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domingo, 22 de diciembre de 2013

instantes...

No te aferres al instante que pasa, todo es efímero en si mismo, ámalo y gózalo al máximo. 
Puedes huir de ti mismo, pero nunca huir del tiempo, ni del paso incesante de todas las cosas, que lo único que anhelan, es acercarse a la eternidad.

No se trata de no querer nada, de rechazar lo que la vida nos ofrece, por el miedo a que podamos perderlo, sino de quererlo aunque exista la posibilidad de que desaparezca; tanto en el trabajo, en el amor, en la amistad... 
...en lugar de gozarlo menos, por ese temor innato y ancestral, de que se acabe; la idea, es disfrutrarlo más, precisamente por eso...
...porque cada vez que lo haces, cada vez que lo logras, te permites vivir el ahora. 

"La verdad es la que libera, no el esfuerzo por ser libre."
Jiddu Krishnamurti

Las metas solo son importantes cuando valoras y disfrutas el camino para lograrlas. 
El camino siempre es presente. 

En la época que vivimos, en que nuestras certezas han desaparecido, en que todo aquello que creíamos ya conseguido se tambalea, en que el futuro es incierto, nuestra única seguridad es la capacidad de disfrutar del presente. 

Las metas, muchas veces, resultan inalcanzables, porque al mirar al futuro, nos olvidamos del instante presente...
...si abandonas todo lo que en el tiempo existe, entonces puedes parar el tiempo y gozar en este instante la eternidad.

"Por la esperanza del mañana sacrificamos el hoy, sin embargo la felicidad siempre está en el ahora."
Jiddu Krishnamurti


1 comentario:

  1. Ítaca - Kavafis...
    Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca
    debes rogar que el viaje sea largo,
    lleno de peripecias, lleno de experiencias.
    No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,
    ni la cólera del airado Posidón.
    Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta
    si tu pensamiento es elevado, si una exquisita
    emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.
    Los lestrigones y los cíclopes
    y el feroz Posidón no podrán encontrarte
    si tú no los llevas ya dentro, en tu alma,
    si tu alma no los conjura ante ti.
    Debes rogar que el viaje sea largo,
    que sean muchos los días de verano;
    que te vean arribar con gozo, alegremente,
    a puertos que tú antes ignorabas.
    Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia,
    y comprar unas bellas mercancías:
    madreperlas, coral, ébano, y ámbar,
    y perfumes placenteros de mil clases.
    Acude a muchas ciudades del Egipto
    para aprender, y aprender de quienes saben.
    Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca:
    llegar allí, he aquí tu destino.
    Mas no hagas con prisas tu camino;
    mejor será que dure muchos años,
    y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,
    rico de cuanto habrás ganado en el camino.
    No has de esperar que Ítaca te enriquezca:
    Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje.
    Sin ellas, jamás habrías partido;
    mas no tiene otra cosa que ofrecerte.
    Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado.
    Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia,
    sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas.

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