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viernes, 2 de noviembre de 2012

Smoke by Wayne Wang & Paul Auster with music of Tom Waits

Este no es un blog en donde suela hablar de mis películas o mis libros o mi música favoritas...

...pero es que en esta película se entremezclan estos tres artes, la película en sí, dirigida por Wayne Wang, el guión de Paul Auster -poesía pura- y la música de Tom Waits, para formar una obra maestra.

Os dejo aquí el principio...
Paul:- Hola Auggie. ¿Como va todo?
Auggie:- Hombre hola. Que alegría. ¿Que deseas?
Paul:- Dame dos cajitas de Schimmelpennincks y... de paso dame un mechero.
Auggie:- Los chicos y yo manteníamos una discusión filosófica sobre las mujeres y el tabaco
Paul:- Si, bueno, supongo que todo proviene de la Reina Isabel.
Auggie:- ¿La Reina de Inglaterra?
Paul:- Si, pero no Isabel II, Isabel I. ¿Has oído hablar de Sir Walter Raleigh?
Tommy:- Si claro, el tipo que tiro su capa sobre un charco.
Jerry:- Yo antes fumaba cigarrillos Raleigh. Llevaban un cupón de regalo en cada paquete.
Paul:- Pues Sir Walter Raleigh fue la persona que introdujo el tabaco en Inglaterra. Y se convirtió en el favorito de la Reina. Él la llamaba Reina Bessy. Fumar se puso de moda en la corte inglesa, y seguro que la buena de Bessy compartió más de un cigarro con Sir Walter. Una vez hizo una apuesta con ella. Dijo que podía determinar el peso del humo.
Jerry:- ¿Se refiere a pesar el humo?
Paul:- Exactamente, pesar el humo.
Tommy:- Eso no se puede hacer. Es como pesar el aire.
Paul:- Reconozco que es extraño, es casi como pesar el alma de alguien. Pero Sir Walter era un tipo hábil. Primero tomo un cigarro entero y lo puso en una balanza y lo peso. Luego, lo encendió, se fumo el cigarro cuidando de que las cenizas cayeran en el platillo de la balanza. Cuando lo termino, puso la colilla en la balanza junto con las cenizas. Después peso lo que había allí. Acto seguido resto esa cifra del peso obtenido previamente del cigarro entero. La diferencia, era el peso del humo.

Decía Oscar Wilde...
...que el tabaco es el placer mas perfecto, precisamente porque está siempre a disposición y deja siempre un poco insatisfecho.

Debido a nuestra innata manera de reducir la disonancia que nos crea la existencia simultanea de conocimientos que en un momento u otro no coinciden e intentamos esforzarnos por hacerlos coincidir mejor -me gusta fumar, pero fumar mata, de algo hay que morir-
(la mayoría de la gente soluciona la disonancia con una frase o razonamiento de este tipo o similares)

Siempre intentamos justificar nuestras acciones, aunque al final, el resultado sea un auto-engaño, pues de esta manera no solucionamos el problema, simplemente lo anestesiamos...

...y esa anestesia, nos obliga, a pensar menos, a creer que todos los días son iguales.

Es difícil lidiar con ciertos placeres, a pesar de que estos, algunos con muy poca cantidad de consumo -como el caso del tabaco- son perjudiciales para la salud.


y para acabar este pequeño post, como no, el final de esta película maravillosa, en donde mi compositor preferido, tom waits, nos canta y nos recrea visualmente con un especial cuento de navidad...

Aquí os dejo la escena de la película en donde Harvey Keitel nos cuenta el cuento de navidad...

...para mí, ha sido un placer verla decenas de veces, si no la conocías, espero que te haya ayudado a poder disfrutar de una obra maestra...

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