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sábado, 11 de enero de 2014

Sun Tzu...

"...es necesario aprender a trabajar directamente con el conflicto de nuestro entorno; no ignorarlo, no ahogarlo, no rechazarlo, ni intentar ignorar su existencia..."

La fuerza del sabio se encuentra simple y llanamente en él mismo, que se siente siempre cómodo consigo mismo. Cuanto mas relajación; mayor control, mayor ausencia de miedos; que atenazan la voluntad y la esperanza, y de esta manera se desarrolla su apreciación del mundo que le rodea, sin que ninguna situación esté a favor o en contra; no hay expectativas, ni soluciones, ni creencias, ni prejuicios.
La sabiduría es la raíz de la acción acertada. Posee la capacidad de poder sentirse en medio del caos como si estuviera en casa.
La acción correcta surge solamente del conocimiento de todos los detalles que van a conformar la situación. Las "victorias" no pueden transmitirse por anticipado. Sólo necesitamos nuestra humana inteligencia, atención al momento presente y apertura al mundo.

La auténtica "victoria" es la victoria sobre la agresión; una "victoria" que respeta la fundamental humanidad de las personas envueltas en la disputa, en el enfrentamiento, y que, de esa manera, hace innecesario un posterior conflicto.

El conflicto no debe verse como negativo, es parte esencial de la vida humana, lo que suele ser negativo es la solución dada al conflicto, la forma de resolverlos, y es ahí donde tenemos que poner todo nuestro conocimiento y sabiduría, porque el conflicto es algo vivo, y el huir o alejarlo, no lo hace desaparecer, seguirá fluyendo a pesar de nuestra huida, o precisamente por ella...

...en realidad, se trata de una oportunidad de cambio, ya que se están manifestando discrepancias que no se habían hecho patentes con anterioridad y que posibilitan un nuevo orden a través de la creación de
nuevos acuerdos.

El conocer la totalidad del conflicto es, al mismo tiempo, una forma de ser y una forma de ver; y partiendo de estas, se convierte de forma natural, también en una forma de actuar. 
Si comprendes la totalidad del conflicto, comprendes que no hay necesidad de ganar ni de perder, porque si te aferras a esas necesidades, tus soluciones estarán encaminándose a perpetuar el conflicto. En cuanto queremos ganar, nos hacemos susceptibles a la derrota, cerrándonos a la percepción del mundo, y perdiendo el conocimiento pleno de la situación.

El conocimiento surge en el momento presente. Su aplicación depende de la introspección que hagas de tus circunstancias presentes, introduciéndote en el ahora de la situación. No puede transmitirse por adelantado.

Hay que aprender a vivir directamente con los conflictos e incongruencias de nuestro entorno y de nosotros mismos. No ignorarlos, no ahogarlos, no rechazarlos, ni ignorar su existencia; están ahí, son consustanciales a nosotros, debemos ser conscientes de que no podemos acertar siempre, de que ganar o perder no importa, de que la equivocación es un  paso más hacia e acierto.
Cuando acertamos (muchas veces) no somos capaces de darnos cuenta de que el acierto absoluto no existe, simplemente es "tu acierto", que puede ser derrotado, en parte o en su totalidad, por cualquier otra persona, que también posee "su acierto".
Ante estas situaciones, lo más válido es intentar, -nos suele resultar difícil el hacerlo- escuchar, aprender, valorar y rectificar, si es necesario, o reafirmarte en tus creencias (las cuales siempre encontrarás diferentes) si no te han convencido.
Y así, de forma cíclica, porque cuando alguien con argumentos más sólidos aparece; cambiarás tu verdad, por su verdad, o ampliarás la tuya, o combinarás ambas; creando tu nueva verdad, -creyéndola tan acertad y veraz, como la anterior- lo cual no debes comprender como incongruencia o incoherencia, sino como existencia asertiva, en donde cada uno se respeta a sí mismo y a los demás.


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