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sábado, 21 de septiembre de 2013

Psicología Positiva... La Otra África, su Economía y "la Cultura del Don" I

A pesar de la mundialización de la pobreza; a pesar de la palabra "desarrollo" esgrimida como solución desde occidente, que desangra África, Asia y el mundo en general; muy felizmente, existe "otra" África, que cuenta con aproximadamente 800 millones de habitantes, "otra" África que parece un milagro...

...esa "otra" África, es el África de las sabanas, de las selvas y de las aldeas, el África de los suburbios y las chabolas, que opera al margen de la economía imperante. Digamos que es una África en donde nuestra economía no se entiende. Una áfrica bien viva, capaz de auto-organizarse en la penuria e inventar una verdadera alegría de vivir.

Esencialmente gracias a la riqueza de los lazos sociales, gracias a la famosa solidaridad africana que permite, a gente que no tiene empleos oficiales, producir los unos para los otros y, por fuera de la lógica del mercado, procurarse los bienes y servicios necesarios para su propia vida y no solamente para la supervivencia. Los africanos producen y consumen sin saber que están haciendo economía. La economía está disuelta, incorporada, incrustada en lo social...

...pero es una economía muy diferente a la nuestra, en donde el "dinero" no es el fin, sino un simple instrumento, al que no se le da mayor importancia, es un medio para poder vivir; lo fundamental, en la vida, en la economía, son las personas, y el dinero pasa a un lugar secundario...

para ilustrar estos conceptos, dejo una historia, paradigmática de esta forma de pensar...
No siempre existe la obsesión por vender. Monseñor Vasaro, presidente de Caritas-Madagascar, cuenta que, un día de mercado, un campesino pobre se instala desde la madrugada con cinco tomates, dos peces y un kilo de patatas. -me gusta escribir estas pequeñas cantidades en letras, porque considero que es darles la importancia que se merecen, que es mucha.- 
Un extranjero pasa por allí y quiere comprarlo todo a un precio correcto. Tras un momento de silencio, el viejo respondió negativamente...
"Yo vine aquí sobre todo para tener noticias de mis amigos y parientes. Si tomo tu dinero ahora, no podría quedarme en el mercado para disfrutar del día con los otros. Reírme con ellos permite olvidar la miseria. Hay que saborear el don del tiempo, porque es un don de la vida."

"El tiempo no es oro. El oro no vale nada. El tiempo es vida." Jose Luis Sampedro.

ya en este otro post, http://unabrazoyunasonrisa.blogspot.com.es/2012/10/anecdota-para-socavar-la-moral-de.html leíamos una historia, que ejemplificaba el mismo concepto...

Es una sociedad , que aun practicando muchos intercambios y teniendo una intensa circulación monetaria, no sigue masivamente nuestra lógica mercantil.

Si queremos cambiar el mundo, debemos cambiar nuestra economía, y para ello, debemos de cambiar nuestro imaginario; el dinero debe ser un medio y nunca un fin, para vivir, para ser felices; Cualquier producción que pueda hacerse a escala local y para las necesidades locales, debe ser realizada localmente...

...La descolonización del imaginario pasa pues por la crítica de los conceptos, incluyendo las de las "palabras habituales", cuando las personas que las utilizan son víctimas a su vez de manipulación. El desarrollo y la economía son el problema y no la solución; seguir pretendiendo lo contrario y querer lo contrario son también parte del problema...

Sigue en el próximo post...
quien quiera saber más sobre el tema leer el siguiente libro, en el cual están basadas estas líneas...
AUTOR: Latouche, Serge
TÍTULO: Decrecimiento y posdesarrollo : el pensamiento creativo contra la economía del absurdo / Serge Latouche ; traducción de Aldo Andrés Casas
PUBLICACIÓN: [Barcelona] : El viejo topo, D.L. 2009

2 comentarios:

  1. “como resultado de producir y consumir más, tenemos menos tiempo. Esto funciona así: a mayor eficacia en la producción, cada individuo debe producir más bienes por hora. Y si aumenta la productividad, para mantener activo el sistema, debemos consumir más bienes. El tiempo libre, entonces, queda convertido en tiempo de consumo, porque en sociedades como la nuestra, el tiempo que no se dedica a la producción o al consumo es considerado cada vez más como una pérdida”

    Allen W. Johnson, Antropólogo.

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  2. Cuentan los guaraníes que un día hubo un enorme incendio en la selva.
    Todos los animales huían despavoridos, pues era un fuego terrible.
    De pronto, el jaguar vio pasar sobre su cabeza al colibrí… en dirección contraria, es decir, hacia el fuego.
    Le extrañó sobremanera, pero no quiso detenerse.
    Al instante, lo vio pasar de nuevo, esta vez en su misma dirección.
    Pudo observar este ir y venir repetidas veces, hasta que decidió preguntar al pajarillo, pues le parecía un comportamiento harto estrafalario:
    ¿Qué haces colibrí?, le preguntó.
    Voy al lago -respondió el ave- tomo agua con el pico y la echo en el fuego para apagar el incendio.
    El jaguar se sonrió.
    ¿Estás loco?- le dijo. ¿Crees que vas a conseguir apagar lo con tu pequeño pico tú solo?
    Bueno- respondió, el colibrí- yo hago mi parte…
    Y tras decir esto, se marchó a por más agua al lago.

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