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jueves, 13 de octubre de 2016

O miramos al Mediterráneo u otras generaciones nos preguntarán qué hacíamos en 2016.

O miramos al Mediterráneo u otras generaciones nos preguntarán qué hacíamos en 2016...
...que hacíamos cuando cientos de personas morían cada día en el mediterráneo, después de viajar durante año y medio, a través de países en guerra, viendo la muerte de sus madres, maridos, esposas, hijas... siendo violadas repetidamente hasta que las entrañas del alma salen por los ojos en lugar de lágrimas.

Tenemos que convertirnos en abanderados de la dignidad, hoy en día la indignación desborda los lugares públicos y privados, mientras las soluciones a todas estas muertes se acallan en un sofá mientras vemos la tele.
La esencia de la política es el conflicto y frente a este axioma, el poder nos engaña, nos adormece, diciéndonos "Todo es consenso, no te preocupes, acuéstate en tu sofá, mira la tele, nosotros lo solucionamos..." y mueren, y mueren, y siguen muriendo a miles, ahogándose en una tumba colectiva de agua.
Me cuentan que en Grecia es la sociedad civil quien ayuda a los refugiados, mientras su estado en coma profundo inducido por las altas instancias europeas, ayuda en lo que puede... se han escolarizado miles de niños en sus institutos mientras amanecer dorado "amenaza" a esos padres, madres y niñas refugiadas con que no tienen "derecho" a ir a "sus" colegios y es entonces cuando la sociedad, los padres, madres y niñas griegas que poco tienen ya que perder, se agrupan, se asocian... para defender a esas personas refugiadas que carecen de todo.
La única autoayuda que funciona es la autoayuda colectiva y la autoayuda colectiva se puede convertir en política, cuando esos movimientos sociales de los de abajo se convierten en el nuevo estado social.
No nos resignemos a la indiferencia en la política, al poder le encanta que lo hagamos, nos apremia a que creamos que es la única forma de gobierno...
Antonio Gramsci nos alumbraba con su "Odio a los indiferentes. Creo que vivir quiere decir tomar partido. Quien verdaderamente vive, no puede dejar de ser ciudadano y partisano. La indiferencia y la abulia son parasitismo, son cobardía, no vida. Por eso odio a quien no toma partido, por eso odio a los indiferentes. La indiferencia es el peso muerto de la historia. La indiferencia opera potentemente en la historia. Opera pasivamente, pero opera. Es la fatalidad; aquello con que no se puede contar. Tuerce programas, y arruina los planes mejor concebidos. Es la materia bruta desbaratadora de la inteligencia. Lo que sucede, el mal que se abate sobre todos, acontece porque la masa de los hombres abdica de su voluntad, permite la promulgación de leyes, que sólo la revuelta podrá derogar; consiente el acceso al poder de hombres, que sólo un amotinamiento conseguirá luego derrocar. La masa ignora por despreocupación; y entonces parece cosa de la fatalidad que todo y a todos atropella: al que consiente, lo mismo que al que disiente, al que sabía, lo mismo que al que no sabía, al activo, lo mismo que al indiferente."
Clara Campoamor decía que todo es imposible, mientras lo parece.
Pepe Mujica nos enseña que la vida se puede sufrir porque te la imponen o se puede recrear porque tú deliberadamente tomas tu rumbo.
Bertold Brecht nos exhorta a pensar que sólo los pueblos que tienen convicciones, son los pueblos que tienen esperanza.

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