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jueves, 31 de enero de 2013

estado de flujo...

 De acuerdo con una investigación pionera de Anders Ericsson en la Universidad estatal de Florida, en Tallahassee, normalmente supone unas 10.000 horas de práctica el convertirse en experto en cualquier disciplina. 
Durante ese tiempo, tu cerebro teje una gran cantidad de nuevos circuitos que dado el caso te permitan ejecutar esta destreza de forma automática, sin considerar conscientemente cada acción. 
Piense en el campeón de tenis Roger Federer, después de años de entrenamiento puede combinar con gracia una complicada serie de acciones, mantener un ojo en la pelota y el otro sobre su oponente, mientras alinea su tiro y luego despacha un revés paralizante, toda una coreografía en un deslumbrante segundo.

El flujo suele acompañar estas acciones. 
Es algo parecido al sentido de intensa concentración del Zen, donde el tiempo parece detenerse cuando te encuentras completamente centrado en la actividad que llevas entre manos. 
Los expertos describen que cultivar la pericia en repetidas ocasiones es que les hace sentir que están en la cima de su juego, y con años de práctica, entrar en ese estado se convierte en una segunda naturaleza. 
Sin embargo, no hace falta ser un profesional para experimentarlo, algunas personas reportan esa misma capacidad de concentración en una etapa mucho más temprana de su formación, lo que sugiere que tienen mayor predisposición natural para el estado de flujo que otros. 

Esta concentración sin esfuerzo debería acelerar el progreso, en tanto que los sentimientos de gozo que vienen con el estado de flujo deberían ayudar a restar importancia a la práctica ulterior en el establecimiento de tales personas hacia el éxito futuro, señala Mihaly Csikszentmihalyi en la Claremont Graduate University de California. 

Por el contrario, su investigación sobre el estado de flujo en los niños demostró que, como él mismo dice, "los jóvenes que estaban dotados pero no gozaban con la búsqueda de este pericia, ya sea en matemáticas o la música, el desarrollo de sus habilidades se detenía y volvían a la mediocridad."

A pesar de su potencial en el desarrollo del talento, muchos investigadores consideraban el estado de flujo un concepto demasiado resbaladizo, además de estar repleto de connotaciones místicas y meditativas. 
A finales de 1970, Csikszentmihalyi, entonces psicólogo de la Universidad de Chicago, ayudó a cambiar este punto de vista, mostrando que dicho estado podría ser definido y estudiado empíricamente. En un estudio pionero, entrevistó a unos cientos de personas con talento, incluyendo atletas, artistas, jugadores de ajedrez, escaladores y cirujanos, lo que le permitió precisar cuatro características clave que caracterizan el flujo...

· La primera es una absorción intensa y enfocada que te hace perder la noción del tiempo. 
· La segunda se conoce como autoteleocidad, el sentido de que el objetivo propio es gratificante en sí mismo. 
· La tercera es encontrar el "punto dulce", el sentimiento de que tus habilidades se adaptan perfectamente a la tarea en cuestión, apartando la frustración y el aburrimiento. 
· Y, finalmente, la cuarta, el flujo se caracteriza por la automaticidad, el sentido de que "el piano está tocando solo", por así decirlo.

Exactamente lo que ocurre en el cerebro durante el flujo ha sido siempre de especial interés, pero harto difícil de medir. Csikszentmihalyi tomó un buen atajo para ello, usando la electroencefalografía (EEG) para medir las ondas cerebrales de los jugadores de ajedrez de expertos durante un juego. 
Descubrió que los jugadores más expertos mostraban una menor actividad en la corteza prefrontal, que normalmente está asociada con altos procesos cognitivos, como la memoria de trabajo y la verbalización. Esto puede parecer contra-intuitivo, pero al silenciar los pensamientos de autocrítica se permite que los procesos más automáticos puedan afianzarse, lo que a su vez produce esa sensación sin esfuerzo del flujo.


http://bitnavegante.blogspot.com.es/2013/01/metodo-rapido-de-enfoque-para-el-estado-de-flujo.html


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