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jueves, 5 de julio de 2012

Ser optimista 2.

Características que suelen compartir personas optimistas...
Hacen cada cosa con convicción y compromiso.

Tiene un gran pensamiento autocrítico, no destructivo.

Rara vez dejan de sentir que tienen el control sobre los acontecimientos.

Asumen la responsabilidad de los propios sentimientos y acciones.

Poseen una mentalidad abierta a los cambios.

Les gusta explorar y descubrir nuevas cosas.

Tienen una fuerte necesidad de ayudar a los demás.

Siempre son capaces de defender la postura que creen correcta.

Les agrada terminar lo que empiezan.

Rara vez asumen riesgos innecesarios.

Han desarrollado una gran capacidad de amar y ser amados.

Trabajan en equipo con otros con honestidad y autenticidad.



Respetan a ultranza las cosas importantes para otras personas.

Tienen gran capacidad para perdonar.

Saben apreciar la belleza de las cosas.

Tratan a todas las personas con honestidad y justicia.

Jamás se creen o actúan como si fueran superiores.

Confían en un futuro mejor y están dispuestos a trabajar para conseguirlo.

Viven permanentemente agradeciendo las cosas buenas, aunque sean pocas.

Son sumamente intuitivos y creativos.

Tienen un irrenunciable sentido del humor.

Han aprendido a interpretar las experiencias dolorosas como una parte mas de la existencia.

Saben que existe un propósito en la existencia que le da sentido y significado a nuestra conducta.

"Víctor Frankl, fundador de la logoterapia, sostiene que “La libertad espiritual, que no se nos puede arrebatar, es lo que hace que la vida tenga sentido y propósito”. Entender que la libertad espiritual es lo único que no se puede perder y que ayuda a encontrar un sentido a la vida, hace que el hombre logre sobrevivir a las más duras pruebas que la vida nos pone y a seguir adelante buscando la superación personal."

"La vida demasiado fácil y rutinaria crea vacío existencial se pierde el sentido de vida, una forma de salir de este estado es encontrando una ilusión, una meta que debe ser difícil de obtener, para que nos proporcione una enorme satisfacción cuando lo logremos, pero no lo imposible de alcanzar porque eso nos causaría una terrible decepción, de la cual también aprenderíamos, pero es necesario experimentar el éxito."

Extracto del prólogo escrito en 2005 por Jorge Bucay del Libro "Niños optimistas". 1995.
Martin E. P. Seligman.



martes, 3 de julio de 2012

Quién fue... Shavarsh Karapetyan (mas que un deportista, mi héroe)

En la historia de deporte, siempre hay mejores y peores, pero cuando un deportista, trasciende por sus acciones personales, por encima de lo que supuso en el deporte, puede convertirse en un héroe...
en un superhéroe de los de verdad...
...y da la casualidad, que la hazaña, ocurrió el día que nació mi hijo, y el que está considerado, como el día en que estadísticamente nacen mas niños en el mundo...

Quién fue... Shavarsh Karapetyan

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La historia de hoy es una de las más emotivas que he escrito en el blog. Es sobre un superatleta que, además de brillar en su deporte, demostró ser un auténtico héroe, pero un héroe de los de verdad, con mayúsculas. Es la historia de Shavarsh Karapetyan.
Nacido el 19 de mayo de 1953 en Kirovakan, República Soviética de Armenia, Shavarsh Karapetyan es, probablemente, el mejor nadador con aletas de la historia. Bueno, primero habrá que explicar que existe una modalidad deportiva, no olímpica, que es la natación con aletas. Se trata de una disciplina muy popular en el Este de Europa y que viene a ser como la natación tradicional, pero con aletas o monoaleta, con tubo o sin él, y en distancias que oscilan entre los 50 metros y los 20 km.
Karapetyan, como os decía, era un crack. Durante su carrera de nadador, batió 11 récords del mundo y se proclamó campeón mundial 17 veces; campeón europeo, 13 veces y campeón de la URSS, 7 veces. Estos logros le permitieron ser nombrado Maestro de Honor de Deportes de la Unión Soviética. Hasta que un día, su vida cambió para siempre.
Era el 16 de septiembre de 1976. Como siempre, Shavarsh Karapetyan estaba entrenando con su hermano Kamo, realizando carreras (corriendo) de 20 km alrededor del Lago Yerevan, que da nombre a la capital de Armenia. Se encontraba en carrera cuando de repente, oyó un fuerte ruido. Era un trolebús que, por algún motivo, había perdido el control, había caído al agua y se hundía con 92 personas a bordo.
Sin pensárselo dos veces, Karapetyan se lanzó a las contaminadísimas aguas del lago. Cuando llegó, el trolebús ya se había depositado en el fondo, a unos 10 metros de profundidad. Muchos de los ocupantes estaban inconscientes a causa del impacto (luego se supo que el conductor había sufrido un infarto). Karapetyan tomó aire y se sumergió. En su contra tenía varias cosas: la temperatura del agua era bajísima. Además, al depositarse en el fondo del lago el trolebús, se había levantado una espesa capa de limos del fondo y la visibilidad era totalmente nula. Así, a ciegas, Karapetyan dio con el techo del vehículo, se asió con sus brazos y con las piernas rompió una de las lunas. Tenía que sacar como fuera a los ocupantes.
Fueron los 20 minutos más largos de su vida. Realizó unas 10 inmersiones y rescató a unas 30 personas, de las cuales 20 pudieron sobrevivir. En la novena inmersión, los testigos del accidente pudieron ver que tenía el cuerpo completamente cubierto de cristales clavados. Tras sacar su trigésimo cuerpo del agua, Shavarsh Karapetyan se quedó inconsciente.
Fue llevado al hospital y el diagnóstico era grave: hipotermia, neumonía bilateral y septicemia grave, provocada por el envenenamiento de su sangre debido al agua contaminada. Karapetyan pasó 46 días en coma, debatiéndose entre la vida y la muerte. Finalmente se despertó, pero su acción tuvo consecuencias: Sus pulmones quedaron tan dañados que jamás podría volver a nadar.
Aunque fue condecorado, su hazaña no se hizo pública hasta seis años después (ya sabéis como eran los soviéticos con eso de la libertad de prensa). Un diario moscovita publicó su historia y sólo entonces las personas a las que rescató supieron de la identidad de su héroe. A los pocos días de la publicación del artículo, Shavarsh Karapetyan recibió más de 60.000 cartas de admiración y agradecimiento.
Pero por si fuera poco, años después, el 19 de febrero de 1985, un centro comercial de Yerevan se incendió y Karapetyan, que andaba por ahí cerca, no dudó en introducirse para de nuevo, salvar un buen número de vidas. Sufrió graves quemaduras que le tuvieron también varios días en el hospital.
La vida siguió para Karapetyan, que en 1993, con la Unión Soviética desmoronada, emigró a Rusia, sin dinero, para empezar de nuevo. Montó un negocio de reparación de calzado (la industria zapatera armenia tiene fama) en Moscú y lo bautizó con un significativo nombre: "Segundo aliento". Ahora reside en la capital rusa y siempre recibe con una sonrisa al que quiera saludarle y comentar con él sus experiencias. Años después de su hazaña, Shavarsh Karapetyan todavía sigue atormentado con un hecho: "Sabía que podía hacer pocas inmersiones. Mi mayor miedo era cometer un error. Estaba tan oscuro ahí abajo que no podía ver nada. En una de las inmersiones, agarré un asiento en vez de a un pasajero. Podía haber salvado a una persona más en su lugar. Ese asiento todavía me obsesiona y me quita el sueño".
Y esta es la historia, amigos. Vaya este artículo como homenaje al hombre que puso dos veces su vida en serio peligro para salvar la de otros.



lunes, 2 de julio de 2012

Ser optimista 1.

"Ser optimista no quiere decir que soy pelotudo; sino que mi forma de ver la vida, me permite afrontarla, después de reflexionar sobre ella, de una manera sana y creativa, que fomenta, hasta en los inconvenientes mas duros, una evolución o transformación, que me lleva a disfrutar de ella y ser feliz."

Rubén Botana Alonso


"Optimista... 
es toda aquella persona que cree, sabe y se encolumna detrás de la idea de que queda todavía trabajo por hacer...

NOOOO!!!!  
Como a veces creemos, a aquel que asegura sin saber de que habla, que por fuerza todo irá bien, o que todo será fácil, o que cerrando los ojos los problemas desaparecen.

Los optimistas... 
prevén resultados favorables, pero no lo hacen apoyados en una idea mágica de resolución espontánea, sino apoyados en su personal mirada positiva y una desdramatizada interpretación de los hechos externos; sumados a una inalterable confianza en sus recursos, en la efectividad de sus acciones, en el cambio permanente de las circunstancias y en la ayuda que se puede recibir de otros

Sin embargo,
Pesimista... 
es aquel individuo a quien le pesan tanto las agoreras y dramáticas profecías catastróficas propias y ajenas, que le impiden pensar en función de la acción; presupone que ya no hay nada por hacer que pueda servir  y entonces no hace, no crea, no construye; o por lo menos no lo hace con la suficiente energía que necesita lo hecho para ser eficaz.

El optimismo...
es una disposición a la interpretación constructiva de los acontecimientos externos, incluidos los conflictos y las pérdidas. Una virtud que nos ayuda a enfrentar las dificultades con buen ánimo y perseverancia, a descubrir posibilidades y a diseñar nuevas soluciones.

La medicina moderna observa; con sorpresa, estupor y repetida precisión; como las personas mas optimistas y de mejor humor tienden a ser mas sanos, mas exitosos, mas lóngevos y mas felices...
tienden a encontrar un beneficio aun en situaciones traumáticas o condiciones de vida difíciles; saliendo de ellas con un mejor nivel evolutivo, como si el trauma hubiera actuado desarrollando recursos nuevos, sumamente ventajosos, con los que enfrentarse al futuro."

Extracto del prólogo escrito en 2005 por Jorge Bucay del Libro "Niños optimistas". 1995.
Martin E. P. Seligman.