esto era asunto suyo. En efecto, viendo la devoción y cuidado que ponía a su trabajo, decidí no insistir más. Esa fue toda nuestra conversación durante la noche. 

Cuando hubo terminado de separar todas las bellotas que estaban en buen estado, entonces las contó y las puso en montoncitos de diez. De esta manera iba haciendo una selección más, eliminando aquellas bellotas que eran muy pequeñas o aquellas que tenían ligeras grietas. Al terminar, una vez más las examinaba gravemente. 

Cuando tuvo enfrente de él cien bellotas perfectas detuvo su tarea, y entonces nos retiramos a dormir. 

La compañía de éste hombre me daba paz. 

Al día siguiente, le pedí permiso para quedarme todo el día con él. Él lo encontró perfectamente natural, o con mayor exactitud, él me daba la impresión de que nada podría distraerlo. Este descanso no me era absolutamente necesario, pero yo estaba intrigado, quería saber más acerca de este hombre. Antes de salir, sumergió en una cubeta con agua el pequeño saco donde había puesto las bellotas que habían sido seleccionadas y contadas previamente con tanto cuidado.

 Me dí cuenta de que su cayado tenía un triángulo de fierro tan grueso como un dedo pulgar y de alrededor de un metro cincuenta de largo. Yo me fui siguiendo una ruta paralela a la suya. La pastura de sus corderos yacía en el fondo de un pequeño valle. 

Él dejó el pequeño rebaño al cuidado del perro y subió hacia la derecha donde yo me encontraba parado. Me temía que hubiera venido a reprocharme por mi indiscreción, pero este no fue el caso de ninguna manera. Era su propio camino, y me invitó a acompañarlo si no tenía nada mejor que hacer. 

Continuamos unos doscientos metros más hacia arriba. Cuando llegamos al lugar que el quería, comenzó a enterrar su triángulo de fierro en la tierra. Este hacía un pequeño agujero, en el que él ponía una de las bellotas, que posteriormente cubriría de tierra nuevamente. Él estaba plantando árboles de encino. 

Entonces le pregunte si la tierra le pertenecía. Él me respondió que no. - ¿Sabe de quién es? Él no lo sabía. Suponía que se trataba de una tierra comunal, o quizás podría ser que se tratara de tierras a cuyos propietarios no les interesara. 

De esta manera, él plantó cien bellotas con mucho cuidado. Después de los alimentos del medio día, él comenzó una vez más a seleccionar semillas. Creo que puse demasiada insistencia en mis preguntas, porque él las respondió una a una. 

A tres años de haber comenzado, él continuaba plantando árboles en esta soledad. Él había plantado ya cien mil. De estos cien mil, veinte mil habían germinado. De estos veinte mil, él consideraba que todavía se perderían la mitad, por causa de los roedores o por cualquier otro designio de la Providencia imposible de predecir. Quedarían entonces diez mil encinos que podrían crecer en este lugar donde antes no había sobrevivido nada. 

Fué en este momento en el que comencé a preguntarme sobre la edad de este hombre. Era evidente que se trataba de un hombre de más de cincuenta años. Cincuenta y cinco me dijo. Se llamaba Eleazar Bouffier. Solía tener una granja en las planicies, donde había vivido la mayor parte de su vida. Había perdido a su único hijo y después a su mujer. Se retiro a la soledad donde acogió el placer de vivir lentamente con su rebaño de corderos y su perro. 

Él había juzgado que este país se estaba muriendo porque le faltaban árboles. Añadió entonces que no teniendo nada más importante que hacer había tomado la resolución de poner remedio a este estado de las cosas. Viviendo yo mismo en ese momento una vida solitaria, y a pesar de mi juventud, sabía como acercarme con delicadeza a aquellas almas solitarias. Aún así, cometí un error. Fue precisamente mi juventud la que me forzó a imaginar el porvenir en mis propios términos, y en cierta medida también un anhelo en la búsqueda por felicidad. 

Le comenté que dentro de treinta años estos cien mil encinos serían majestuosos. Me respondió con tal simpleza, que si Dios le prestaba vida, en treinta años él habría plantado tantos otros que estos diez mil serían tan sólo como una gota en el mar. Él había comenzado también a estudiar la propagación de las hayas. Cerca de su casa había instalado un pequeño vivero donde crecían los arbolitos. Los sujetos que había protegido de sus corderos con una pequeña barda, que funcionaba como barrera, estaban creciendo hermosamente. 

Él estaba considerando plantar también algunos abedules que serían muy convenientes para las partes bajas de los valles, donde aclaro que había en estado latente un poco de humedad que se extendía sobre la superficie del suelo por algunos metros. Al siguiente día, nos separamos.

Al año siguiente la guerra del catorce había comenzado. Yo estuve comprometido en ella por cinco años. Un soldado de infantería que apenas podía pensar en árboles. A decir verdad, todo este asunto no me había dejado ninguna impresión. En lo personal la considere como un hobby pueril, como una colección de timbres y la olvide. 

Al terminar la guerra me encontré al frente a una pequeña desmovilización y con un gran deseo de tomar un pequeño respiro de aire puro. Sin ninguna otra preconcepción más allá de tomar un nuevo aliento. Fué así que retomé el camino hacia aquellas tierras desérticas. La región no había cambiado. Sin embargo, más allá de ese poblado abandonado percibí a la distancia una especie de neblina grisácea que convergía en las alturas de las colinas como una alfombra. 

A partir de ese momento no deje de pensar en el pastor que plantaba árboles. Diez mil encinos, me dije: ocupan un gran espacio verdaderamente. Había visto morir a mucha gente durante esos cinco años de guerra, pero no me podía imaginar de ninguna manera la muerte de Eleazar Bouffier, a pesar de que un hombre de veinte años piense que un hombre de cincuenta es ya tan viejo que no le resta más que morir. 

Él no estaba muerto, en efecto, estaba lleno de vitalidad. Había cambiado la materia de su interés. Ahora sólo tenía cuatro corderos, pero tenía un centenar de colmenas. Se había desecho de los corderos porque amenazaban los retoños de los árboles. Él me comentó entonces que la guerra no lo había distraído en absoluto, como yo mismo me pude dar cuenta, él continuó con su labor de cultivador de árboles imperturbablemente. Los encinos de 1910 ahora tenían 10 años y eran más altos que yo y que él mismo. El espectáculo era impresionante. Yo me quede literalmente privado de la palabra. Como él, no podía hablar más. 

Pasamos todo el día en silencio caminando por su bosque. Estaba divido en tres secciones, el largo total era de once kilómetros, y en su punto más ancho la sección era de tres kilómetros. Cuando caí en la cuenta de que todo esto había florecido de las manos y del alma de este único hombre solo, sin ningún avance técnico en su herramienta, comprendí que los hombres pueden llegar a ser tan eficaces como Dios en otros dominios además de el de la destrucción. 

Él había perseguido su ideal, prueba fehaciente de ello era que las hayas habían alcanzado mis hombros y se habían extendido tan lejos como la vista podía alcanzar. Los encinos eran ahora robustos y frondosos, habían ya pasado la edad en la que estaban a la merced de los roedores y en cuanto a los designios de la Providencia, si deseaba destruir la obra creada, se necesitaría de un ciclón. 

Él me mostró sus admirables parcelas de abedules que databan de cinco años atrás, es decir de 1915; cuando yo tuve que estar combatiendo en Verdún. Él los había plantado en las partes bajas del valle, donde había sospechado, con justa razón, que había humedad justo a flor de tierra. Eran tan tiernos como jóvenes adolescentes, y muy decididos. La creación estaba en el aire, por doquiera, se veía como la sucesión estuviera tomando su propio camino. 

Él no se preocupaba, se ocupaba. Perseguía obstinadamente su objetivo. Era tan simple como eso. Al descender por el poblado, pude ver agua correr en los arroyos que en la memoria de los hombres, habían estado siempre secos. Era la más extraordinaria reacción en cadena la que este hombre me había dado la oportunidad de presenciar. Estos arroyos secos que en tiempos muy antiguos habían llevado agua, habían vuelto a florecer. 

Algunos de estos tristes poblados, de los que había comentado al comienzo de mi relato, estaban construidos sobre edificios de antiguas ciudades galo-romanas, donde aún quedaban algunos trazos de estas antiguas culturas. Ahí, los arqueólogos habían encontrado anzuelos de pesca, en lo que en tiempos más recientes habían sido cisternas para abastecer de un poco de agua a estos secos lugares.

El viento dispersaba también algunas semillas. Al mismo tiempo que el agua reapareció, reaparecieron los sauces, las enredaderas, los prados, los jardines, las flores y positivas razones para vivir. Realmente la transformación había tenido lugar de manera tan paulatina que había penetrado y se había instalado en la costumbre sin provocar ningún sobresalto o sorpresa. 

Los cazadores que subían a la soledad de las montañas para perseguir liebres o jabalíes habían constatado también la presencia de pequeños árboles. Sin embargo, atribuían los cambios a los procesos naturales de la tierra. Esta era la razón por la que nadie había tocado su obra, porque nadie en absoluto había llegado a estar en contacto con este hombre. Era insólito. ¿Quién podría imaginar que en estos poblados y administraciones, que existiera alguien con tal obstinación y poseedor de una generosidad extrema que llegase al punto de ser sublime? 

A partir de 1920, no dejé pasar más de un año sin ir a visitar a Eleazar Bouffier. Jamás lo vi decaer, ni dudar. A pesar de que sólo Dios sabe los sin sabores que hubo de superar. Para obtener el éxito en su empresa fue necesario superar muchas adversidades y luchar contra la desesperación. Baste decir que durante un año había logrado plantar diez mil arces y todos murieron. Al siguiente año de este suceso, decidió abandonar los arces y volver a plantar hayas. Estas lograron crecer sanas y con mayor esplendor que los encinos. 

Para tener una idea más precisa del carácter excepcional de nuestro personaje, no hace falta más que recordar que vivía en una soledad total, sí total, a tal punto que hacía el final de su vida había perdido la costumbre de hablar. O quizás: ¿Era que ya no había visto la necesidad de hacerlo? 

En 1933 recibió la visita de un guardia forestal atolondrado. Este funcionario le advirtió de no provocar fuegos a la intemperie, ya que podría a poner en riesgo el bosque "natural". Fue la primera vez que un hombre le dijera de forma tan pueril que había visto crecer este bosque por sí solo, de manera espontánea. 

En este tiempo él estaba pensando en plantar hayas en un claro a doce kilómetros de su casa. Para evitar el ir y venir de ese sitio, - ya que para aquel entonces él contaba ya con setenta y cinco años de edad-, estaba ambicionando construir una pequeña casita de piedra en el lugar mismo donde se encargaría de plantar los árboles. Esto fue lo que hizo al año siguiente. 

En 1935, un verdadero delegado de la administración vino a examinar "el bosque natural". Había con él un personaje importante del Ministerio de Aguas y Bosques, un diputado y técnicos. Se pronunciaron muchas palabras inútiles. Se decidieron hacer algunas cosas y, afortunadamente, no se hizo nada; excepto por una medida verdaderamente útil: se puso al bosque bajo la salvaguarda del Estado, y se prohibió que se viniera a hacer carbón. 

Era evidente que era imposible no ser subyugado ante la belleza de estos jóvenes árboles plenos de salud. Este bosque ejercía sus poderes seductivos incluso en el mismo diputado. Yo tenía un amigo entre los directores del departamento forestal que estaban en la delegación. Le expliqué lo que para él era un misterio. 

Un día de la siguiente semana, fuimos los dos juntos a buscar a Eleazar Bouffier. Lo encontramos en pleno trabajo, a veinte kilómetros del sitio donde se había realizado la inspección anterior. Este capitán forestal no era mi amigo nada más porque sí. Él conocía el verdadero valor de la cosas. El sabía permanecer en silencio. 

Le ofrecí algunos huevos que había traído conmigo como regalo; dividimos nuestros alimentos en tres y pasamos algunas horas sin decir ninguna palabra, en la contemplación del paisaje.

La ladera donde estábamos estaba cubierta por árboles de seis a siete metros de alto. Yo recordé el aspecto del sitio en 1913: un desierto... El trabajo apacible y regular, el aire lleno de vitalidad de las alturas, la frugalidad, y sobretodo la serenidad de su alma le habían dado a este hombre una salud casi solemne. Era un atleta de Dios. Me preguntaba cuántas hectáreas más él habría todavía de cubrir con árboles. 

Antes de partir, mi amigo hizo una simple sugerencia concerniente a algunas especies de árboles para las que el terreno parecía especialmente adecuado. Él no insistió más. Por una muy buena razón. Me aclaro después. Este buen hombre sabe mucho más que yo. A una hora más de camino, - esta idea se le había fijado en su pensamiento, y entonces agregó: "Él sabe mucho más que todo el mundo". ¡Ha descubierto una forma maravillosa de ser feliz!

Fue gracias a este capitán forestal que no solamente el bosque fue protegido, sino que junto con él la felicidad de este hombre. Hizo nombrar a tres guardias forestales para la protección de los territorios. Los ubicó de tal manera que permanecieran indiferentes a cualquier cantidad de vino que los talamontes pudieran ofrecer como soborno. 

La obra no estuvo en riesgo grave, salvo en la guerra de 1939; cuando los automóviles comenzaron a entrar por madera, pues nunca había suficiente. Comenzaron a talar algunos de los encinos de las parcelas de 1910. Por suerte, estos bosques están tan lejos de cualquier arroyo o camino que no resultó costeable seguir extrayendo la madera y la compañía decidió pronto abandonar esta extracción. El pastor no vió nada. Él estaba a treinta kilómetros del sitio, y continuaba pacíficamente con su labor, tan imperturbable por la guerra de 39 como lo había estado por la guerra de 14. 

Ví por última vez a Eleazar Bouffier en 1945. Tenía entonces ochenta y siete años. Emprendí de nuevo la ruta de la tierra baldía, sólo para encontrarme ahora con lo que a pesar de todo había dejado como legado la guerra en esa región. Había un carro que hacía la ruta entre el Valle del Durance y la montaña. Yo me apreste a tomar este relativamente rápido medio de transporte, pues los cambios eran tan grandes que yo no pude reconocer el lugar de mis últimas visitas. 

Me pareció también que el trayecto me hacía pasar por lugares nuevos. Me ví obligado a preguntar el nombre del poblado, para estar bien seguro que esta era la región que en otros tiempos había visto en ruinas y desolación. El carro me dejó en Vergons. 

En 1913, en este pequeño caserío había diez o doce casas con tres habitantes. Estas gentes eran salvajes, detestándose los unos a los otros, siempre en eterno conflicto y pillaje. Física y moralmente, ellos parecían hombres prehistóricos. Eran devorados por el contorno de las paredes de las casas abandonadas. Su condición era de total desesperanza. Parecía que sólo estaban esperando a que la muerte los encontrara. Una condición que claramente no los predisponía a cultivar ninguna virtud. 

Todo había cambiado. Incluso el aire mismo. En el lugar de borrascas secas que en otros tiempos había sido, ahora soplaba suavemente una brisa con dulce olor. Un sonido que recuerda el del correr del agua que cae de las alturas. Pasaba lo mismo con el viento que ululaba entre los árboles del bosque. En fin, lo más asombroso de todo era que se escuchaba el ruido del agua que circulaba hacía un verdadero pozo. Ví que habían construido una fuente, y que había abundante agua en ella; lo que me estremeció más es que junto a esta fuente habían plantado limoneros que tenían por lo menos cuatro años y que ya habían crecido gruesos. Eran un símbolo de la indisputable resurrección. 

Más aún Vergons mostraba ya signos de trabajo, de aquellos que tienen por condición necesaria la presencia de la esperanza. La esperanza había retornado. Habían limpiado las ruinas, habían tirado las paredes rotas, y habían reconstruido las cinco casas. El poblado contaba ahora con veintiocho habitantes que incluía a cuatro parejas jóvenes. Las casas nuevas, recién remozadas estaban rodeadas por jardines, hortalizas y verduras entremezcladas con malezas alineadas, había legumbres y flores, coles y rosales, puerros y albahaca, apios y anémonas. Era ahora un lugar donde cualquiera estaría encantado de vivir. 

A partir de este poblado seguí mi camino a pie. La guerra de la que apenas estábamos saliendo, no nos permitía más que reincorporarnos pausadamente a la vida. Sin embargo, Lázaro estaba fuera de su tumba. En los flancos de las montañas vi campos verdes de cebada y de centeno en hierba. Al fondo podía ver algunas praderas que reverdecían. Nos separan ahora ocho años desde que vi a toda esta región florecer con una suave ligereza que resplandecía de verdor. 

Los despojos de las ruinas que había visto en 1913, ahora mantenían granjas prósperas, que proporcionaban una vida feliz y confortable. Los viejos manantiales eran alimentados por agua de lluvia y nieve que ahora podía ser alojada y retenida por los bosques; el agua volvía a correr recuperando su ciclo natural. Parte del agua se había acanalado. 

Bordeando a cada granja había arboledas de pinos y arces, los manantiales de agua estaban bordeados por carpetas de mentas frescas. Los poblados estaban siendo reconstruidos poco a poco. Una población venida de las planicies donde la tierra era muy cara llegaron a establecerse, trayendo con ellos juventud, movimiento y espíritu de aventura. Ahora se encuentran por los caminos hombres y mujeres bien nutridos, jóvenes y muchachas que saben reír, y que han retomado el gusto por las fiestas de la campiña. 

Si reencontramos a la antigua población, ahora veremos que es irreconocible por su dulzura y plenitud por la vida. Contando a los nuevos llegados, tenemos a más de diez mil personas que le deben su felicidad a Eleazar Bouffier. 

Cuando reflexiono que un solo hombre confiado en sus simples recursos físicos y morales fue suficiente para hacer surgir de un desierto esta tierra de Canaan, me doy cuenta, que a pesar de todo, la condición humana es admirable. Pero, cuando hago un recuento de lo que puede crear, la constancia, la generosidad y la grandeza de un alma resuelta a lograr su objetivo, soy presa de un inmenso respeto por aquel viejo campesino sin cultura que a su manera supo como materializar una obra digna de Dios.

Eleazar Bouffier murió apaciblemente en 1947 en el asilo de Banon.

Fin.

Esta traducción no es que me guste mucho, pero ha sido la única que he encontrado para no tener que copiar el libro, recomiendo leerlo en esta edición, con un epílogo a la altura del cuento...
AUTOR: Giono, Jean
TÍTULO: El Hombre que plantaba árboles / Jean Giono ; epílogo de Norma L. Goodrich ; ilustraciones de Michael McCurdy ; traducción de Borja Folch
PUBLICACIÓN: Palma de Mallorca : José J. de Olañeta, D.L. 2006

Y aquí dejo, para quien no quiera leer, 30 minutos en un corto animado...



lunes, 13 de mayo de 2013

La vida y el mar, el mar y la vida...

La vida y el mar, el mar y la vida...
...son metáforas y analogías una de la otra.

"De la mar al precepto, del precepto al concepto, del concepto a la idea -decía Antonio Machado- ¡Oh, la linda tarea!-, de la idea a la mar. ¡Y otra vez a empezar!"

La vida tiene sus altibajos, al igual que esas olas que suben y bajan; sus momentos buenos y malos, quien no encuentra paz mirando tranquilamente un mar en calma como un plato; o quien no derrama sus emociones  viendo como el mar embravecido arrasa con todo, chocando contra las rocas...
furiosamente, sin importarle hacerse daño.

Cuando en la vida tienes un momento de felicidad absoluta, a ese momento le debes un recuerdo, que no pase sin darte cuenta de lo fascinante y maravilloso que es...
...como decía el tio Alex del escritor Kurt Vonnegut,
“Si esto no es maravilloso, ¿qué lo es entonces?”. 
Es un momento tan parecido al mar, a lo absoluto, inabarcable, grandioso...

...a veces la vida es profunda como una fosa abisal;
otras, la vida y el mar, están en calma;
a veces se agitan arriba y abajo en un continuo, que parece no tener final;
nos abruma su inmensidad, no vemos como salir de ella, como volver a encontrar ese momento maravilloso, que nos hace felices...
...y de repente, cambia la perspectiva;
como cuando las olas grandes recorren el mar, igual que los problemas grandes recorren nuestras vidas; parecen grandes, pero a medida que se acercan a la orilla, pierden su fuerza, son sólo olas cada vez mas pequeñas, que siempre acaban rompiendo contra la orilla.

Tenemos que comprender que la felicidad entendida como un todo absoluto se nos hace inalcanzable, pero que si nos marcamos pequeños objetivos, pequeñas metas, en vez de ver la inmensidad del mar, percibir cada ola, todo se torna más fácil, más entendible, más sencillo de lograr.

Es como una vida infinita,
un inmortal que me seduce.
Una miscelánea de colores,
agua con agua compartida.

Mientras nado en su melancolía
y abrazo ese verdor azulado,
siento poder sobre mi cuerpo,
me deslizo cual pez sin agallas,
con mis brazos como aletas.

Suelo olvidar esos problemas,
que taladran mi cabeza.

Cuando en su regazo me acoge,
enfriando mis ánimos enloquecidos,
quiero abrazarlo y se me escurre.

En invierno intento diluirme,
Cuando se enfurece gélido y congelado,
destrozándome en un minuto,
penetrando hasta el fondo de mi ser.

En el momento que se enfada,
no quiero que me ame, 
porque a sus entrañas intenta llevarme,
sin ti, no vivo; 
contigo, muero.

viernes, 10 de mayo de 2013

"afán por pasar a la historia"...

El hombre y su afán por ser el primero en descubrir "algo" y entrar en los libros de historia...

...ese "afán por pasar a la historia"...

...representado en esta anécdota grabada en un documental sobre descubridores.

Dos ancianos de una tribu africana, se reían a mandíbula batiente cuando recordaban la leyenda que se contaba en su aldea sobre un hombre blanco que había llegado a sus tierras en el s.XIX y que se enorgullecía de haber descubierto un lago o unas cataratas (no lo recuerdo). No podían contener sus carcajadas: “jajaja!! Decía que lo había descubierto y estaba ahí desde siempre!!”.

En fin, ya nos hablaba Einstein de la relatividad, lo que a unos les hace arriesgar sus vidas, a otros les provoca risa.

jueves, 9 de mayo de 2013

La quise desde siempre pero ella nunca lo supo...

"La quise desde siempre pero ella nunca lo supo. 
Los años fueron pasando y yo seguí muy de cerca su vida, sus noviazgos, su casamiento. 
Estuve a su lado cuando nacieron sus hijos y hasta fui el padrino de uno de ellos.
Su rostro se iluminaba cuando me veía, su sonrisa me turbaba. 
Yo la amaba, pero ella no lo sabia, era mi amor imposible. 
Nunca me casé, quería vivir para ella. 
Jamás me atreví a insinuarle nada acerca de mis sentimientos y........un día ella enfermó...... todo paso muy rápido, sabíamos que moriría pronto. 
Fui a verla, me quedaba largos ratos a su lado, y ya no había alegría en su rostro pálido.
En un momento sentí que su mano se apretaba fuertemente a la mía, abrió sus ojos, tristes, llorosos. 
Sus labios susurraron las palabras que siempre espere pero jamás creí llegar a escuchar. 
Muy suave, lentamente, me dijo: mi amor, gracias por todo lo que me diste. 
Te diré un secreto, te quiero, te amé como a nadie en este mundo pero nunca me anime a contártelo, tuve miedo.... 
...que no me amaras."

Pancho Aquino, escritor argentino.

Tu vida es aquí y ahora, no hay ensayos, no hay "y si hubiera hecho esto o aquello", lo que haces es lo que vives; si te equivocas, tienes dos opciones, volver a tropezar con la misma piedra, o mirar donde estaba la piedra para no volver a tropezar; y como colofón, tenemos la incertidumbre de la muerte, puede ser hoy o mañana o dentro de 20 o 50 años o quien sabe cuando???

Me preguntas que cambiaría???
Cambiaría aquel beso que no te di por miedo a sentir tu rechazo.
Cambiaría muchos "te quiero" por un "te amo" en aquellos susurros descafeinados al levantarnos.
Cambiaría cada lágrima que derramas; por un abrazo sentido, sin palabras, cuando te marchas.
Cambiaría cada vez que te hice daño, sabiendo que si lo hacía, te lo haría.
Cambiaría aquellas horas de inconscientes sueños, por vigilias de abrazos y besos.
Cambiaría un, eres feliz??? que remedio!!! por un soy feliz!!! y sin ti muero!!!
Cambiaría mil gritos silenciosos de tu alma, por una sonrisa cada mañana.
Cambiaría un año mío, por otro día contigo.
Cambiaría la fecha de mi muerte, por esa primera mirada que me robaba la sonrisa, que ni tan siquiera yo recordaba ya tener entre mis labios, aquella primera mañana que apareciste en mi cama.


miércoles, 8 de mayo de 2013

Por qué permanecemos en relaciones destructivas???

Una relación de pareja equilibrada y madura, que nos permita crecer y desarrollarnos como personas así como sentirnos queridos y apoyados resulta realmente enriquecedora para cualquiera de nosotros. Sin embargo, si en la pareja se dan agresiones físicas, emocionales y psicológicas, si mina nuestra autoestima y nos sentimos en todo momento infravalorados o menospreciados, estamos ante una relación destructiva, que puede destruirnos como personas.

Aunque muchas veces quien está inmerso en una de estas relaciones es consciente de ello, no rompe la relación, sino que continúa en ella o, si la rompe, con su próxima pareja establecerá la misma dinámica destructiva. 
¿Cuál es la razón de este comportamiento?

Estas personas creen que no pueden ser queridas por nadie, por lo que aceptan ser amadas independientemente de cómo son tratadas, porque no creen merecerse nada mejor.

Con el trascurso de la relación, su autoestima se mina más y más, por lo que terminan creyendo que nunca encontrarán a nadie más que las ame, porque no tienen nada por lo que ser amadas, con lo cual, ante el temor de no ser queridos o quedarse solos, o de no valer nada sin el otro, permanecen en la relación.

Tanto los hombres como las mujeres se pueden ver inmersos en estas relaciones. En el primer caso, la violencia por parte de las mujeres es más psicológica, mientras que si la parte agresiva de la pareja es el hombre la violencia es más física.

Estos comportamientos son más agudos en las mujeres porque culturalmente así se les enseña. A la mujer se le educa para hacerse responsable por sus relaciones de pareja, lo que significa en muchos casos, aguantar lo que sea en lugar de liberarse de ese sentimiento de culpa y reconocer que no deben conformarse y aspirar a relaciones sanas.

Por qué hay mujeres que toleran este tipo de abuso y maltrato?

1.- Ese es el ejemplo que tiene, aprendió a tolerar maltrato en su hogar.

2.- Baja o ausencia de autoestima.

3.- La mujer no reconoce o acepta que está en una relación destructiva.

Cómo reconocer una relación destructiva?

Analiza la siguiente lista de comportamiento y si reconoces en ella muchas actitudes de tu pareja, llegó la hora de que busques una solución:

- Trata de controlar tu vida, tu comportamiento y hasta tus pensamientos.
- Te critica y humilla constantemente.
- Hace comentarios despectivos sobre las mujeres en general.
- Insiste en que debes complacerlo, por lo que debes renunciar a distintas cosas.
- Proyecta sobre ti sus fracasos y fallos.
- Te desvaloriza.
- Es sumamente celoso y posesivo.
- Te somete con amenazas y violencia.

El componente principal en la relación destructiva es la agresividad, esta puede ser por medio de una acción o bien una omisión, ya que existen formas sutiles de demostrar agresividad sin ejercer violencia física, aquí algunos ejemplos: 

Violencia Física.- 
Esta puede manifestarse de forma "sutil" con apretones, caricias bruscas con mala intención, zapes o cachetas que se dan "jugando", pellizcos, etc. o pueden ser sin sutileza como empujones, forcejeo, patadas, golpes brutales.

Violencia Psicoemocional.- 
Toda acción u omisión encaminada a desvalorizar, intimidar o controlar acciones, comportamientos y decisiones se manifiesta con prohibiciones, coacciones, condicionamientos, intimidaciones, insultos, amenazas, celotipia, desdén, indiferencia, descuido reiterado, chantaje, humillaciones, comparaciones destructivas, abandono o actitudes devaluatorias.

Violencia Económica.- 
Acciones u omisiones que afectan la economía de la persona, a través de limitaciones, restricciones y/o negación injustificada, encaminadas a controlar el ingreso de dinero.

Violencia Sexual.- 
Toda acción u omisión que amenaza, pone en riesgo o lesiona la libertad, seguridad, integridad y desarrollo psicosexual de la persona, como hostigamiento, practicas sexuales no voluntarias, acoso y violación.


Los pasos a seguir para liberarse son...


1. Reconocer que viven en una relación destructiva. 

2. Habla con la familia o amigos de lo que esta pasando, para romper el anonimato de la violencia.

3. Reconocer que la culpa de lo que esta pasando es de los dos, y en mayor medida del violento, para hacer conciencia de que mereces vivir mejor. 

4. Busca inmediatamente ayuda de un especialista, ya que es muy necesaria la ayuda y orientación.





martes, 7 de mayo de 2013

Espero no enamorarme de ti...

Cada uno de nosotros es energía latente con su particular capacidad de expansión e influencia.

Y como toda energía, para que se expanda e influya, precisa del contacto adecuado.

Cuando falla la esencia del entendimiento, que es la disposición para transmitir a otros nuestra energía y a la vez recibir la suya, solo queda espacio para el aislamiento, ese moho en el que germina el orgullo sin causa, la tristeza y a veces incluso el odio.

Hay puertas que se nos cierran porque no sabemos abrirlas.

Queremos tener la llave maestra olvidando que ésta lo es porque se adapta a los vericuetos únicos de cada cerradura.

Entenderse para construir es la gloriosa capacidad de compartir inteligencia.

Pasa por saber razonar, escuchar y, cuando procede, aceptar y asumir, partiendo siempre de una premisa...

...en la báscula del entendimiento, jamás el peso de la razón estuvo exclusivamente situado en uno de los dos platos.


Espero no enamorarme de ti,
porque enamorarme me pone triste.

Tu mirada atraviesa el aire
como una flecha hacia mis ojos,
giro mi cabeza al sentirla,
mientras la música alegra mi noche.

Mis ojos te observan descentrados por las cervezas,
mientras mi cuerpo pide una silla triste,
en donde apoyar la poca razón que me queda esta noche.

Quizás -pienso en voz alta- sea mi pasaporte hacia ti,
te la acerco, ofreciéndotela con cortesía,
al ver que tu compañía se aleja,
llena de sentimientos de "perro viejo" que no comprendes.

Estás sola como yo, por eso me miras, no???

Llevo mi triste silla a tu lado,
alegrándola con mi mejor sonrisa,
esperando que no te enamores de mí...

Te sonrío, me sonríes,
te pregunto, que tomas???
y una cerveza bien fría me pides,
me alejo dejando nuestra silla triste a tus pies.

Voy a la barra a pedir,
vuelvo, y ya no estás,
miro a un lado y a otro,
el bar está vacío, ya no te encuentro.

En tu lugar, está mi silla triste,
ya no es nuestra, ahora solo es mía,
me acerco a ella con las dos cervezas bien frías,
me siento, bebo una, luego la otra...

...y pienso que tengo razón,
y como siempre me equivoco,
supongo que no sabías que podría haberte hecho feliz,
pero sabías que si me lo impones, dejo de sentir,
por eso no me pides que me enamore de ti...




lunes, 6 de mayo de 2013

Como ves tú el mundo??? Yo lo veo sintiéndolo...

Como dirían Shakespeare o Cervantes...
...soy un contador de historias, un narrador de acontecimientos, las voy acumulando y transformando, y lo único que intento es darle a esos datos, un alma para que sean historias...

"Tarde en la noche en los acantilados...
...el rey Lear le pregunta al ciego conde de Gloucester “¿Cómo ve usted el mundo?”
Y el ciego Gloucester le responde: "yo lo veo sintiéndolo".
¿No deberíamos todos verlo así?"
Sintiendo el mundo... "Corazón en un paso de cebra."
La conexión entre las personas que quiero; es mi razón de ser, mi propósito, es lo que da sentido a mi vida...

La mayoría de la gente que conozco es capaz de decirme 20 cosas que hago bien; pero tienden a fijarse, en una que hago mal, seguramente verdaderamente mal, y ahí inciden una y otra vez, en vez de recordarme todo lo bueno que sé hacer, es como que temen tanto sus propias equivocaciones, que intentan redimirse con las mías...

...por supuesto yo no estoy exento de este problema, y también lo hago.

...es bueno pensar y reflexionar sobre eso que hago mal; hablar sobre ese miedo a hacer mal lo que no sé hacer, sobre esa vergüenza que siento cuando me lo recuerdan; porque debo ser consciente de que cuanto menos hablo de lo que me hace sentir vergüenza y miedo, mas lo padezco.

En la vida, (hablando de sentimientos y emociones), como en el amor; el primer principio, origen de todos los demás; es creer que te lo mereces, porque cuando creas que eres digno de tenerlo, dejarás de luchar contra ello.

Debemos contar y vivir nuestra vida con Coraje, que significa, contar y recordar la historia de quien uno es con el corazón...
Corazón de lluvia 
“Recordar” viene del latín “recordis”, formado de re (de nuevo) y cordis (corazón).
Es decir, significa “volver a pasar por el corazón”.

Debemos tener el coraje de ser imperfectos, porque lo somos y mucho, de ser amables con uno mismo, conociendo tu imperfección primero, para luego ser amable con los otros.

Algo fundamental en esta vida, es tener conexión con las personas, que no hay que tomarla como "una causa para ser feliz", sino como un efecto del afrontar la vida con coraje, que tendrá como resultado una vida experimentada con autenticidad, en la cual uno está dispuesto a dejar de lado lo que piensa que debería ser, para ser quien es.

Acepta plenamente tu vulnerabilidad...
...es lo que te hace hermosa, no se trata de verlo como algo cómodo, ni como algo insoportable; sino como algo indispensable y necesario, para ser quien eres.

La vulnerabilidad es el núcleo de la vergüenza y el miedo, pero también el punto de partida hacia la pertenencia y el amor...

...vivimos en un mundo vulnerable, tenemos que aceptarlo.

Debemos intentar no enfrentarnos a esa vulnerabilidad, adormeciéndonos y anestesiándonos, porque el ser humano no es capaz de adormecer selectivamente sus emociones y sentimientos, positivos y negativos, ambos polos son la esencia del ser humano, forman parte consustancial de uno.

 Las consideradas negativas: vulnerabilidad, sufrimiento, vergüenza, temor, decepción... ansiamos no sentirlas, no queremos que nos duelan, y luchamos contra ellas, en lugar de aceptarlas como parte de nosotros mismos...

...las adormecemos y anestesiamos de muchas maneras: comiendo todo lo que puedas para vencer la ansiedad, emborrachándonos hasta perder el sentido o parte de la conciencia y los recuerdos, o drogándonos para tener momentos de ilusión y esperanza artificiales...

No se pueden adormecer esos resentimientos sin anestesiar los afectos, las emociones... al adormecer esas emociones negativas, anestesiamos también la gratitud, la felicidad, la dicha...

...y entonces somos miserables y nos vemos envueltos en búsquedas continuas de propósitos y significados, sintiéndonos vulnerables, precisamente por no aceptar esa innata vulnerabilidad, y nos hartamos a comer, a beber, a tomar drogas... que se convierte en un Nudo Gordiano, en un modelo de vida cíclico muy peligroso, que se retroalimenta, y no suele tener fin, a no ser que te conviertas en un "Alejandro que corte la cuerda."

Permitamos que nos vean en profundidad, tal y como somos, con nuestra vulnerabilidad, amemos con todo el corazón, aunque no haya garantías, aunque sepamos que es algo muy difícil de llevar a la práctica en nuestra vida.

Tienes que creer que eres capaz, porque entonces dejarás de "gritar" para empezar a "escuchar" y serás mas amable y considerado con la gente que te rodea y contigo mismo...

Aquí dejo el vídeo, del que forma parte esta reflexión, por si a alguien le interesa verlo...
El poder de la vulnerabilidad (subtitulado español) TEDxHOUSTON - Brene Brown.