Vistas de página en total

viernes, 14 de febrero de 2014

el amor y las tormentas... (Murakami vs. Sontag)

"Preguntamos todo sobre el amor. Le pedimos que sea anárquico. Le pedimos que sea el pegamento que une a la familia, que le permita a la sociedad ser ordenada y permita que se transmitan todo tipo de procesos materiales de una generación a la otra. Pero creo que la conexión entre el amor y el sexo es muy misteriosa. Parte de la ideología moderna del amor es asumir que el amor y el sexo siempre van juntos. Puede ser, supongo, pero creo más bien en el detrimento de uno o de otro. Y probablemente el más grande problema para los seres humanos es que simplemente no aman. ¿Por qué la gente quiere estar enamorada? Eso es muy interesante. En parte, quieren estar enamorados de la forma en la que uno quiere subirse de nuevo a la montaña rusa, aunque sabes que te va a romper el corazón. Lo que me fascina sobre el amor es lo que tiene que ver con las expectativas culturales y los valores que se le han impuesto. Siempre me han asombrado las personas que dicen “me enamoré, estaba enamorado loca, apasionadamente y luego tuve una aventura.” Y luego te describen un montón de cosas y preguntas “¿Cuánto duró?” Y la persona responderá “Una semana, no podía soportarlo.”"

"He amado apasionadamente a personas con quienes no me hubiera acostado por ningún motivo, pero creo que eso es otra cosa. Esa amistad-amor que puede ser una emoción tremendamente apasionada, y ser tierna e incluir el deseo de abrazar o lo que sea. Pero eso no quiere decir que quieras quitarle la ropa a esa persona. Aunque ciertos amigos pueden ser eróticos. Oh, creo que la amistad es muy erótica, pero no necesariamente sexual. Creo que todas mis relaciones son eróticas: no puedo imaginar querer a alguien a quien no quiera tocar o abrazar, así que siempre hay un aspecto erótico hasta cierto punto."

Susan Sontag

Y ahora en los siguientes párrafos, uno de mis escritores preferidos, describe a la perfección, los momentos posteriores al final del proceso de la ruptura de una relación...

"Y una vez que la tormenta termine, no recordaras como lograste, como sobreviviste. Ni siquiera estarás seguro si la tormenta ha terminado realmente. Pero una cosa si es segura. Cuando salgas de esa tormenta, no serás la misma persona que entro en ella. De eso se trata esta tormenta."

"A veces, el destino se parece a una pequeña tempestad de arena que cambia de dirección sin cesar. Tú cambias de rumbo intentando evitarla. Y entonces la tormenta también cambia de dirección, siguiéndote a ti. Tú vuelves a cambiar de rumbo. Y la tormenta vuelve a cambiar de dirección, como antes. Y esto se repite una y otra vez. Como una danza macabra con la Muerte antes del amanecer. Y la razón es que la tormenta no es algo que venga de lejos y que no guarde relación contigo. Esta tormenta, en definitiva, eres tú. Es algo que se encuentra en tu interior. Lo único que puedes hacer es resignarte, meterte en ella de cabeza, taparte con fuerza los ojos y las orejas para que no se te llenen de arena e ir cruzándola paso a paso. Y en su interior no hay sol, ni luna, ni dirección, a veces ni siquiera existe el tiempo. Allí sólo hay una arena blanca y fina, como polvo de huesos, danzando en lo alto del cielo. Imagínate una tormenta como ésta."

Haruki Murakami
LA GLORIOSA MAÑANA DE ABRIL EN QUE ME CRUCÉ A LA CHICA 100% PERFECTA PARA MÍ
Por Haruki Murakami

Una gloriosa mañana de abril del año 1981, caminando por una callecita transversal del distrito Harajuku de Tokio, me cruzo con la chica 100% perfecta para mí.
Para ser franco, no es especialmente despampanante. Nada en ella llama la atención, ni siquiera la manera de vestir, y el pelo conserva todavía la marca de la almohada. Tampoco es especialmente joven (ha de andar cerca de los treinta: o sea que ni siquiera califica como chica, si hablamos con propiedad). Pero aun así, y ya a cincuenta metros de distancia, sé que es la chica 100% perfecta para mí. Desde el momento en que la vi empecé a sentir este temblor en el pecho y tengo la boca más seca que el desierto.
Cada uno de ustedes ha de tener su tipo favorito de chica: las de tobillos finos, las de ojos grandes, las de manos hermosas; quizá se sienten atraídos sin saber por qué a esas chicas que se toman su tiempo para comer. Yo también tengo mis preferencias. A veces en un restaurant me quedo mirando arrobado a una chica de otra mesa sólo por la forma de su nariz. Pero nadie puede garantizarnos que la chica 100% perfecta para nosotros responda a nuestros gustos predeterminados. A pesar de mi debilidad confesa por cierta clase de nariz, no puedo recordar ni remotamente la forma que tenía la de ella. Lo único que recuerdo de verdad es que no había nada en ella que llamara la atención.
Ya sé que es extraño. Me imagino contándoselo a un amigo:
Ayer me crucé por la calle a la chica 100% perfecta para mí.
¿Sí? ¿Era muy hermosa?, diría él.
No especialmente.
¿Pero era tu tipo de chica?
No sé, no puedo acordarme nada en concreto de ella. Ni el color de ojos ni el tamaño de las tetas…
Qué cosa más rara, diría mi amigo, ya aburrido. ¿Y qué hiciste? ¿Le hablaste? ¿La seguiste?
No, tendría que contestarle yo. Sólo me la crucé por la calle. Ella venía caminando del este hacia el oeste; yo iba del oeste al este. Y era una mañana gloriosa.
Que se volvería realmente gloriosa si me animara a hablarle. Media hora bastaría –para preguntarle cosas de ella, para hablarle de mí y especialmente para explicarle las complejidades del destino que condujeron nuestros pasos hasta esta calle transversal de Harajuku, en esta gloriosa mañana de abril. Sería un monólogo lleno de detalles secretos perfectamente encastrados entre sí, como esos viejos relojes construidos en los tiempos en que la paz reinaba en el mundo. Después de aquella conversación en la calle iríamos a almorzar a alguna parte, y después al cine o a un bar a tomar unos tragos. Con un poco de suerte terminaríamos en la cama. Así es como golpea el destino la puerta de nuestro corazón.
Pero la distancia entre ella y yo se ha acortado ahora a menos de quince metros. ¿Cómo hacer para abordarla? ¿Qué decir?
“Buen día, preciosa. ¿Puedo robarte media hora de tu valiosísimo tiempo?” Ridículo; me consideraría un vendedor de seguros.
“¿Podrías decirme dónde hay un lavadero automático cerca?”. Igual de ridículo: no llevo ninguna bolsa de ropa sucia.
Quizá lo mejor sería decirle la verdad: “¿Sabes que eres la chica 100% perfecta para mí?”.
No. No me creería. E incluso si me creyera, no le interesaría hablar conmigo: “Lo lamento”, me diría, “puede que yo sea la chica 100% perfecta para ti, pero tú no eres el chico 100% perfecto para mí”. Y si ocurriera eso, yo me derrumbaría en pedazos. Nunca me recobraría del impacto. Ya tengo treinta y dos años; y ésa es la clase de cosas que vienen con la edad.
Cuando por fin nos cruzamos es justo delante de un puesto de flores. Una levísima masa de aire cálido toca mi piel. El asfalto está húmedo, el aroma de las flores también. Yo no consigo dirigirle la palabra y ella tiene puesto un suéter blanquísimo y lleva en la mano derecha un sobre igual de inmaculado. Está yendo al correo a despachar esa carta. Que estuvo toda la noche escribiendo, a juzgar por el cansancio de su mirada y el estado de su peinado. Quizás ese sobre contiene todos sus secretos.
Unos pasos después de cruzarme con ella me doy vuelta a mirarla, pero ya se ha esfumado entre la multitud.

Y, como siempre sucede, recién ahora se me ocurre qué tendría que haberle dicho –aunque hubiera sido demasiado largo, y demasiado complicado de decir en la calle, a una desconocida. Las ideas que se me ocurren carecen por lo general de eficacia.
El monólogo habría empezado con “había una vez” y terminado con “qué historia triste, ¿no?”.
Había una vez un chico y una chica. El chico tenía dieciocho años y la chica dieciséis. Él no era especialmente apuesto y ella no era especialmente hermosa. Eran un chico y una chica como cualquier otro. Pero los dos creían con todo su corazón que en algún lugar del mundo había un chico 100% perfecto y una chica 100% perfecta para ellos. Sí, los dos creían en milagros. Y el milagro ocurrió.
Un día los dos se cruzaron en una esquina.
“Alucinante”, dijo él. “Te estuve buscando toda mi vida. Aunque no me creas, eres la chica 100% perfecta para mí”.
“Y tú eres el chico 100% perfecto para mí”, dijo ella. “Eres tal como te imaginaba. Es como un sueño”.
Se sentaron en el banco de un parque, tomados de las manos, y se contaron la historia de sus vidas. Hablaron durante horas. Ya no habría soledad para ellos: habían encontrado a la persona 100% perfecta. Un milagro, un milagro cósmico.
Sin embargo, mientras conversaban, un ínfimo matiz de duda fue asomando en sus corazones: ¿podía ser que los sueños se hicieran realidad tan fácilmente? En un silencio de la conversación, el chico le dijo a la chica:
“Probémonos. Por una única vez. Si realmente somos 100% perfectos para el otro, volveremos a encontrarnos. Y cuando eso ocurra sabremos que somos el uno para el otro, y nos casaremos, ese mismo día. ¿Qué dices?”
Ella asintió: “Es lo que tenemos que hacer”.
Así que se levantaron del banco y se alejaron por el parque, uno en dirección al este y el otro hacia el oeste.
Pero el trato que habían convenido era por completo innecesario. De hecho, jamás debieron comprometerse a tal cosa, porque eran realmente el uno para el otro, y sólo un auténtico milagro había permitido que se encontraran. Pero, claro, cómo habrían de saber tal cosa dos mocosos como ellos.
Las caprichosas mareas del destino procedieron entonces a sacudirlos sin piedad. Un invierno, tanto el chico como la chica pescaron una terrible gripe que atacó la ciudad. Luego de tenerlos más de una semana entre la vida y la muerte, el virus remitió, pero les borró la memoria. Cuando despertaron, ambos carecían de todo recuerdo de su vida previa a la enfermedad.
Como eran dos jóvenes voluntariosos y decididos, lograron a través de esfuerzos incansables ir adquiriendo los recursos necesarios para interactuar nuevamente en sociedad. Gracias al cielo, pudieron convertirse en ciudadanos de bien, que se orientaban perfectamente cuando tenían que hacer combinación de líneas en el metro o llamadas telefónicas de cobro revertido. De hecho, incluso fueron capaces de enamorarse de nuevo, llegando a veces a estar con la persona 75%, hasta 80% perfecta para ellos.
El tiempo pasó con asombrosa rapidez. Pronto él tuvo treinta y dos años y ella treinta. Y una mañana maravillosa de abril del año 1981, él andaba buscando un bar donde tomarse una buena taza de café y ella iba al correo a despachar una carta. Él iba caminando en dirección al oeste y ella iba en dirección al este por la misma callecita transversal del distrito Harajuku de Tokio. Cuando se vieron, un leve chispazo iluminó durante el más breve de los instantes los pasillos vacíos de sus memorias. Cada uno de los dos sintió un temblor en el pecho y supo:
Es la chica 100% perfecta para mí.
Es el chico 100% perfecto para mí.
Pero aquel destello de sus memorias fue demasiado leve y ni el uno ni el otro tuvo la claridad de pensamiento que había tenido catorce años antes. Se cruzaron sin decirse una palabra y cada uno siguió su rumbo, hasta perderse en la multitud, para siempre.
Qué historia triste, ¿no?
Sí, eso es exactamente lo que debería haberle dicho.

...

A los que no tenéis miedo a ser uno y no sentiros solos.
A los que no queréis estar con alguien solo por tener compañía.
A los que sabéis que el amor es demasiado grande como para centrarlo en una sola persona de forma exclusiva.
A los que habéis descubierto que el amor empieza queriéndose a uno mismo y dando lo que somos a los demás.
A los saben que enamorarse no significa dependencia ni sometimiento.
A los que sois felices compartiendo con todos los que os rodean y no abandonáis a vuestra familia o amigos por una pareja.
A los valientes y a los espíritus libres.

Feliz día de los solteros enamorados de todo!

Marianne Zinha

y para quien quiera ver como la naturaleza crea corazones, aquí dejo este álbum de FaceBook con más de 50 fotografías...
https://www.facebook.com/charlie50mas/media_set?set=a.10201431979393940.1073741826.1608726426&type=3

cuento de Haruki Murakami, extraído de...
http://guyazi.blogspot.com.es/2011/02/el-amor-y-el-desamor-segun-haruki.html


miércoles, 12 de febrero de 2014

5 COSAS QUE DEBES SABER ANTES DE HACER UN GRAN CAMBIO EN TU VIDA

Si estás pensando en (o acabas de) dar un gran cambio de timón en tu vida, lo que viene a continuación te interesa.

1. Ningún trabajo, proyecto o situación es perfecto. Todos los caminos tienen sus pros y sus contras

“¡Sigue tu pasión!”
Cuánto daño ha hecho esa frase…
Mucha gente lee a los grandes gurús del “haz lo que te apasiona” y llegan a la conclusión de que, escondido en alguna parte, se encuentra su trabajo perfecto. Un trabajo que, una vez que lo encuentres, hará que todo encaje como un puzzle: estarás siempre motivado, harás tus tareas diarias sin ningún esfuerzo y vivirás con una sonrisa permanente en la cara.
Si eres de los que se ha creído esa historia, siento romper tus ilusiones, pero debo decirte que no existe el Santo Grial que buscas.
La cierto es que ningún trabajo, por muy bueno que parezca, es perfecto:
  • Si quieres que te paguen más, te exigirán más
  • Si quieres más poder, te pedirán más responsabilidad (y más estrés)
  • Si quieres más libertad, necesitarás más disciplina
  • Si quieres algo fácil, será más aburrido
  • Si quieres algo desafiante, será más difícil.
Todo, absolutamente todo, tiene sus pros y sus contras, y por mucho que te apasione lo que haces, siempre tendrás días malos, cosas que te no apetezca hacer y momentos en que querrás mandarlo todo a la mierda. Así que revisa tus expectativas si no quieres darte de bruces con la realidad.
La clave está en tener claro qué es lo quieres y cuáles son tus valores. Pregúntate qué es lo más importantes para ti en tu trabajo y busca algo que se acerque lo máximo posible a esa descripción. De esta manera conseguirás estar mayormente satisfecho la mayor parte del tiempo.

2. Hagas lo que hagas, siempre te sentarás sobre el mismo culo

Cuando tenemos un problema tendemos a buscar soluciones en el exterior, sin pararnos a pensar que quizá –sólo quizá– el problema lo tengamos nosotros.
Esto suele darse mucho con el tema del trabajo. Creemos que es la causa única de nuestra infelicidad y que “si consiguiésemos ese otro empleo tan bueno ENTONCES todo sería fantástico y maravilloso.” Sin embargo, cuando por fin lo conseguimos, nos sentimos igual de vacíos que antes porque el problema no estaba en el trabajo, sino en nuestra actitud frente al trabajo o en que teníamos unas expectativas irreales, como vimos en el punto anterior.
Esta misma situación es aplicable a muchos otros aspectos externos de nuestras vidas, como por ejemplo la relaciones (si estuviese con esa chica ENTONCES…), el dinero (si ganase 1000 euros más ENTONCES…) o las posesiones materiales (si tuviese ese nuevo coche ENTONCES…).
Es cierto que muchas veces el problema SÍ es el trabajo o algo externo (yo soy el primer partidario de irse una temporada a Tailandia para salir de un entorno tóxico), pero es algo sobre lo que conviene pensar tranquilamente antes de tomar una decisión drástica.
Una buena manera forma de distinguir entre ambos casos es hacerte la siguiente pregunta:
“¿Estoy huyendo de algo o de verdad quiero eso?”
Sé brutalmente honesto contigo mismo; al fin y al cabo, tú eres el único que sabe la respuesta correcta. Y recuerda: intentar huir de ti mismo utilizando un trabajo como excusa es inútil, porque hagas lo que hagas siempre te sentarás sobre el mismo culo.

3. Hay una gran diferencia entre que te guste LA IDEA de hacer algo y el REALMENTE hacerlo

Los primeros meses de una relación amorosa suelen ser maravillosos. Presa del enamoramiento, idealizas a la otra persona y crees que has encontrado a la pareja perfecta. Tu mente sólo es capaz de ver sus virtudes y oculta sus defectos, y mientras dura la ilusión vives en los mundos de yuppie, donde todo es de color rosa y los unicornios trotan felices por las calles.
Pero poco a poco, la neblina se va despejando y llega un día en que te das cuenta que esa persona especial no era tan perfecta como creías. También se tira pedos, tiene sus días malos y hay aspectos de su personalidad que no te gustan. Ahí es cuando empiezan las discusiones, las peleas y esas cosas tan divertidas.
Cuando te enamoras perdidamente de alguien a los 15 años no te enamoras de la persona, sino de la idea que tienes de esa persona, y con los trabajos pasa exactamente igual. El problema está en que hay una gran diferencia entre que te guste LA IDEA de un trabajo y realmente HACER ese trabajo:
  • Es fácil que te atraiga LA IDEA de emprender y del autoempleo. Es más difícil que te guste el HECHO de que tu sueldo es directamente proporcional a tu esfuerzo, y que si la cagas tú eres el único que sufrirá las consecuencias.
  • Es fácil que te atraiga LA IDEA de ser funcionario. Es más difícil que te guste el HECHO de que vas a trabajar en lo mismo el resto de tu vida, que algunos de tus compañeros no darán ni palo al agua y aun así ganarán lo mismo (o incluso más) que tú, y que el gobierno de turno puede quitarte las pagas extra cuando les dé la gana.
  • Es fácil que te atraiga LA IDEA de ser CEO de Microsoft. Es más difícil que te guste el HECHO de que vas a tener que soportar muchísima responsabilidad, estrés y jornadas de trabajo inacabables.
  • Es fácil que te atraiga LA IDEA de ser presidente del gobierno. Es más difícil que te guste el HECHO de que hagas lo que hagas y seas del partido que seas, habrá personas e incluso canales de televisión al completo que te odiarán y te machacarán a diario.
La mayoría de cosas parecen mucho más atractivas de lo que son realmente. Por eso, antes de decidirte por un trabajo que no conoces y que en apariencia es maravilloso, te recomiendo que hables con alguien que ya haya seguido el camino que tú quieres seguir.
Hazle la pregunta que recomienda Josh Kauffman...
“Respeto mucho lo que estás haciendo, pero imagino que tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. ¿Te importarías compartirlas conmigo? Sabiendo lo que sabes ahora, ¿merece la pena?”
De esta manera podrás examinar la decisión sin idealizarla y tomarla SÓLO si es realmente lo que quieres hacer.

4. Siempre que puedas, prueba primero

En el mundo del software, los tests están a la orden del día. Todos los programas se prueban en un entorno controlado antes de salir al mercado para comprobar que funcionan correctamente.
Afortunadamente, tú puedes hacer lo mismo con tu vida. Antes de tomar una decisión importante que no tenga vuelta atrás, puedes hacer pequeñas pruebas para saber si realmente es lo que quieres. Esto es algo que te recomiendo especialmente si estás pensando en dejar tu trabajo para empezar un negocio online.
Ahora que se ha puesto de moda lo de ser emprendedor, todo el mundo quiere montar algo en Internet. La red de redes tiene un bajo coste de entrada y la idea de tener más control sobre tu vida y crear algo por ti mismo suena muy atractiva, pero como vimos en el punto anterior el emprender es un pack completo que viene con otros componentes que no son tan bonitos: decisiones, responsabilidad…
Hay mucha gente que pasa de líos y prefiere trabajar 40 horas a la semana a cambio de un sueldo seguro a final de mes y desconectar en cuanto sale de la oficina, y a mí me parece fenomenal. Por eso, si no estás seguro si un negocio online es para ti, lo mejor que puedes hacer es empezarlo en tu tiempo libre y ver qué tal. Si al cabo de un tiempo te gusta más que tu empleo actual y estás generando suficientes ingresos, entonces puedes hacer el cambio.
Obviamente, no siempre se puede probar antes de elegir. A veces hay que lanzarse al vacío sólo con la información que nos han contado otros que ya lo hicieron. En ese caso, el siguiente punto te será de extrema utilidad.
NOTA: Vivir al Máximo no recomienda aplicar la técnica del test simultáneo con tu pareja, ni se responsabiliza de los resultados de los resultados que esto pueda acarrear.

5. Recuerda siempre tu por qué

A principios de año, mi amigo Miguel me pidió que compartiese con él mi consejo favorito de desarrollo personal. Esto fue lo que le dije:
La mayoría de la gente vive en piloto automático. Hacen ‘lo que hace todo el mundo’, o se dejan llevar por su primer impulso.
Un día se levantan de la cama, no les gusta lo que ven a su alrededor y entonces se preguntan: ¿cómo narices he acabado aquí?
Para evitarlo, ten muy claro por qué haces lo que haces.
Cuando tomas una decisión importante como cambiar de trabajo, no puedes dejarte llevar por tu primer impulso ni imitar a los demás. Tienes que pensar por ti mismo y tener claro POR QUÉ has tomado esa decisión si es que acabas tomándola. Aquí no valen medias tintas: debes tenerlo brutalmente claro. Aun así, inevitablemente te surgirán dudas, pero si estás conectado a ese POR QUÉ no podrán contigo.
Si estás en un callejón sin salida, no deberías tener problema para encontrar tus POR QUÉs...

Conclusiones

Volviendo al comentario de Daniel sobre cómo lidiar con el periodo de transición y las dudas al que a veces nos toca enfrentarnos después de hacer un gran cambio: creo que más que usar técnicas especiales, lo ideal es trabajar tus creencias y meditar bien tu decisión antes de tomarla.
Este es un resumen de mis recomendaciones al respecto:
    1. Si después de leer los 3 primeros puntos sigues teniendo claro que necesitas un cambio, sea en el área de tu vida que sea, ADELANTE. Nunca he compartido aquello de “más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”, así que tienes todo mi apoyo.
    2. En caso de que tengas la oportunidad de hacer una prueba previa, hazla (punto 4). Te ayudará a conocer mejor qué cómo te sentirás si acabas tomando la decisión.
    3. Una vez que hayas dado el paso, te tocará atravesar un periodo de transición. Es normal. Cuando te surjan dudas recuerda por qué estás haciendo lo que estás haciendo (punto 5). Nunca pierdas la conexión con tu por qué, es tu principal fuente de motivación cuando te cueste avanzar. Y si flaquean las fuerzas y todo falla, escucha esta canción :)
Por último, añadir que si a pesar de todo las cosas no te salen como esperabas y tienes que volver a la casilla de salida o incluso a una situación peor, no tienes por qué avergonzarte ni vivir el resto de tu vida arrepentido repitiéndote a ti mismo a diario que eres un inútil.
La hierba siempre parece más verde al otro lado, y es muy fácil mirar hacia atrás y pensar que todo era más fácil de lo que realmente fue. Lo hiciste lo mejor que pudiste con los conocimientos que tenías en ese momento, y deberías decirte lo mismo que le dirías a tu mejor amigo:
“Tío, no te preocupes que no pasa nada. Al menos lo intentaste. ¡Que te quiten lo bailao!”
Un abrazo y mucha suerte en tu camino.

jueves, 6 de febrero de 2014

Qué mueve el mundo??? ...la indiferencia.

"No me duelen los actos de la gente mala, me duele la indiferencia de la gente buena."

"Nuestra generación no se habrá lamentado tanto de los crímenes de los perversos, como del estremecedor silencio de los bondadosos."

» Martin Luther king

"La indiferencia es el apoyo silencioso a favor de la injusticia."

» Jorge González Moore


"Más que los actos de los malos, me horroriza la indiferencia de los buenos."

"Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena."

» Mahatma Gandhi

"La indiferencia es abulia, parasitismo y cobardía, no es vida. Por eso odio a los indiferentes."

"La indiferencia actúa poderosamente en la historia. Actúa pasivamente, pero actúa."

» Antonio Gramsci

y por último, una mía...

La indiferencia se produce cuando nos preocupamos más, por las cosas que tenemos, que de las personas que decimos que queremos.
...
Qué es lo que realmente mueve el mundo??? 
Las oligarquías financieras y los grandes amasadores del capital, que han comprado el poder representativo popular (los políticos), auspiciados por la INDIFERENCIA de la gran mayoría de las personas, que dejamos en manos de indeseables, mediocres, psicópatas, miserables... las riendas de nuestras vidas, pensando que con votar una vez cada 4 años, ya hemos producido nuestra cuota necesaria, para acallar nuestra nula conciencia política...

Qué era ser un idiota???
...en la antigua Grecia el "idiota" era simplemente aquel que se preocupaba sólo de sí mismo, de sus intereses privados y particulares; sin prestar atención a los asuntos públicos y/o políticos.
-hoy en día, los políticos, son esos "idiotas del pasado" (pero al revés), que con nuestro dinero público, se preocupan sólo de "sus intereses privados y particulares; sin prestar atención a los asuntos públicos y/o políticos".-

Quiénes eras los idiotas en el pasado???
Pronto esta palabra se convirtió en un insulto, ya que en la antigüedad grecorromana la vida pública era de gran importancia para los hombres libres.
Ser un idiota (como persona preocupada sólo de lo suyo) se convirtió en ser un idiota con la acepción actual, ya que en la democracia era considerado deshonroso no participar de ella.

Quiénes son los idiotas actualmente???
Pues la mayoría que hemos dejado en las manos de estos "idiotas del pasado", la gestión de nuestro presente y las esperanzas de nuestro futuro.

Por ello...
...la indiferencia de la gran mayoría es la que acaba moviendo el mundo, que deja a su libre albedrío, las "decisiones psicopáticas" ejercidas por una minoría, que acaba afectando a todos nosotros, la gran mayoría de indiferentes.